Llega 'Daredevil: Born Again' (T2): analizamos el arranque de la serie más oscura y política de Marvel
Marvel vuelve a mirar a la televisión con una de sus apuestas más seguras, recuperando el tono adulto que convirtió a 'Daredevil' en una rareza dentro de su propio universo de superhéroes más luminosos
Tras la entretenidísima y cinéfila ‘Wonder Man’, que ha cosechado excelentes críticas, Marvel sigue intentando recuperar el pulso en televisión. Este martes, aterriza en Disney+ ‘Daredevil: Born Again’ con la promesa de devolver al universo superheroico un tono humano que hace tiempo que la productora comandada por Kevin Feige no logra captar en sus ficciones catódicas.
Ni siquiera en la gran pantalla, pese al éxito relativo de ‘Los 4 fantásticos’, que con su aire retrofuturista, recuperó a muchos fieles.
Los ocho episodios de 'Daredevil: Born Again', que comienzan con el asalto del superhéroe a una embarcación llena hasta los topes de armas, poseen una tensión narrativa que ya se logró en la primera temporada. La fuerza cinética de la secuencia, que se desarrolla en los pasillos y lugares recónditos de esa embarcación, supone un arranque inmejorable que demuestra que el tono es ahora mucho más oscuro y visceral que en los anteriores episodios.
Ya no se trata únicamente de salvar la ciudad, sino de preservar el alma de Nueva York. Algo que, dados los tétricos tiempos que vive Estados Unidos, con el ICE patrullando las calles y los delirios de Donald Trump en la política internacional, muchos relacionan directamente con lo que está ocurriendo en el país. 'Daredevil' es, por tanto, una serie política.
El 'vigilante de la Cocina del Infierno' (así le llaman) al que da vida un idóneo Charlie Cox vuelve a ser el bastión de resistencia de la urbe.
Matt Murdock, el abogado ciego que de noche se transforma en Daredevil, protagoniza nuevos momentos llenos de tensión y Vincent D’Onofrio recupera al personaje de Wilson Fisk, un villano que, además de némesis del protagonista, esta vez ejerce también de alcalde de la ciudad.
Algo que acrecenta la sensación de que estamos ante una lectura política que en ocasiones se come al entretenimiento puro y duro.
De todo el reparto, hay un regreso que ha disparado las expectativas de los fans: el de Krysten Ritter como Jessica Jones.
En esta nueva etapa, Fisk gobierna la ciudad con puño de hierro mientras declara la guerra al que considera el enemigo público número uno: Daredevil, una especie de nuevo John Dillinger en una cultura, la de nuestro siglo, totalmente distinta a la que auspició a aquellos gangsters de los años 30.
Aunque Matt Murdock se mueve en las sombras, el enfrentamiento promete ser más directo y personal que nunca. La resistencia pasa a ser rebelión y reconstrucción. Los encuentros entre ambos se benefician de la interpretación de los actores que les dan vida, ya bastante adecuados a sus personajes.
Las primeras críticas de la ficción la sitúan ya entre las mejores temporadas de Marvel en televisión. Vistos varios capítulos, podemos certificar que se trata de una entrega más oscura, más violenta y bastante más cohesionada que la anterior. La acción, que parecía escasear en otras producciones más amables como ‘Bruja Escarlata y Visión’, vuelve más física que nunca, tal y como demuestran las citadas primeras secuencias.
Parte del encanto de estos nuevos capítulos reside en retratar una Nueva York cada vez más hostil y oscura; una ciudad que es como un personaje más de la serie. El poder institucional de Fisk, al convertir al personaje en alcalde, traslada los mensajes de la ficción al terreno político y simbólico. Y los planos generales de la urbe, con el puente de Manhattan en primer término, son pura oscuridad.
Durante varios capítulos, el espectador tiene la sensación de que la lucha ya no se libra solamente entre dos enemigos irreconciliables, sino entre dos formas distintas de ver dicha ciudad. Supervivencia y redención atraviesan una historia en la que Nueva York vive entre el miedo y la difícil reconstrucción.
Un reparto de lujo y buenas críticas
Además de los dos protagonistas, el reparto recupera a nombres ya ligados al imaginario de la serie, como Deborah Ann Woll, Ayelet Zurer o Wilson Bethel, y suma a Margarita Levieva y Matthew Lillard, este último, recordado por su participación en la saga 'Scream' en el papel del misterioso Mr. Charles.
La reaparición de Krysten Ritter, intérprete ausente desde el final de la etapa Marvel en Netflix, supone más que un guiño para los fans, ya que su trama amplía el universo oscuro y urbano que durante años funcionó y que últimamente había derivado en productos más amables y familiares, incluyendo ‘Wonder Man’. Parecía que la Marvel de la pequeña pantalla no podía permitirse el lujo de mostrar aspectos más siniestros.
En Estados Unidos, las 'reviews' han sido tremendamente positivas. La química de Ritter con Cox se ha considerado, según la prensa norteamericana, uno de los puntos fuertes de la serie.
Para los no iniciados, los diálogos parecen resumir los puntos más importantes de la trama de la primera temporada cuando es necesario. Se echa en falta, eso sí, más secuencias compartidas entre el héroe y su antagonista.
Los ocho episodios se dosificarán y cada uno supondrá un estreno semanal, con esa violencia incómoda que oscurece la franquicia y la aleja del espectáculo ligero y apto para todos los públicos.
Tras ver la mayoría de los capítulos, confirmamos que la serie recupera un tono más adulto que supone una nueva jugada para Marvel. En las próximas semanas, sabremos si el regreso a la visceralidad les ha salido bien.
Tras la entretenidísima y cinéfila ‘Wonder Man’, que ha cosechado excelentes críticas, Marvel sigue intentando recuperar el pulso en televisión. Este martes, aterriza en Disney+ ‘Daredevil: Born Again’ con la promesa de devolver al universo superheroico un tono humano que hace tiempo que la productora comandada por Kevin Feige no logra captar en sus ficciones catódicas.