Muere Alfredo Fraile, el hombre tras el éxito de Julio Iglesias, por covid
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Muere Alfredo Fraile, el hombre tras el éxito de Julio Iglesias, por covid

El mánager también llevó las carreras de otros artistas como Cecilia y fue una figura imprescindible en la representación artística de la música española de los años 70

Foto: Alfredo Fraile, posando ante los medios en la presentación de su libro 'Secretos confesables'. (I.C.)
Alfredo Fraile, posando ante los medios en la presentación de su libro 'Secretos confesables'. (I.C.)

Alfredo Fraile, el que fuese mánager de Julio Iglesias y otros artistas, ha fallecido a causa de covid tras permanecer más de dos semanas en la Fundación Jiménez Díaz. A primeros de marzo vivió una leve mejoría, pero no ha podido superar la enfermedad. Fraile, todo un icono entre los hombres poderosos de la música de los años 70, ha podido despedirse de su familia, que no se ha apartado de él en un solo momento.

Alfredo Fraile publicó en 2014 'Secretos confesables', unas memorias en las que el eje principal era Julio Iglesias, a cuyo servicio trabajó 15 años como representante. “En ese tiempo dormí más con él que con mi mujer”, aseguraba el autor a este medio. Un buen día, harto de su “egoísmo”, le dijo: “Ahí te quedas, no te aguanto más”. Hicieron falta treinta años para recuperar parte de su memoria, que por supuesto siguió siendo selectiva. Asimismo, en la obra aparecen Berlusconi, Adolfo Suárez o Javier de la Rosa, para los que también trabajó. De este último aseguraba que “perdió el sentido de la realidad y se trastorno” después del caso KIO.

Este medio seleccionó en su día, de entre las 618 páginas que componen el libro, los quince fragmentos de aquel libro que dieron más que hablar.

La complicada relación de Julio Iglesias con sus hijos

1. “Prefería dirigir su paternidad por control remoto. Chábeli, Julio José y Enrique crecieron con ese estigma. (…) Los hijos se sentían utilizados. A menudo avisaban a los niños de que su padre los requería a su lado, y Chábeli daba un respingo diciendo: “Será que ha llegado el fotógrafo del ¡Hola! y quiere que vayamos a posar”.

2. “Celebrábamos una comida familiar en la que estaban presentes los hijos de Julio. Terminada la comida, Julio se fue caminando hacia el jardín. Fui en su búsqueda y pude ver que estaba llorando. Me dijo: ‘Lloro porque te tengo envidia, Alfredo. Envidio la familia que has creado y que yo no he podido tener”.

3. “Como todo hijo, Enrique siente cariño por su padre, pero no se ha sentido bien tratado por él y con razón. Julio se dedicó a destrozarlo. De cara a la prensa tratan de guardar las formas, (…) pero la relación dista mucho de ser la que cualquier padre desearía. Y esa distancia no es culpa de ellos sino de él. (…) Le pasó entonces y me temo que le ha vuelto a ocurrir con su nuevo matrimonio”.

4. “A los hijos no les gustaba que su cuarto fuera usado por las amigas de papá. Cuando iban su frase habitual era: ‘Que limpien y desinfecten las habitaciones’. No querían que se repitiera la sorpresa que un día se llevo Chábeli, quien tropezó con un tanga tirado en un rincón del dormitorio”.

El trato con la mafia

5. “Tras una actuación en un casino de Atlantic City, una gran familia quiere hacerse una foto con Julio. Al ver aquel curioso plantel humano, a Tony Renis [compositor] no se le ocurrió decir otra cosa: ‘Sonrían ustedes un poco, que parecen la mafia’. Nadie sonrió. De hecho, se creó un silencio que nos ayudó a todos a caer en la cuenta de la verdadera identidad de aquellos personajes. No parecían de la mafia, eran la mafia. (…) Teníamos la habitación tomada por la familia Gambino al completo. (…) Realmente supimos de la catadura de esos personajes con motivo del secuestro del padre de Julio. En los días que el doctor estuvo raptado, el FBI se personó en la casa del cantante. (…) Nos contaron que estaban al tanto de los tratos que manteníamos con las familias mafiosas fans de Julio. (…) Sorprendidos por esa revelación, procuramos mantenernos más alejados de esos peligrosos seguidores”.

El egoísmo de la estrella

6. “Llegamos al escenario donde estaba Julio rodeado de otros artistas importantes y dijo: ‘Aquí llegan los managers, esos que hacen que los artistas nos matemos en la carretera’ [acababa de fallecer la cantante Cecilia]. Yo contesté: ‘Tienes razón. Lo malo es que siempre se mueren los buenos. Los hijos de puta no os morís nunca”.

placeholder Julio Iglesias tras inaugurar su estrella del Paseo de la Fama de Puerto Rico. (EFE)
Julio Iglesias tras inaugurar su estrella del Paseo de la Fama de Puerto Rico. (EFE)

7. “Durante todo ese tiempo [30 años] la entrega de Toncho [Navas] ha sido tan grande que ha llegado a renunciar a su propia vida para atenderlo. (…) El pago que Julio ha dado a todo ese esfuerzo ha consistido en el mayor de los desprecios. Para despedirlo, ni siquiera tuvo la dignidad de decírselo él mismo. Lo hizo a través de una intermediaria.

Julio y las 3.000 mujeres

8. “Se dijo que Julio y yo manejábamos una agenda donde aparecían los datos de las 3.000 mujeres que habían pasado por su vida, o al menos por su cama. (…) Si en aquellos años dejamos correr ese bulo fue porque en términos de marketing nos venía bien engrandecer la leyenda de Iglesias como latin lover”.

9. “Julio siempre tuvo debilidad por un tipo de mujer. (…) Le volvían loco las mujeres exóticas, especialmente las latinas y mucho más si estas eran modelos o azafatas. (…) Se convirtió en rutina que las cenas estuvieran presididas por tres o cuatro modelos”.

10. “Era habitual que Julio invitara a multitud de chicas a pasar unos días en su casa de Miami. Por allí iban desfilando una tras otra. A veces se juntaban varias a la vez. (…) Un día podías encontrarte una Miss Argentina en ropa interior; otro día, a una azafata francesa ligera de ropa, y al día siguiente, a una modelo belga correteando desnuda junto a la piscina y agarrada de la mano de una maniquí suiza. Algunas parecían tener mucho peligro”.

El ‘conseguidor’ de Cortina y del Rey

11. “Un buen día me llamó Alberto [Cortina] muy nervioso y me contó que le habían hecho esas fotos [con Marta Chávarri]. (…) Angustiado, me pidió que le ayudara a localizarlas y detuviera la publicación. (…) ‘Alfredo, me van a echar de casa, voy a tener que irme a vivir a la tuya’. Se pudo parar el primer golpe, pero la prensa estaba detrás de la relación de Marta y Alberto. Aquello no había forma de pararlo. Las fotos se publicaron y saltó el escándalo”.

placeholder El rey Juan Carlos, en Mallorca. (EFE)
El rey Juan Carlos, en Mallorca. (EFE)

12. “Había unas instantáneas del rey Juan Carlos en Palma de Mallorca, en la cubierta del yate Fortuna, mientras se cambiaba el traje de baño. (…) Me dejaron una copia y hablé con Sabino Fernández Campo. (…) Recibí una respuesta muy clara de Zarzuela: que no diéramos un duro por las fotos, y si querían publicarlas, que las publicaran, pero el monarca no aceptaba ningún tipo de chantaje”.

Berlusconi le toca el piano a Polanco

13. “Berlusconi ha sido el mejor jefe que he tenido (…). Silvio sabía que la única forma de que en nuestro país no le vieran como un extraño ni recelaran de él era terminar de la mano de un empresario local. Con tal fin, durante los meses previos al lanzamiento de la tele privada en nuestro país hice desfilar por Milán a todas las figuras del panorama empresarial y mediático español. (…) Llevé a Antonio Asensio, del grupo Zeta, a Miguel Durán, de la ONCE, a Polanco. (…) Al acabar la cena, solíamos pasar al salón principal, ocupado por un gran piano, ante el cual escenificábamos una especie de vodevil. Le pedía que cantara y tocara algo al piano para deleite de la visita y él se negaba alegando que lo hacía muy mal. Yo insistía varias veces hasta que al final se arrancaba e interpretaba varias canciones. (…) De Polanco decía: “Cree que sabe lo que hay que hacer y no va a permitir que nadie mande sobre él, pero yo de televisión sé mucho más que él”.

placeholder Silvio Berlusconi. (EFE)
Silvio Berlusconi. (EFE)

El ocaso de Adolfo Suárez

14. “Todos los que estaban en aquella reunión le daban la razón a Suárez, refiriéndose a él continuamente como presidente. ‘El presidente opina… El presidente cree…’ (…) Llegado un momento, yo ya no pude aguantarme más y me dirigí a él: “Aquí todos te llaman presidente, pero fuera de esta sala, ya no lo eres para nadie”.

El caso KIO

15. “Puestos a morir, Escondrillas [presidente de Explosivos Río Tinto] tuvo claro que quería caer matando. Vio claro el frente por donde podía atacar a KIO: De la Rosa, que era la presa más débil del tablero. El objetivo era cargarse a Javier (…). Escondrillas asedió a De la Rosa por tierra, mar y aire, utilizando unas veces a la prensa y en otras ocasiones sus buenos contactos con el Gobierno”.

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