Candela Peña nos presenta ‘La Desconocida’: ''Me encanta que me digan que soy más mona en persona''
La actriz, que lleva tres décadas de carrera, estrena su primer policíaco en pleno auge de popularidad gracias a 'La Revuelta'. De las presiones físicas de las actrices y de la evolución de su trabajo, hablamos con ella
Lo ha dicho ella misma. Muchas eran las ganas que tenía Candela Peña de rodar una película policíaca.
‘La desconocida’, en la que también están Ana Rujas y Pol López, es esa cinta. Basada en la novela de Rosa Montero, además de una cinta de acción también es todo un tratado de personajes. Desde la agente de policía que acaba de pasar por un enorme trauma a la joven que ha perdido la memoria y no sabe dónde está ni por qué la secuestraron.
Unas piezas que irán encajando poco a poco hasta un final en el que, como en los grandes procesos detectivescos, se destapan varios secretos y en el que todos encuentran su lugar.
Con la propia Candela Peña (en el cénit de su popularidad gracias a ‘La Revuelta’), el director, Gabe Ibáñez, y Ana Rujas y Pol López (en otra entrevista que publicaremos este jueves) hablamos este miércoles en un Madrid a punto de recibir al Papa y con la película ya estrenada en cines. En la plataforma desembarca este viernes 5 de junio.
PREGUNTA. Tu personaje solo se permite llorar al final. Parece que se está conteniendo hasta que conocemos más de su trauma. ¿Lo preparasteis mucho?
GABE IBÁÑEZ. Sí, estaba planteado. Al final juegas con la distribución de la información: la que construye el thriller y la que construye el personaje: el drama interno, su herida y cómo se resuelve al final.
CANDELA PEÑA. No queríamos que Ana Ripoll, mi personaje, llorara en ningún momento. Es una mujer que contiene, contiene y contiene. Su arco dramático es corto: llegar a poder ver ese teléfono con el mensaje de su hermano. Yo soy una persona frágil en el rodaje. Bueno, en el rodaje y en la vida; tengo cierta vulnerabilidad. Y hubo escenas que me llevaron ahí.
Recuerdo una escena con Pol, cuando se llevan a Ana otra vez, en la que me dio una afectación sin venir a cuento. No se montó al final, gracias al señor. No sé a qué señor: al señor montador, imagino, al señor Nacho…
Pero sí, me parece bien que mi personaje esté todo el rato sostenida. También porque se da cuenta de que lo que le ha sucedido es algo terrible. Y es terrible lo que voy a decir, pero para ella también es una liberación. Es una mujer que lleva una carga familiar de muchos años; a la que igual no le corresponde cargar a ese adulto.
GABE IBÁÑEZ. Hay una metáfora que me contaste cuando preparábamos el personaje: que, cuando la gente te intenta ayudar en estas situaciones, es como si tú estuvieras en llamas y alguien te diera un vaso de agua.
CANDELA PEÑA. Sí, me acuerdo de ese día. Eso es lo que le pasa a Ana Ripoll.
GABE IBÁÑEZ. No puede recibir cariño ni puede darlo. En la despedida con el personaje de Pol también hay una frialdad.
CANDELA PEÑA. Incluso con el personaje de Ana Rujas intentamos quitar cualquier detalle un poquito más afectuoso, para que tuviera más fuerza que los dos personajes estuvieran tan solos.
Por eso hay un momento en el que ella insulta a esos policías: “No estáis haciendo nada”. Cada uno, con su herida, no puede tirar de los otros. Eso también es lo interesante de este thriller.
GABE IBÁÑEZ. Los acontecimientos estaban distribuidos, pero la forma en la que se trató el personaje tuvo mucho que ver con la construcción que hizo Candela, que yo apoyé como pude. Un personaje muy seco, muy duro, destruido físicamente, incapaz de trabajar a pesar de estar trabajando, e intentando resolver, al meterse en esa historia, un tema personal que la está haciendo arder.
P. Quería hablar justo de esa destrucción física de la protagonista. ¿Hasta qué punto participa Candela Peña de esa decisión de aparecer así para reflejar el mal momento del personaje?
CANDELA PEÑA. Déjame que me ponga esa medalla. Yo he peleado mucho, mucho por estar devastada en esta película. Y es cierto que dirección, producción y plataforma me apoyaron, y ahora lo celebro y lo bendigo, pero en un momento dado les costó.
También era ir un poco a la contra. Yo me pongo prejuiciosa desde fuera y pienso: “Tengo a Candela Peña, tiene que hacer de policía, un vaquerito, su energía, su pistolita...”. Pues yo justamente quería pegarme el viaje opuesto. Lo que me interesaba del personaje era la devastación.
Aquí había una mujer que viene de un sitio muy concreto y que se tiene que incorporar de una baja cuando no está en condiciones. Ella lo pide como un favor para salir de la mierda y darle una tregua a todo lo que está sufriendo.
También me daba marcha porque, como somos dos personas que hemos visto mucho cine, y nos ha hecho mucho daño un cine policiaco muy concreto, donde veías a Al Pacino hecho un cochino y casi lo olías desde tu casa… Además, creo que es necesario decirlo: a las mujeres en el cine nos cuesta salir no favorecidas. Muchas veces tienes tanta presión que incluso te acaba jugando malas pasadas. Yo eso lo tengo muy presente. Claro que quiero estar hermosa, pero sé lo que siente Ana Ripoll y me da igual. Eso para mí está por encima de todo.
GABE IBÁÑEZ. La inercia de los rodajes, de los guiones y de los medios audiovisuales es mostrar a las mujeres de una manera y no de otra. Para romper esa inercia hay que pelear mucho. Candela lo peleó al principio y, en un momento dado, me convenció. Yo ya estuve con ella, pero hay que seguir peleándolo durante el rodaje, porque la inercia del maquillador es quitarte el brillo, la del peluquero es colocarte bien el pelo...
CANDELA PEÑA. Yo nunca he trabajado por mi físico, ni cuando tenía 18 años. Ahora, con 50, que te quieran poner mona tampoco viene a cuento si el personaje requiere otra cosa. Nat, en ‘Furia’ requería otra cosa. Es darle a los personajes el espacio para que se escoñen. Creo que tenía todo el sentido que Ana Ripoll fuera esta mujer.
GABE IBÁÑEZ. Fue muy interesante. A mí me sorprendió la insistencia con la que iba hacia la devastación física del personaje. Es algo poco habitual.
CANDELA PEÑA. Y, ojo, no te voy a mentir: luego me encanta ir al supermercado y que me digan: “Es usted mucho más mona en persona”. Digo: “Pues claro que sí”. Eso me levanta a mí el ego, ¿sabes?
P. Has hecho de todo y eres una de las mejores actrices de este país, desde ‘Hola, ¿estás sola?’ hasta ahora. Esta película coincide con un momento en el que te has convertido en una especie de símbolo para las mujeres de más de 40 gracias a ‘La Revuelta’. ¿Cómo encaja ‘La desconocida’ en este momento tuyo?
CANDELA PEÑA. Pues precisamente por esto que está sucediendo fuera. Yo reivindico mucho que soy actriz. Solo actriz. Soy una persona absolutamente vocacional. Soy la hija de los dueños del bar del cine, del único cine que hay en mi pueblo. Yo solo soy actriz.
Insisto en que no lo digo desde la queja, pero para que la gente lo sepa: no soy alguien con mucha continuidad. Hacía seis años que no hacía una película. También tengo que seguir viviendo y me dieron la oportunidad de hacer otras cosas que solo haría con David Broncano o con Marco. Yo no soy colaboradora. Me han ofrecido mil cosas gracias a eso, pero lo vivo con una ilusión tremenda porque soy actriz.
Presentar a Ana Ripoll, en un thriller de cine, me da mucha marcha. Y además con este personaje, que no es obvio, en un thriller que tampoco me parece nada obvio y con un equipo que ha sido un sueño.
Estoy feliz por lo sucedido, porque las películas no son solo las películas: son la huella que te dejan, la experiencia que has tenido, lo que has aprendido, lo que sabes que volverías a hacer y lo que sabes que ya no volverías a pasar. Estoy feliz con esta película. Y, además, creo que se va a ver mucho.
Lo ha dicho ella misma. Muchas eran las ganas que tenía Candela Peña de rodar una película policíaca.