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Auerlio Rojas, cardiólogo, aclara sobre el consumo del kéfir: "Los intolerantes a la lactosa no pueden tomarlos"
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CON PRECAUCIÓN

Auerlio Rojas, cardiólogo, aclara sobre el consumo del kéfir: "Los intolerantes a la lactosa no pueden tomarlos"

El kéfir concentra interés por su posible impacto en la microbiota, la inflamación y la salud cardiometabólica, pero siempre hay que tener en cuenta el riesgo

Foto: Aurelio Rojas (Youtube)
Aurelio Rojas (Youtube)

Rojas responde en formato pregunta–respuesta y subraya que el kéfir “mejora la microbiota intestinal”, “ayuda a reducir la inflamación” y “puede apoyar al sistema inmune”. También apunta efectos favorables sobre colesterol, tensión arterial, control del peso y función cardíaca, y destaca que “es mejor que el yogur normal, sobre todo en diversidad de probióticos”.

Aunque “es bajo en lactosa comparado con la leche normal”, Rojas es claro: “¿Pueden tomarlo entonces los intolerantes a la lactosa? Pues no.” Además, recuerda que puede provocar gases o diarrea, “sobre todo si lo tomas en exceso”. El mensaje práctico es comprobar la tolerancia individual y evitar su consumo cuando exista intolerancia diagnosticada o síntomas compatibles tras la ingesta.

Rojas sugiere cantidades moderadas y regulares: un vaso pequeño (150–200 ml) al día, preferiblemente por la mañana. Recomienda combinarlo con fruta rica en vitamina C, como kiwi o fresas, porque “aumentas la acción de los probióticos, mejoras las defensas y disminuyes el cortisol, la hormona del estrés”. Integrarlo en una dieta rica en fibra y alimentos poco procesados puede favorecer su efecto sobre la microbiota.

El cardiólogo resalta que el kéfir aporta proteínas de alta calidad y “mejora la absorción de vitaminas y minerales” del resto de la dieta. En el eje intestino–cerebro, afirma que “puede mejorar el estado de ánimo” y “ayudarte a dormir mejor” al favorecer mensajeros como GABA y serotonina.

placeholder Lo mejor siempre será hacer nuestro propio kéfir. (Pexels)
Lo mejor siempre será hacer nuestro propio kéfir. (Pexels)

Además de quienes no toleran la lactosa, conviene extremar la precaución en personas inmunodeprimidas o con patologías digestivas activas, y pedir orientación profesional. Para quienes tienden a la hinchazón, empezar con raciones pequeñas y observar la respuesta del cuerpo ayuda a ajustar su uso sin molestias.

Una pauta sencilla, ajustada a cada persona y respaldada por hábitos saludables —alimentación variada, descanso y actividad física— es la vía más razonable para aprovechar el kéfir sin convertirlo en una promesa exagerada.

Rojas responde en formato pregunta–respuesta y subraya que el kéfir “mejora la microbiota intestinal”, “ayuda a reducir la inflamación” y “puede apoyar al sistema inmune”. También apunta efectos favorables sobre colesterol, tensión arterial, control del peso y función cardíaca, y destaca que “es mejor que el yogur normal, sobre todo en diversidad de probióticos”.

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