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gestiona la nueva línea COSMÉTICA DE SU MADRE

Ana Boyer, el cerebro de los negocios de la saga Preysler

La hija de Miguel Boyer se encargará de las cuentas del trabajo de su madre: cremas y productos de cosmética. La pequeña de la saga siempre ha sido la responsable de revisar los dividendos familiares

Foto: Isabel Preysler junto a sus hijas el día de la graduación de Ana (Gtres)
Isabel Preysler junto a sus hijas el día de la graduación de Ana (Gtres)

Este martes, Isabel Preysler presentaba oficialmente su nueva acción profesional. Se trata de su implicación activa en el negocio de unas cremas y productos de cosmética y cuidados para la piel. Detrás de la supervisión, la organización del plan de negocios y de estrategia está Ana Boyer. La joven tiene los suficientes conocimientos para rentabilizar lo mejor posible esta nueva iniciativa laboral de su madre.

La quinta hija de la saga Preysler ha sido siempre la lista de la familia. Sus hermanos y su madre se han encargado de comunicarlo cuando en las entrevistas preguntan por ella. La propia Tamara lo explicaba en uno de los encuentros con los periodistas de la peña Cuarto Poder. “Ana es superlista. Era la más estudiosa, la que sacaba mejores notas y mami no tenía que estar pendiente de que hiciera los deberes. Se quedaba sin salir y sin viajes para estudiar. Yo, en cambio, era un desastre”.

Contaba también que Ana es la encargada de revisar los contratos publicitarios tanto suyos como de Isabel Preysler. “Los empieza a leer y va tachando: 'esto sí, esto no, esto tampoco. Y mami yo nos miramos y ni rechistamos”. Efectivamente, Ana heredó la inteligencia de su padre, Miguel Boyer, uno de los ministros de Felipe González con mejor currículum laboral e intelectual. Mientras tuvo salud, Boyer era el organizador de las finanzas e inversiones en el hogar de la reina de corazones. No hubo traspaso de poderes, pero sí indicaciones de cómo había que manejar algunos negocios familiares relacionados con las exclusivas y la manera de acrecentar y obtener dividendos.

Ana Boyer e Isabel Preysler en un acto de L'oreal (Gtres)
Ana Boyer e Isabel Preysler en un acto de L'oreal (Gtres)

Una gran preparación académica

Hace dos años, Ana terminó su preparación académica. Estudió Derecho, Administración y Dirección de Empresas en ICADE con excelentes resultados. Muchos de los trabajos de la carrera e incluso de los exámenes consistían en poner en práctica la teoría de los libros. Por lo tanto, que Ana se haya encargado de las líneas de actuación para colocar en valor las cremas de su madre era de esperar. Isabel es la imagen, Tamara hará publicidad y la pequeña de la casa la encargada de rentabilizar los cosméticos.

Ana Boyer trabaja en el Uría&Menéndez, uno de los bufetes de abogados más importantes de Madrid, en el que ya hizo prácticas en el verano del 2012 en el área de derecho mercantil. “Lo que más me gusta es la consultoría estratégica”, explicaba ella misma al poco tiempo de iniciar su vida laboral. Antes estuvo de becaria en el área corporativa del Banco de Santander en Nueva York y después en Sao Paulo en el BTG Pactual, el principal banco de inversiones para America Latina. Tuvo que hacer un curso intensivo de portugués, idioma que domina, igual que el inglés.

La hija de Boyer y Preysler tiene una vida muy estable. Lleva un año de relación con Verdasco, con el que comparte aficiones y sobre todo una misma forma de ver la vida. Por ahora, no tiene previsto dejar su casa de Puerta de Hierro, que comparte con su madre y con su hermana Tamara, para irse a vivir con el tenista. 

Ana Boyer en una imagen de archivo (Gtres)
Ana Boyer en una imagen de archivo (Gtres)

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