Lao-Tsé, filósofo: "Quien conoce a los demás es sabio; quien se conoce a sí mismo está iluminado"
El pensador chino reflexionó sobre la importancia de dirigir la mirada hacia uno mismo y no limitarse a comprender aquello que sucede a nuestro alrededor
Lao-Tsé reflexionó sobre el autoconocimiento. (iStock)
Es relativamente fácil observar lo que hacen los demás, formarse una opinión sobre sus decisiones o tratar de entender por qué actúan de una determinada manera. Mirarse a uno mismo con la misma atención puede resultar más complicado. Reconocer las propias motivaciones, deseos o límites exige una reflexión diferente, una cuestión que Lao-Tsé abordó hace siglos en el Tao Te Ching.
En esta obra, Lao-Tsé contrapone precisamente estas dos formas de conocimiento: "Quien conoce a los demás es sabio; quien se conoce a sí mismo está iluminado". Las palabras concretas varían según la traducción, pero la idea permanece: comprender a otras personas no es lo mismo que alcanzar un conocimiento profundo de uno mismo.
La reflexión y el autoconocimiento permiten detenerse a observar los propios pensamientos, deseos y decisiones. (Magnific)
La reflexión no termina con el autoconocimiento. Poco después, Lao-Tsé vuelve a comparar lo que hacemos con los demás con aquello que somos capaces de hacer con nosotros mismos. Habla de quien vence a otros y de quien logra vencerse a sí mismo, al que atribuye una fortaleza mayor. De nuevo, la atención deja de estar únicamente en el exterior para dirigirse hacia la propia conducta.
El filósofo también habla de la capacidad de reconocer cuándo se tiene suficiente. En el mismo pasaje relaciona esa idea con la riqueza y menciona también la voluntad de quien mantiene su propósito. Conocerse, dominarse y saber hasta dónde llegan los propios deseos aparecen así muy cerca unos de otros dentro del texto.
Caminar en soledad puede convertirse en un momento para detenerse, reflexionar y prestar atención a uno mismo. (Magnific / bristekjegor)
Son reflexiones breves que ponen el acento en capacidades que no dependen de imponerse a otras personas. Lao-Tsé no se limita a valorar cuánto podemos conocer de quienes nos rodean o nuestra capacidad para vencerlos, sino que concede un lugar especial a aquello que una persona es capaz de reconocer y controlar en sí misma.
Leída dentro de ese contexto, la conocida frase sobre el autoconocimiento adquiere un sentido más amplio. No se trata únicamente de mirar hacia dentro, sino de una reflexión que continúa hablando de dominio propio, voluntad y de saber reconocer cuándo se tiene suficiente. Una forma de situar el conocimiento de uno mismo en un lugar diferente al que ocupa la comprensión de los demás.
Es relativamente fácil observar lo que hacen los demás, formarse una opinión sobre sus decisiones o tratar de entender por qué actúan de una determinada manera. Mirarse a uno mismo con la misma atención puede resultar más complicado. Reconocer las propias motivaciones, deseos o límites exige una reflexión diferente, una cuestión que Lao-Tsé abordó hace siglos en el Tao Te Ching.