Nazareth Castellanos, neurocientífica: "Igual que tenemos asumido que el cuerpo enferme y nos cuidamos para evitarlo, lo deberíamos de hacer también con la mente"
Observar el diálogo interno y reservar espacios de calma durante la jornada son algunas de las prácticas que plantea para desarrollar una mayor higiene mental
Nazareth Castellanos considera que el cuidado de la mente debería ocupar un lugar similar al que ya tiene la salud física en nuestra vida cotidiana. Alimentarse adecuadamente, hacer ejercicio o mantener unos hábitos de higiene son prácticas completamente asumidas, mientras que, según plantea la neurocientífica, todavía queda trabajo para alcanzar un nivel comparable de concienciación respecto al bienestar mental.
La especialista propone incorporar pausas, respiración consciente y pequeños momentos agradables para prestar al bienestar mental una atención cotidiana (Pexels)
Parte de ese trabajo pasa por observar qué sucede dentro de nosotros. La especialista señala especialmente el diálogo interno cuando una preocupación comienza a concentrar buena parte de nuestros pensamientos. Su propuesta consiste en encontrar estrategias que permitan gestionar mejor esos momentos, partiendo de la idea de que la mente también necesita una atención constante y no únicamente cuando surge el malestar.
La respiración consciente constituye otra de sus herramientas. Dedicar unos minutos a respirar pausadamente puede incorporarse al día a día junto con pequeños espacios destinados a actividades agradables. Acudir a un lugar que genere bienestar, como un parque, es otra posibilidad. La reflexión de Castellanos busca así trasladar a la mente una lógica ya normalizada con el cuerpo: asumir que puede necesitar cuidados y desarrollar hábitos cotidianos orientados a protegerla antes de que las dificultades terminen ocupándolo todo.
Nazareth Castellanos considera que el cuidado de la mente debería ocupar un lugar similar al que ya tiene la salud física en nuestra vida cotidiana. Alimentarse adecuadamente, hacer ejercicio o mantener unos hábitos de higiene son prácticas completamente asumidas, mientras que, según plantea la neurocientífica, todavía queda trabajo para alcanzar un nivel comparable de concienciación respecto al bienestar mental.