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30 años de ‘Matilda’, el clásico que dio voz a los niños invisibles mientras su protagonista vivía un drama familiar
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30 años de ‘Matilda’, el clásico que dio voz a los niños invisibles mientras su protagonista vivía un drama familiar

Recordamos una de las películas infantiles más populares de la década de los 90 y analizamos lo que aportó esta adaptación del cuento de Roald Dahl, así como la complicada situación personal de Mara Wilson, la niña protagonista

Foto: Cartel promocional de 'Matilda' para su edición en Blu-Ray. (Sony)
Cartel promocional de 'Matilda' para su edición en Blu-Ray. (Sony)

El calor sofocante de Los Ángeles acompañaba el estreno de ‘Matilda’, allá por agosto de 1996. Mara Wilson posaba diminuta ante los acalorados cámaras para los que ya había posado unos dos años antes, en la première de ‘Sra. Doubtfire’.

Solo unos pocos de ellos y de los periodistas presentes sabían que la pequeña acababa de perder a su madre. Suzie Wilson había estado enferma de cáncer durante toda la producción de la película por la que hoy, treinta años después, todos recordamos a su hija Mara. La cinta estaba dedicada a su memoria.

Para los menos informados, aquella película dirigida y protagonizada por Danny DeVito era otra comedieta infantil del autor de ‘La guerra de los Rose’.

Para los amantes del universo de Roald Dahl, era la esperada adaptación de la historia de una niña que se rebela contra los adultos a base de inteligencia y buenas lecturas. Los libros te harán libre y te permitirán decidir por ti mismo, nos decía esta historia con buenas dosis de crueldad.

placeholder Fotograma de 'Matilda'. (Sony Pictures)
Fotograma de 'Matilda'. (Sony Pictures)

Lo que en las páginas de Dahl era ya una genialidad, en manos de DeVito supuso expresionismo visual para niños con un sentido del humor que, para qué negarlo, está lleno de mala leche. Y por eso nos encanta.

La pobreza intelectual que rodea a la pequeña Matilda tenía mucho más sentido en el país de la telebasura, los Cheerios y los menús de comida rápida.

No a todos los fans de Dahl les gustó que Danny DeVito decidiera trasladar la historia de la Gran Bretaña de los 80 a los Estados Unidos de los 90. Pero la chabacanería, la tontería y la pobreza intelectual que rodean a la pequeña Matilda tenían mucho más sentido en el país de la telebasura, los Cheerios y los menús de comida rápida.

Mara Wilson forever

placeholder Mara Wilson en una elipsis icónica de 'Matilda'. (Sony Pictures)
Mara Wilson en una elipsis icónica de 'Matilda'. (Sony Pictures)

Uno de los grandes aciertos del filme fue la elección de la niña protagonista. Mara Wilson no era del todo consciente del cáncer que se acabaría llevando a su madre para siempre y por entonces ya había derrochado talento en cintas como ‘Sra. Doubtfire’.

Pese a su drama personal, su interpretación en ‘Matilda’, con esos ojos tristes y sagaces, era pura inteligencia y dulzura, lo más opuesto a las niñas repipis de la estirpe de Shirley Temple.

Los padres de Matilda la fuerzan a ver un concurso llamado ‘Pégueme y págueme’ y detestan que lea un libro como ‘Moby Dick’.

A lo largo del metraje, ella sale indemne de gran parte del humor negro, con sello cien por cien Roald Dahl, que aparece en las críticas a la televisión o a la gula.

placeholder Portada con las ilustraciones originales de 'Matilda'. (Editorial Alfaguara)
Portada con las ilustraciones originales de 'Matilda'. (Editorial Alfaguara)

Los padres de Matilda la fuerzan a ver un concurso llamado ‘Pégueme y págueme’ y detestan que lea un libro como ‘Moby Dick’. Ella, brillante desde que es un mico, se venga haciendo que la televisión explote.

Es solo la primera señal de unos poderes que irán a más a lo largo de la historia, cuando se encuentre con personajes tan desagradables —y divertidos e icónicos— como la señorita Trunchbull.

placeholder La Trunchbull y Bruce Bogtrotter. (Sony Pictures)
La Trunchbull y Bruce Bogtrotter. (Sony Pictures)

La directora del colegio al que asiste Matilda hace de las suyas en momentos como el castigo del pequeño Bruce Bogtrotter, obligado a comer una enorme tarta de chocolate. Al fin y al cabo, y como demostró con historias como la de Willy Wonka, el chocolate era una de las obsesiones de Roald Dahl. En esa secuencia, llena de ángulos de cámara imposibles y con la extraordinaria música de David Newman a toda potencia, Danny DeVito consigue oro audiovisual.

Una mala para el recuerdo

En las ilustraciones del cuento, la Trunchbull ya era un verdadero monstruo con moño, expresión severa y aspecto de miembro del Tercer Reich. Pam Ferris la interpretó a la perfección sin dejar de lado la ironía.

La Trunchbull ama el deporte y el chocolate, detesta a los niños y se impone con ese moño imposible.

Cualquier otra encarnación del personaje —incluida la de Emma Thompson en el remake musical de Netflix— no puede igualarla. Una mujer que ama el deporte y el chocolate, detesta a los niños y se impone con ese moño imposible que le da un aspecto aún más dictatorial.

placeholder Matilda, en pleno 'momento cereales'. (Sony Pictures)
Matilda, en pleno 'momento cereales'. (Sony Pictures)

Su opuesto es la adorable señorita Honey, a la que encarnó Embeth Davidtz. Ella es el hada madrina, la mujer que rescata a Matilda no solo de la horrible Trunchbull —que, en un giro a lo Hermanos Grimm, resulta ser su tía y la responsable de la infelicidad y la muerte de su padre—, sino también de la mediocridad que le imponen sus padres.

Una película transgresora que ha ganado con los años

Siempre que quienes hemos crecido con ‘Matilda’ se la recomendamos a amigos o conocidos, recibimos una conclusión clara de aquellos que nunca la han visto ni han leído el libro de Roald Dahl: en el fondo, se trata de una historia muy triste.

placeholder Danny DeVito y Rhea Perlman, los horribles padres de 'Matilda'. (Sony Pictures)
Danny DeVito y Rhea Perlman, los horribles padres de 'Matilda'. (Sony Pictures)

“Usted eligió la ciencia y yo la apariencia”, dice la madre en un momento de la historia, exaltando su preferencia por las nimiedades y no por los libros o la curiosidad intelectual de su hija. Parece divertido, pero en realidad no lo es.

Ciertamente, la película habla de un sentimiento muy común. Ser inteligente o leer libros también te conduce a cierta soledad en un mundo marcado por el consumo rápido y lo superficial.

La historia expone que tu familia es, más que la biológica, aquella que eliges y construyes tú mismo.

Algo que Danny DeVito expone maravillosamente bien en esa transición que nos enseña a la pequeña Matilda cargada de libros y haciéndose mayor mientras lee solitaria bajo un árbol.

“Aquellos libros dieron a Matilda un mensaje esperanzador y reconfortante: no estaba sola”, dice la voz en off del propio Danny DeVito, alimentando el aspecto poético de las imágenes.

Pocas veces se ha visto en un relato infantil semejante ofensiva contra la estupidez y la pereza intelectual. Que Matilda opte por que la señorita Honey la adopte al final de la historia proporciona otro mensaje nada desdeñable para pequeños y grandes: tu familia es, más que la biológica, aquella que eliges y construyes tú mismo.

placeholder Cartel original de 'Matilda'. (Sony Pictures)
Cartel original de 'Matilda'. (Sony Pictures)

‘Matilda’ costó unos 36 millones de dólares. Pese a su popularidad en nuestros días, solo recuperó 33. Quizá tuvo algo que ver el ‘timing’ veraniego: estrenarla en pleno mes de agosto no fue la mejor idea.

En este cuento infantil sobre una niña despreciada por su propia familia, los inteligentes acaban ganando a los bobos.

Entonces, solo algunos críticos como Roger Ebert o la revista ‘Fotogramas’, que le concedió cinco estrellas en su crítica, supieron ver la enorme inteligencia de la película.

placeholder Fotograma de 'Matilda'. (Gtres)
Fotograma de 'Matilda'. (Gtres)

Pasadas tres décadas de su estreno, solo hace falta acercarse a Prime Video —la plataforma que la ofrece en estos momentos en España— para comprobar que estamos ante una de las mejores cintas infantiles de la historia del cine. Y una de las más motivadoras.

Porque, en este cuento infantil sobre una niña despreciada por su propia familia, los inteligentes acaban ganando a los bobos. Ojalá pudiésemos decir lo mismo en la vida real.

El calor sofocante de Los Ángeles acompañaba el estreno de ‘Matilda’, allá por agosto de 1996. Mara Wilson posaba diminuta ante los acalorados cámaras para los que ya había posado unos dos años antes, en la première de ‘Sra. Doubtfire’.

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