La novia que se casó con un look trampantojo en una bodega de Córdoba: "Era un vestido con mucho movimiento, pero daba sensación de dos piezas"
Abrimos el álbum de boda de Eli Aranda, una cordobesa de 32 años que entonó el 'sí, quiero' con un diseño muy especial de Lola Martín repleto de detalles
La boda de Eli y Manu en una bodega de Córdoba. (Fotos Marta Casado)
Como en las mejores historias de amor, la relación entre Eli y Manu comenzó con una amistad. "Los dos somos de Montilla (Córdoba). Teníamos amigos en común, así que habíamos coincidido varias veces. Cuando nos conocimos, yo estudiaba y vivía en Sevilla. Al terminar la carrera, volví a Montilla y empecé a opositar. Así que coincidimos más a menudo y nos hicimos muy buenos amigos", recuerda la novia.
Ella, de 32 años y funcionaria, y él, de 31 años y formador en el grupo Volkswagen, pasaron de ser amigos a novios. "Me reía mucho con él y estaba muy a gusto, es una persona con la que jamás te aburres… ¡hasta que saltó la chispa!". Cuando se casaron habían transcurrido 8 años desde que empezaron a salir.
Los preparativos de Eli. (Fotos Marta Casado)
La petición de mano fue en Cerdeña, durante un viaje familiar. "Nos montamos en un velero. Después de tomar el aperitivo, me acerqué con Marzi, mi cuñada, hasta la proa para ver mejor el atardecer y, a los pocos minutos, alguien me tocó por la espalda. Ahí estaba Manu, de rodillas, con los ojos brillantes y haciéndome la gran pregunta. Con los nervios, solo se me ocurrió decirle: ¿De verdad? Jamás se me olvidará ese momento, pero luego reaccioné y le dije, 'claro que sí quiero'".
Aunque por trabajo ambos residen en Barcelona, para celebrar sus nupcias volvieron a su pueblo natal. "Nos casamos el 6 de diciembre de 2025 en Montilla. La ceremonia religiosa fue en la Parroquia de San Francisco Solano y la celebración en Bodega Los Ángeles situada en la localidad de Aguilar de la Frontera, también en Córdoba". Eli y Manu se encargaron de organizar y planificar todo. Estaban convocados 270 invitados, "a pesar de llevar gente de todas partes y muy diferentes, fue muy guay ver a todos integrados y pasándoselo bien".
La ceremonia religiosa. (Fotos Marta Casado)
Era el momento de centrarse en el look nupcial. "Me considero una persona sencilla y clásica en lo que a la moda se refiere. Y aunque esa iba a ser la línea de mi vestido, no quería ir simple". La firma cordobesa Lola Martín sería su aliada. "No llevaba una idea clara, así que le enseñé a Cristina, de Lola Martín, varias fotos de novias que me habían gustado y captó mi esencia desde el primer momento", señala.
En la primera prueba, "Cristina me probó una falda y fue amor a primera vista. A partir de ella fuimos diseñando el resto del vestido". Aunque simulaba ser un dos piezas, como nos ha avanzado Eli, su look era un vestido con diversos materiales creado a medida. "Para el cuerpo probamos distintas telas y escotes y, finalmente, elegimos el lino y un escote asimétrico, porque, aunque fuese una novia de invierno, no quería ir completamente tapada. También llevé una especie de chaqueta a modo de abrigo con cola, una pieza muy especial. Era un vestido, pero la sensación que daba era de dos piezas, y no me podía parecer más increíble".
La marca Lola Martín ideó un traje cómodo y fiel al estilo de la novia. "Solo tenía claro que quería disfrutar el día de mi boda y conseguimos diseñar un vestido con mucho movimiento".
La pareja en la bodega. (Fotos Marta Casado)
A sus pies, llevó unos zapatos marrones. "Los compré en Raquel Zapatos, una tienda de Córdoba, una hora antes de la segunda prueba del vestido", rememora. En el joyero, "llevé unos pendientes regalo de mi tía, de Paulet y de esta marca también llevé un anillo, que comparto con una de mis mejores amigas, Carmen. Ella se casó en julio y queríamos tener ese día, y siempre, una joya que fuese especial para las dos. Así que nos regalamos el mismo anillo". Del ramo se encargó Lourdes, de Floristería Eva. "Quería un ramo silvestre, le enseñé varias ideas y ella lo preparó. Me encantó el resultado, era diferente".
El día de la boda, la novia vivió los preparativos en su casa familiar. "Me peinó Ana, de Ana Portero Estilismo. Nos conocemos de hace muchos años y me había peinado otras veces, así que lo tuve claro. El maquillaje fue obra de Carmen, de Perfumería Mateo. Ella es la madre de Carmen, la del anillo, y como si fuera también la mía. Era muy especial para mí que me maquillara ese día y estaba tranquila porque estaba en sus manos, así que disfruté muchísimo ese momento".
Eli y Manu durante su sesión de fotos. (Fotos Marta Casado)
Cuando Eli estaba lista puso rumbo a la iglesia. Allí, además de sus familiares y amigos, le aguardaba Manu con un chaqué a medida de Dappers. "Nuestro principal objetivo al organizar la boda fue hacer partícipe ese día a todos. Para la ceremonia elegimos cada una de las lecturas y a las personas que las iban a leer. Participaron familia y amigos, por lo que fue muy emotiva y especial. Pero, si tengo que destacar algún momento, me quedo con el camino hacia al altar. Ver allí a Manu esperándome, emocionado, fue uno de los mejores momentos de ese día. Estaba deseando llegar y abrazarlo".
Convertidos en marido y mujer ante los ojos de Dios, cambiaron de ubicación para dar comienzo a los festejos en la Bodega Los Ángeles. "No queríamos una boda con temática navideña, así que pensamos en una decoración invernal, pero con algún toque de color. Predominaban los tonos burdeos, ocres, marrones y verdes. En la bodega centramos la decoración en la fuente del patio y en el interior. Tiene muchas columnas y son muy altas, así que para hacerla más acogedora decoramos varias de ellas con coronas de distintas flores verdes a su alrededor".
Entrando en el banquete. (Fotos Marta Casado)
Como detalle para los invitados, y teniendo en cuenta la fecha, "elegimos una postal con el nacimiento, que diseñó una amiga, igual que toda la papelería".
"Quisimos que el cóctel fuera largo y los invitados pudiesen disfrutar tranquilamente, ya que venía gente de diversas ciudades, como Barcelona, Madrid, Málaga o Sevilla. También había un venenciador, que no podía faltar, teniendo en cuenta que nuestros vinos son DO Montilla-Moriles. Y fue todo un éxito", apunta. "Luego en mesa, como primer plato había mariscada, con gambas, langostinos y cigala. De segundo, canastilla de rabo de toro, muy típico de nuestra tierra. Y de postre, torrija con helado de gachas. Fue todo un acierto contar con el equipo de Las Camachas. Días después de la boda nos seguían dando la enhorabuena por la comida".
El fin de la fiesta. (Fotos Marta Casado)
La fiesta fue animada por en Gamberrock, "después, Julio, hizo magia, consiguió que todos bailáramos sin parar hasta el final".
'Can't take my eyes off you', de Frankie Valli, fue la canción elegida por los recién casados para abrir el baile. "A Manu y a mí no nos pegaba bailar un vals ni hacer un baile súper currado, así que esta canción era perfecta porque combinaba emoción y diversión. Lo improvisamos y quedó muy guay, lo disfrutamos mucho".
La funcionaria mira atrás para dar estos consejos a los futuros novios. "Que disfruten de cada momento y que no se comparen con otras bodas. La vuestra es única porque cuenta vuestra historia. No la preparéis pensando en impresionar a los invitados, sino en celebrar vuestro amor de la forma que más os represente. Porque más allá de la decoración o de los detalles, lo que vais a recordar siempre será cómo os sentisteis ese día".
Como en las mejores historias de amor, la relación entre Eli y Manu comenzó con una amistad. "Los dos somos de Montilla (Córdoba). Teníamos amigos en común, así que habíamos coincidido varias veces. Cuando nos conocimos, yo estudiaba y vivía en Sevilla. Al terminar la carrera, volví a Montilla y empecé a opositar. Así que coincidimos más a menudo y nos hicimos muy buenos amigos", recuerda la novia.