5 consejos para disfrutar sin culpa de las comidas de Navidad y que recomienda una experta en salud
Las expertas en nutrición recuerdan que es posible disfrutar de la mesa festiva manteniendo el equilibrio y cuidando el bienestar físico sin renunciar al sabor ni a la celebración
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Las celebraciones navideñas giran, en gran parte, alrededor de la mesa. Reencuentros familiares, comidas largas y recetas tradicionales forman parte del ritual de diciembre, pero también pueden venir acompañadas de digestiones pesadas y cierta sensación de exceso. Frente a esa idea de “todo o nada”, las expertas en salud recuerdan que disfrutar de la comida no tiene por qué estar reñido con el bienestar.
La nutricionista y profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, Mireia Obón-Santacana, insiste en que el objetivo no debe ser restringirse ni compensar, sino mantener hábitos sensatos incluso en días especiales. Desde su experiencia, propone cinco pautas sencillas que ayudan a vivir las comidas de Navidad con placer y sin culpa.
El primer consejo pasa por no llegar con hambre a la mesa. Saltarse comidas previas para “hacer sitio” suele provocar justo el efecto contrario, comer más rápido y en mayor cantidad. Mantener las ingestas habituales ayuda a regular el apetito y a evitar atracones que luego pasan factura al sistema digestivo.
También es importante cuidar las proporciones. Aunque el menú sea festivo, reservar espacio para verduras y alimentos frescos facilita una digestión más ligera. Combinar vegetales, proteínas de calidad y una ración moderada de hidratos permite equilibrar el plato sin renunciar a los sabores tradicionales. En el caso del postre, empezar por fruta puede ayudar a reducir el consumo de dulces más pesados.
Otro aspecto clave es comer despacio y con calma. Las comidas navideñas son largas por naturaleza, y aprovechar ese ritmo para masticar bien y conversar favorece la sensación de saciedad. Dar tiempo al cuerpo a enviar las señales de “estoy lleno” evita excesos innecesarios.
En cuanto a las bebidas, la experta recomienda moderar el alcohol y no tomarlo con el estómago vacío. El agua debe ser la bebida principal durante toda la comida, ya que ayuda a la digestión y a mantener una hidratación adecuada. Alternar con opciones sin alcohol es una forma sencilla de cuidar el estómago sin renunciar al brindis.
Por último, Obón-Santacana recuerda la importancia del descanso activo tras la comida. Dar un paseo suave, moverse un poco o jugar con los niños ayuda a reducir la sensación de pesadez y mejora la respuesta del organismo tras una ingesta abundante. No se trata de hacer ejercicio intenso, sino de evitar el sedentarismo inmediato.
Más allá de estos consejos, la experta subraya que la Navidad no debería vivirse desde la culpa. Comer de todo con moderación, escuchar al cuerpo y mantener cierta rutina es suficiente para disfrutar de las fiestas sin comprometer la salud. Porque cuidar de uno mismo también forma parte de celebrar.
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Las celebraciones navideñas giran, en gran parte, alrededor de la mesa. Reencuentros familiares, comidas largas y recetas tradicionales forman parte del ritual de diciembre, pero también pueden venir acompañadas de digestiones pesadas y cierta sensación de exceso. Frente a esa idea de “todo o nada”, las expertas en salud recuerdan que disfrutar de la comida no tiene por qué estar reñido con el bienestar.