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Nazareth Castellanos, neurocientífica: "Igual que tenemos asumido que el cuerpo enferme y nos cuidamos para evitarlo, lo deberíamos de hacer también con la mente"

Observar el diálogo interno y reservar espacios de calma durante la jornada son algunas de las prácticas que plantea para desarrollar una mayor higiene mental

Foto: (Youtube | Nazareth Castellanos)
(Youtube | Nazareth Castellanos)

Nazareth Castellanos considera que el cuidado de la mente debería ocupar un lugar similar al que ya tiene la salud física en nuestra vida cotidiana. Alimentarse adecuadamente, hacer ejercicio o mantener unos hábitos de higiene son prácticas completamente asumidas, mientras que, según plantea la neurocientífica, todavía queda trabajo para alcanzar un nivel comparable de concienciación respecto al bienestar mental.

La especialista propone por ello desarrollar recursos que permitan responder mejor cuando aparecen el estrés, las preocupaciones o el malestar emocional. Su planteamiento no consiste únicamente en reaccionar ante esas situaciones, sino también en identificar previamente aquellas prácticas que ayudan a sentirse mejor. Castellanos defiende que esa atención preventiva debería integrarse con mayor naturalidad dentro de las rutinas diarias.

Una higiene para cuidar también la mente

placeholder La especialista propone incorporar pausas, respiración consciente y pequeños momentos agradables para prestar al bienestar mental una atención cotidiana (Pexels)
La especialista propone incorporar pausas, respiración consciente y pequeños momentos agradables para prestar al bienestar mental una atención cotidiana (Pexels)

Para explicar su propuesta, la neurocientífica establece un paralelismo con gestos tan cotidianos como ducharse o lavarse los dientes. De la misma manera que existe una rutina destinada al cuidado corporal, considera necesario construir otra para el terreno mental. “Hay que hacer que el nivel de alfabetización en higiene mental de la sociedad aumente”, sostiene Nazareth Castellanos.

Parte de ese trabajo pasa por observar qué sucede dentro de nosotros. La especialista señala especialmente el diálogo interno cuando una preocupación comienza a concentrar buena parte de nuestros pensamientos. Su propuesta consiste en encontrar estrategias que permitan gestionar mejor esos momentos, partiendo de la idea de que la mente también necesita una atención constante y no únicamente cuando surge el malestar.

Pausas y respiración durante la jornada

Entre las prácticas planteadas por Castellanos aparecen pequeñas interrupciones cada hora y media o dos horas. Esos momentos pueden aprovecharse para mover el cuerpo, relajarse o realizar un breve descanso sensorial. Cerrar los ojos y prestar atención a sonidos de la naturaleza u otros estímulos capaces de transmitir calma son algunos de los ejemplos que propone.

La respiración consciente constituye otra de sus herramientas. Dedicar unos minutos a respirar pausadamente puede incorporarse al día a día junto con pequeños espacios destinados a actividades agradables. Acudir a un lugar que genere bienestar, como un parque, es otra posibilidad. La reflexión de Castellanos busca así trasladar a la mente una lógica ya normalizada con el cuerpo: asumir que puede necesitar cuidados y desarrollar hábitos cotidianos orientados a protegerla antes de que las dificultades terminen ocupándolo todo.

Nazareth Castellanos considera que el cuidado de la mente debería ocupar un lugar similar al que ya tiene la salud física en nuestra vida cotidiana. Alimentarse adecuadamente, hacer ejercicio o mantener unos hábitos de higiene son prácticas completamente asumidas, mientras que, según plantea la neurocientífica, todavía queda trabajo para alcanzar un nivel comparable de concienciación respecto al bienestar mental.

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