Ni perdón ni permiso: estas son las frases que utilizan las personas más inteligentes emocionalmente, según los expertos
La escucha activa, la empatía y la capacidad de reformular lo que dice el interlocutor son algunas de las claves que distinguen una comunicación emocionalmente inteligente
Matt Abrahams, profesor de Stanford y experto en comunicación, explica qué expresiones ayudan a generar confianza y demostrar que realmente estamos escuchando (Pexels)
La inteligencia emocional se ha convertido en una capacidad especialmente valorada a la hora de relacionarnos con otras personas, tanto dentro como fuera del trabajo. Consiste en saber gestionar las propias emociones y comprender las de quienes tenemos alrededor. El interés por este concepto no ha dejado de crecer: según datos de Google Trends recogidos por 'CNBC', en febrero de 2024 la pregunta sobre qué es la inteligencia emocional se buscaba tres veces más que una década atrás.
Las frases que demuestran que realmente estás escuchando
Matt Abrahams, profesor de Stanford y experto en comunicación, explica qué expresiones ayudan a generar confianza y demostrar que realmente estamos escuchando (Pexels)
Una de las técnicas destacadas por Abrahams consiste en parafrasear. Es decir, antes de introducir nuestra opinión, podemos resumir con nuestras propias palabras aquello que hemos entendido. Entre las fórmulas propuestas por el experto aparecen “Lo que entiendo que dices es...” o “Déjame entenderlo bien...”. A partir de ahí, la persona puede reformular el mensaje recibido para comprobar que su interpretación coincide con lo que el otro quería transmitir.
Matt Abrahams, profesor de Stanford y experto en comunicación, explica qué expresiones ayudan a generar confianza y demostrar que realmente estamos escuchando (Pexels)
Preguntar también permite demostrar interés por la experiencia de la otra persona. Abrahams señala que quienes poseen una elevada inteligencia emocional tienden a practicar una escucha profunda y activa. Para conseguirlo, pueden introducir cuestiones con un componente emocional. “¿Cómo te hizo sentir eso?” es uno de los ejemplos que ofrece, junto con “¿Qué pudo haberte llevado a eso?”. Ambas preguntas permiten profundizar en la conversación sin llevar inmediatamente el protagonismo hacia uno mismo.
La comunicación, además, no depende exclusivamente de las palabras elegidas. El especialista recuerda que el lenguaje corporal puede reforzar esa sensación de atención. Mantener el contacto visual, asentir mientras habla la otra persona o utilizar pequeñas expresiones como “ajá” son gestos que, según Abrahams, ayudan a transmitir interés. Escuchar, reformular y preguntar se convierten así en recursos sencillos para mostrar empatía y favorecer conversaciones en las que el interlocutor perciba que aquello que está contando realmente está siendo atendido.
La inteligencia emocional se ha convertido en una capacidad especialmente valorada a la hora de relacionarnos con otras personas, tanto dentro como fuera del trabajo. Consiste en saber gestionar las propias emociones y comprender las de quienes tenemos alrededor. El interés por este concepto no ha dejado de crecer: según datos de Google Trends recogidos por 'CNBC', en febrero de 2024 la pregunta sobre qué es la inteligencia emocional se buscaba tres veces más que una década atrás.