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5 factores que pueden empeorar tu olor corporal y qué hacer para solucionarlo, según un dermatólogo
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5 factores que pueden empeorar tu olor corporal y qué hacer para solucionarlo, según un dermatólogo

Neutralizan el olor ya existente y contienen agentes antibacterianos que reducen la población microbiana, ofreciendo una protección completa

Foto: El sudor es una respuesta de nuestro cuerpo para tratar de enfriarse. (Pexels)
El sudor es una respuesta de nuestro cuerpo para tratar de enfriarse. (Pexels)

La lucha contra el mal olor corporal, conocido médicamente como bromidrosis, es una preocupación constante que va más allá de la higiene diaria. El Dr. Simón Scarano, dermatólogo, desmonta el mito de que el sudor por sí solo es el culpable, explicando que el problema real radica en la interacción de las bacterias de nuestra piel con un tipo específico de sudor. El sudor apocrino, rico en lípidos y proteínas y secretado en zonas como las axilas e ingles, es el sustrato perfecto para que las bacterias generen compuestos volátiles malolientes. Sin embargo, no todo depende de la higiene o la transpiración; existen al menos cinco factores internos y externos que intensifican este proceso y que muchos desconocen.

El primer factor, y a menudo pasado por alto, es la dieta. Alimentos con altos niveles de azufre, como el ajo, la cebolla, el puerro o las especias picantes (curry o comino), contienen compuestos volátiles que se eliminan parcialmente a través del sudor, potenciando el aroma corporal. De igual manera, el exceso de proteínas animales, especialmente la carne roja, genera metabolitos como el amoníaco que dan un olor fuerte, e incluso el alcohol, al metabolizarse, se elimina a través de la piel con un olor agrio característico. Para contrarrestar el impacto de la dieta, el dermatólogo recomienda moderar el consumo de estos alimentos y aumentar la ingesta de frutas, verduras frescas, agua, té verde y probióticos, que favorecen un olor más agradable y equilibrado.

placeholder A pesar de que el sudor está compuesto principalmente por agua, nuestras bacterias corporales hacen que tenga mal olor (Pexels: Cliff Booth).
A pesar de que el sudor está compuesto principalmente por agua, nuestras bacterias corporales hacen que tenga mal olor (Pexels: Cliff Booth).

El segundo factor clave es el vello corporal y la ropa que utilizamos. El vello retiene sudor y bacterias, por lo que mantenerlo recortado facilita la limpieza de las zonas de sudoración apocrina (como las axilas) y ayuda a reducir el olor. Además, la ropa que no permite la evaporación, especialmente las fibras sintéticas, atrapa los olores. La solución es sencilla: priorizar el uso de ropa limpia a diario y optar por fibras naturales como el algodón o el lino, o prendas transpirables que permitan que el sudor se evapore, mitigando el ambiente húmedo que aman las bacterias.

En tercer lugar, el manejo inadecuado de la humedad tras la ducha es un gran catalizador del mal olor. La humedad residual, especialmente en pliegues cutáneos, axilas y entre los dedos de los pies, es el ambiente ideal para que las bacterias y los hongos proliferen. Aunque la higiene sea perfecta, no secarse bien puede anular sus efectos. Por ello, el experto enfatiza la importancia de secar meticulosamente la piel después del baño, pudiendo incluso usar toallas de papel o un secador de pelo en las zonas más difíciles. La persistencia de la humedad, sumada a la sudoración, favorece la bromidrosis.

placeholder ¿Te huelen los pies? Con este truco absorberás el sudor y evitarás malos olores (iStock)
¿Te huelen los pies? Con este truco absorberás el sudor y evitarás malos olores (iStock)

El cuarto elemento que complica el cuadro es la hiperhidrosis o sudoración excesiva, incluso del sudor ecrino (el acuoso e inodoro). Aunque este sudor no huele, su presencia constante mantiene la piel húmeda, creando un caldo de cultivo perfecto para el crecimiento de las bacterias que sí descomponen el sudor apocrino y producen el mal olor. Si la transpiración es excesiva e incontrolable, se debe consultar a un dermatólogo, ya que el tratamiento del exceso de sudor (con antitranspirantes clínicos, bótox o procedimientos médicos) es clave para evitar la proliferación bacteriana secundaria.

Finalmente, el quinto factor reside en la falta de tratamiento corporal integral. Muchas personas se enfocan solo en las axilas, olvidando otras zonas con glándulas apocrinas como las ingles, los pies o incluso el pecho. La solución es incorporar a la rutina desodorantes corporales específicos (no axilares) que se puedan aplicar en estas áreas.

La lucha contra el mal olor corporal, conocido médicamente como bromidrosis, es una preocupación constante que va más allá de la higiene diaria. El Dr. Simón Scarano, dermatólogo, desmonta el mito de que el sudor por sí solo es el culpable, explicando que el problema real radica en la interacción de las bacterias de nuestra piel con un tipo específico de sudor. El sudor apocrino, rico en lípidos y proteínas y secretado en zonas como las axilas e ingles, es el sustrato perfecto para que las bacterias generen compuestos volátiles malolientes. Sin embargo, no todo depende de la higiene o la transpiración; existen al menos cinco factores internos y externos que intensifican este proceso y que muchos desconocen.

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