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"No conozco a sus hijos", asegura

Olfo: "No voy a mentir y decir que mis primos son guapos. Miguel no me deja verlos"

El sobrino de Miguel Bosé está cansado de morderse la lengua y dar la imagen de familia feliz y decide sincerarse: no conoce a sus primos adoptivos

Olfo Bose fue uno de los protagonistas en la fiesta presentación de la nueva fragancia de Adolfo Domínguez, que congregó a famosos con currículum y personajes de photocall, como Tamara Falcó, que ejerció de madrina. Aunque la hija de Isabel Preysler era la intérprete principal, el sobrino de Miguel Bosé la eclipsó. Entre otras cosas porque hacía mucho tiempo que Olfo Bosé no se dejaba ver en los ambientes sociales. Las razones de esa invisibilidad tenía que ver con su trabajo en el Museo de los Angeles creado por su abuela Lucia y que definitivamente cerró por falta de ayudas. Olfo organizó un programa de viabilidad que consistía realizar una exposición itinerante y pasear a los ángeles por todo el mundo, pero “no encontré mucha aceptación a la hora de conseguir dinero. Me decían que ese tema no era muy rentable. Ahora me dedico a la música”, explica a Vanitatis.

De su matrimonio con Katerina Strygina prefiere no hablar y lo resume en una frase demoledora: “Me casé con una princesa que luego se convirtió en madrastra de Blancanieves”. Su cuento de hadas duró ocho meses. Ahora no mantienen ninguna relación. Tampoco con su tío Miguel Bosé. Al preguntarle por los mellizos su respuesta fue más contundente. Cansado de morderse la lengua durante mucho tiempo, el sobrino del cantante estalló: “Estoy harto de mentir y decir que son muy guapos y muy buenos cuando la realidad es que no los he visto nunca. No conozco a mis primos porque mi tío Miguel no me deja verlos. Él sabrá por qué lo hace, aunque, sinceramente, no lo entiendo. No imagino que considere que soy una mala influencia”, se lamenta.

Agua fresca, aunque no de rosas blancas, es lo que tuvo que beber Olfo tras sincerarse con Vanitatis. Estaba en el lugar adecuado, pues Adolfo Domínguez y su hija Adriana, directora de perfumes de la firma, presentaban su nuevo producto: Agua Fresca (ahora sí) de Rosas Blanca.

Mucho rostro conocido

El edificio de la calle de Serrano se convirtió en un espacio mágico donde los invitados se dejaban llevar en un recorrido lúdico interactuando con los diferentes maestros perfumeros y artistas que se encontraban en las tres plantas de la tienda. Genoveva Casanova, Anne Igartiburu, Luis del Valle, Juncal Rivero, Eduardo Noriega, Tamara Falco, Inés Domecq y Alejandra Conde plantaban semillas de rosas blancas, colocaban barquitos de papel con sus peticiones en el lago de los sueños, observaban las pinturas bordadas a mano de Berta Salinas o las telas Dourone. Una senada que terminaba en el cuarto piso con un bufet ecológico.

Al estreno de la fragancia acudieron Fran Gordillo, Laura Pons, que ha convertido sus bolsos en tendencia, María Eugenia Fernández de Castro, Josemi Rodríguez-Sieiro, Osvaldo Salvadesa, Fernando Candela, Antonio Rubial, Raúl Romero, Isthar Espejo, Carlos Ochoa, Vega Royo Vilanova, Ana Marchesi y Jacob Bendaham, organizadores de la convocatoria.  Letizia Dolera contó que el próximo día 8 presenta su primer documental en la Academia de Cine y a Boris Izaguirre le felicitaban por el libro de Belén Esteban, del que es “corrector de estilo”. Un eufemismo utilizado en las editoriales cuando el autor no es autor sino relatador, como es el caso de la princesa del pueblo. Mónica Martín Luque, que sigue sin fecha de boda, estrenó extensiones siguiendo las indicaciones de Ruphert y Juan Peña dijo que ya tiene listo su próximo disco; habló de varios temas compuestos por él y una versión aflamencada de El Rey, la ranchera preferida de don Juan Carlos. La promoción del álbum irá acompañada de un videoclip cuyas protagonistas serán mujeres high class.
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