Esto es lo que dice la psicología si no reclamas ni gritas, solo te apagas cuando estás dolido
El silencio, en estos casos, no es indiferencia ni frialdad. Es una estrategia de supervivencia emocional que, con tiempo y acompañamiento adecuado, puede transformarse en una manera más sana de relacionarse con el propio dolor
La psicología nos explica porqué nos alejamos de las personas que nos hacen daño, en lugar de enfrentarlas (iStock)
Hay personas que, cuando se sienten heridas, no alzan la voz ni reclaman explicaciones. Prefieren retirarse y guardar silencio. Esta conducta no suele deberse a la falta de interés, sino a una forma de protección aprendida con el tiempo. Según Silvia Severino, psicóloga: "el silencio duele menos que ser malinterpretados”, una frase que refleja un patrón de respuesta emocional reconocido por la psicología.
Los especialistas en salud mental explican que quienes optan por el silencio en momentos de conflicto suelen haber experimentado en el pasado que expresar lo que sentían no era seguro. En contextos familiares o afectivos donde sus emociones fueron ignoradas o castigadas, aprendieron a contenerse para evitar daño o rechazo. Tal y como recoge el estudio Silence as the Voice of Trauma, publicado en el American Journal of Psychoanalysis (Springer, 2014), el silencio puede funcionar como un modo inconsciente de mantener a salvo la integridad emocional después de experiencias difíciles.
Desde la neuropsicología se entiende este fenómeno como una reacción de defensa. El sistema nervioso puede entrar en un estado de desconexión o bloqueo cuando percibe una amenaza emocional. La llamada “respuesta de congelación” actúa como una pausa protectora que evita una sobrecarga. Sin embargo, estudios sobre regulación emocional advierten quereprimir sistemáticamente las emociones negativas incrementa el estrés y afecta al bienestar general, ya que el cuerpo mantiene la tensión incluso cuando no se expresa verbalmente.
Las personas que se apagan ante el conflicto no necesitan que las obliguen a hablar. Lo que más ayuda es la paciencia y la seguridad de un entorno tranquilo. Permanecer presente, escuchar sin interrumpir y mostrar comprensión suele ser más eficaz que exigir respuestas inmediatas. La psicoterapia puede ser un espacio útil para reaprender formas seguras de comunicación emocional y reconstruir la confianza en la propia voz.
Hay personas que, cuando se sienten heridas, no alzan la voz ni reclaman explicaciones. Prefieren retirarse y guardar silencio. Esta conducta no suele deberse a la falta de interés, sino a una forma de protección aprendida con el tiempo. Según Silvia Severino, psicóloga: "el silencio duele menos que ser malinterpretados”, una frase que refleja un patrón de respuesta emocional reconocido por la psicología.