Uno de ellos es el acto de jugar con el cabello en momentos de ansiedad o estrés. Una conducta que puede ir desde acariciar suavemente mechones de pelo hasta enrollarlos o incluso arrancarlos, y que está estrechamente relacionado con mecanismos de afrontamiento ante los nervios y la tensión emocional.
¿Qué hay detrás del gesto de tocarse el cabello? (Pexels)
El hecho de tocarse el cabello cuando se está nervioso es una herramienta inconsciente de autorregulación emocional que la psicología asocia con la necesidad de aliviar el estrés, la ansiedad o incluso el aburrimiento. Los expertos ven en este comportamiento, conocido como una conducta de autoestimulación o hábito nervioso, un gesto para generar una sensación de confort temporal al activar el sistema de recompensa del cerebro.
Así lo corrobora un estudio de la psicóloga Heather M. K. Armstrong, publicado en 'Psychology & Psychotherapy: Theory, Research & Practice'; donde se concluía que los comportamientos repetitivos, como tocarse el cabello, son estrategias de autorregulación emocional utilizadas para aliviar la ansiedad, ayudando temporalmente a reducir la tensión psicológica en situaciones estresantes.
La clave cerebral de tocarse el cabello
Una teoría avalada por la psicóloga clínica Rachel Annunziato, profesora en la Universidad de Fordham de Nueva York, que explica cómo estas acciones repetitivas pueden proporcionar una sensación momentánea de control en situaciones estresantes. Unas investigaciones avaladas por la neurología.
Al tocarse el cabello mientras se está nervioso o estresado, el cerebro activa el sistema límbico, especialmente la amígdala, que procesa las emociones de estrés y ansiedad. Por eso, como respuesta, el cerebro busca autorregularse y aliviar la tensión, y tocar el cabello se convierte en un comportamiento repetitivo que activa el sistema de recompensa, liberando dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la relajación.
Las causas de este gesto tan común en momentos de estrés. (Pexels / Andrea Piacquadio)
Esto proporciona un alivio momentáneo y refuerza la acción, creando una sensación de confort temporal que reduce la incomodidad del nerviosismo. Aunque, aún hay más. Es importante distinguir el gesto de tocarse el pelo en momentos determinados que el trastorno de la tricotilomanía. Se trata de una afección de salud mental donde existe el impulso de arrancarse el cabello.
Así, según la Clínica Mayo, ese impulso irresistible de arrancarse el cabello, ya sea del cuero cabelludo, cejas u otras partes del cuerpo, es muy serio. Dado que puede afectar significativamente su calidad de vida al ser algo compulsivo. El tratamiento suele involucrar intervenciones farmacológicas, psiquiátricas y psicológicas para abordar las causas subyacentes y modificar el comportamiento. Sin embargo, en la mayoría de las personas, jugar con el cabello es una respuesta inofensiva ante situaciones de tensión o incomodidad.