Paula Martín Clares, farmacéutica y nutricionista: "La ansiedad no siempre empieza solo en la cabeza. A veces también hay un intestino inflamado o exceso de cafeína"
La nutricionista recuerda que la alimentación puede acompañar el cuidado de la salud mental, pero no reemplaza la terapia ni el tratamiento médico cuando son necesarios
Paula Martín Clares, farmacéutica y nutricionista, pone el foco en la microbiota, la glucosa, el descanso y el consumo de café al hablar de los factores que pueden acompañar al malestar (LinkedIn)
Para la especialista, la cuestión no se limita únicamente a aquello que ocurre en la cabeza. Entre los factores que menciona aparecen un intestino inflamado, alteraciones en la microbiota, oscilaciones de glucosa, un consumo excesivo de café, dormir poco o realizar comidas insuficientes. También señala el funcionamiento del eje intestino-cerebro como otro de los elementos que conviene tener presentes.
Desde esta perspectiva, Martín Clares considera insuficiente reducir todo el abordaje nutricional a una recomendación genérica sobre comer de manera saludable. La pregunta, según plantea, debería ampliarse para observar no solamente qué alimentos se están consumiendo, sino también si el organismo está recibiendo aquello que necesita para favorecer que el cerebro pueda encontrarse mejor.
La nutricionista rechaza además añadir más sentimiento de culpa a quien está atravesando un episodio de ansiedad. “Una persona con ansiedad no necesita más culpa”, sostiene Paula Martín Clares antes de defender la importancia de comprender qué está ocurriendo en el cuerpo. Su planteamiento busca así prestar atención a diferentes circunstancias que pueden estar presentes simultáneamente.
Uno de los puntos en los que la especialista hace especial hincapié es precisamente el lugar que debe ocupar la nutrición. Martín Clares deja claro que modificar la alimentación no debe entenderse como un reemplazo de otras vías de atención. Por ello, recuerda expresamente que la nutrición no sustituye a la terapia ni tampoco al tratamiento médico cuando cualquiera de ellos resulte necesario.
Sí considera, sin embargo, que puede convertirse en una herramienta para acompañar el cuidado de la salud mental. Su reflexión invita a observar de manera conjunta aspectos como el descanso, las comidas, el café, la microbiota o las variaciones de glucosa. Una forma de aproximarse a la ansiedad que evita reducirla a una única causa y que, al mismo tiempo, mantiene la terapia y el tratamiento médico dentro del lugar que les corresponde cuando son necesarios.