A lo largo de los últimos años se ha popularizado el término 'preparacionista'. Auténticos expertos en estar preparados para grandes catástrofes como una guerra nuclear, un meteorito o la caída de toda la tecnología. Sin necesidad de llegar a ese nivel, organizaciones gubernamentales de todo el mundo sí advierten. En este caso se vuelve a cumplir el dicho de "más vale prevenir que curar".
Así, aunque España no sea un país de grandes desastres naturales, como tornados o huracanes, eventos como la gran nevada de Filomena, la erupción del volcán de la Palma o la reciente DANA que asoló el este peninsular; hacen que se haya puesto de relevancia la importancia de contar con una mochila de emergencia o supervivencia.
Una mochila de emergencia puede ser una gran ayuda en caso de tener que evacuar tu casa por incendios forestales, como ha ocurrido en Los Ángeles. (EFE)
Por ello, sea por causas naturales o geopolíticas, disponer de una pequeña mochila de supervivencia en casa es un 'por si acaso' esencial para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los miembros del hogar. Un seguro que permita afrontar las primeras horas o días tras un desastre, facilitando una evacuación rápida y efectiva si es necesario.
¿Cómo preparar una mochila de emergencias?
Así, aunque existen diferentes recomendaciones, el Ayuntamiento de Madrid lanzó, junto a Protección Civil, una serie de elementos básicos para este tipo de situaciones, que convendría tener a mano. Un listado que detallamos a continuación, con diferentes apreciaciones, que sería apto para unas 72 horas.
Una fotocopia de documentos como DNI, pasaporte, carné de conducir y libro de familia, guardados en una bolsa plástica hermética.
Una botella de agua de 1,5 litros por persona o con este cálculo botellas más grandes.
Algunos alimentos no perecederos, como latas o barritas energéticas.
Una linterna con pilas de repuesto adheridas con cinta adhesiva. Aunque también se pueden encontrar ahora modelos solares o los clásicos de dinamo.
Una radio pequeña de pilas con bandas FM/AM y pilas de repuesto. Un elemento es clave para recibir información oficial en caso de cortes de electricidad o fallos en las redes de telecomunicaciones.
Una lista de teléfonos y direcciones de contacto, incluyendo amigos y familiares que residan en otra ciudad, en papel. Si es plastificado para que resita el agua, mejor.
Una muda completa (ropa interior, calcetines), calzado cómodo y un impermeable ligero.
Artículos de higiene como jabón, cepillo de dientes, papel higiénico y una pequeña toalla.
Botiquín de primeros auxilios, incluyendo paracetamol, solución antiséptica, vendas de diferentes tamaños, tijeras pequeñas o esparadrapo. Además, es fundamental tener parte de la medicación crónica necesaria.
Un juego de llaves de la vivienda y del coche.
Una tarjeta de crédito y una cantidad de dinero en efectivo en billetes pequeños.
Mapas de la ciudad y de la región.
Manta térmica fina, la famosa manta dorada y plateada que sirve tanto para conservar el calor corporal en condiciones adversas como para mantenerse fresco.
Además, en el caso de tener mascota, también se deberán cuidar las necesidades de estos miembros de la familia.
Un listado que puede parecer muy extenso, pero que puede entrar perfectamente en una mochila de tamaño pequeño. A ello se le debe sumar otra recomendación más, elaborar un plan familiar que contemple puntos de encuentro, rutas de evacuación y métodos de comunicación. Además, es recomendable revisar periódicamente el contenido de la mochila para asegurarse de que los elementos estén en buen estado y que la información esté actualizada. La planificación y la preparación pueden marcar una diferencia significativa en la capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia.
A lo largo de los últimos años se ha popularizado el término 'preparacionista'. Auténticos expertos en estar preparados para grandes catástrofes como una guerra nuclear, un meteorito o la caída de toda la tecnología. Sin necesidad de llegar a ese nivel, organizaciones gubernamentales de todo el mundo sí advierten. En este caso se vuelve a cumplir el dicho de "más vale prevenir que curar".