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DISFRUTÓ DE UNA JORNADA DE COMPRAS CON SU MADRE

Laura, una de las hijas de Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa, abandona el 'look' gótico

La vida continúa para la familia del expresidente del Gobierno. Después de abandonar el Palacio de la Moncloa, los Rodríguez Espinosa pensaron en regresar a León

Foto: Jose Luis Rodriguez Zapatero y su mujer Sonsoles, en noviembre de 2011. (I.C.)
Jose Luis Rodriguez Zapatero y su mujer Sonsoles, en noviembre de 2011. (I.C.)

La vida continúa para la familia del expresidente del Gobierno. Después de abandonar el Palacio de la Moncloa, los Rodríguez Espinosa tenían en mente regresar a León sin embargo, se quedaron en Madrid pensando en el bienestar de sus dos hijas. Hace tan solo unos días, Sonsoles Espinosa y una de sus hijas, Laura, de 20 años, compartieron una jornada de compras por la madrileña calle Fuencarral.

La joven, que tiene un increíble parecido con su padre, ha abandonado ese look gótico con el que dio la vuelta al mundo en 2009 después de la fotografía que se difundió del encuentro de ella y su familia en la Casa Blanca con Barack y Michelle Obama. Según las fotografías que publican este miércoles las revistas Semana y Diez Minutos, Laura luce, cuatro años después, una indumentaria más informal: sudadera de colores vistosos, leggins y zapatillas deportivas. Pero no es la única, pues su hermana también ha dejado de lado este oscuro look

Quien también ha cambiado de imagen es Sonsoles Espinosa. Elegida en 2009, la segunda mujer mejor vestida por Vanity Fair, la esposa de Zapatero ha dejado atrás el asesoramiento de su amiga la diseñadora y peletera Elena Benarroch para optar por un look más sencillo y menos sofisticado y elegante del que hacía gala cuando estaba en Moncloa. Para pasar desapercibida, Sonsoles escogió una gorra de béisbol, una camisola y unas zapatillas, un look que completó con unas gafas de sol.

Los ocho años de calvario de Sonsoles y sus hijas

Dicen que desde que su marido dejó de ser presidente del Gobierno Sonsoles Espinosa es más feliz. Atrás quedaron ocho años de actos públicos y de una exposición mediática en los que no logró encontrar su sitio y ni tan siquiera una casa. La Moncloa, residencia ‘obligada’ para cualquier presidente, no fue ni para ella ni para sus hijas Laura y Alba un lugar al que llegaron a acostumbrarse. Por ello, la mudanza a la exclusiva zona de Somosaguas, una vez lejos del poder, fue un alivio para la familia y el motivo por el que José Luis Rodríguez Zapatero reconsideró la opción de regresar a su tierra natal.

Alérgica a los medios de comunicación, el entorno de Sonsoles Espinosa no dudó en asegurar a Vanity Fair que en La Moncloa se sentía como en “una sartén hirviendo”, “una jaula de oro” de la que a menudo intentaba escapar viajando a su tierra, Ávila, o a León, donde ha vivido desde pequeña.

A sus hijas tampoco les ha gustado estar en el punto de mira de la opinión pública. En plena adolescencia cuando estaban en La Moncloa, su rebeldía alteró en más de una ocasión la armonía familiar al ver cómo, por culpa del cargo de su padre, eran el centro de las críticas y de comentarios dañinos no sólo por su estética gótica, también por sus posibles problemas de sobrepeso, información que publicó La Gaceta y que aseguraba que ambas habían recibido el tratamiento de un endocrino por consejo de su madre.

Otro de los comentarios que Laura tuvo que soportar cuando aún era menor de edad fue en 2010. Por aquel entonces, varios medios de comunicación publicaron que la ausencia de Zapatero en la fiesta posterior a la victoria de la Selección Española en el Mundial de Sudáfrica estuvo motivada porque ella había decidido independizarse e irse a vivir con su novio en una "especia de comuna". 

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