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Carlos Herrera recupera las memorias inéditas del rey emérito
El periodista, que paró la publicación de su biografía para no coincidir con la de Laurence Debray, reestructurará el libro y lo centrará en la política internacional y los grandes líderes del siglo XX
Cuando el rey emérito se planteó escribir sus memorias, Carlos Herrera era su depositario inicial. Antes lo había sido José Luis de Vilallonga, en 1992, en un proyecto que generó una importante polémica en los medios de aquellos años y la oposición de Sabino Fernández-Campo. El que fuera jefe de la Casa de Su Majestad el Rey y hombre fiel nunca estuvo de acuerdo, pero sirvió de poco: se publicaron y, con buen ojo por parte de la editorial, se reeditaron el pasado noviembre. Se adelantaron un mes a 'Reconciliación', los capítulos —algunos novelados— que había dictado a Laurence Debray.
Manteniendo el cronograma, Herrera viajó en varias ocasiones a Abu Dabi para encontrarse con el monarca, al ser el elegido. Así lo contamos en Vanitatis. Todo estaba estructurado para que esos recuerdos personales y, sobre todo, la labor institucional como jefe del Estado fueran un testimonio para las generaciones futuras. Y la referencia a la palabra "real" lo era tanto en el contenido como en el continente. El comunicador tenía muy claro lo que quería transmitir en el libro y así estaba estipulado. Además del respeto hacia el protagonista, había conocimiento histórico de lo que fue la Transición. Y no solo eso: cuando decidió recordar su vida en su autoexilio en Abu Dabi, Laurence Debray no estaba en la lista.
Con Carlos Herrera había mantenido conversaciones públicas en llamadas telefónicas emitidas en su programa de la cadena COPE: unas para aclarar situaciones sobre su salud y otras para ofrecerle apoyo en el plano laboral.
El cronograma editorial tenía sus tiempos y plazos, hasta que Debray llegó a la vida de don Juan Carlos. La francesa se instaló en la casa de Abu Dabi y las memorias que había dictado al periodista —ya listas, con repaso de galeradas y preparadas para imprenta— se paralizaron.
Por lealtad y fidelidad al monarca jubilado, se detuvo la edición y no se publicaron. Eran veinte capítulos que, según Jaime Peñafiel, que los había leído, son "lo mejor que he leído nunca. Están escritas desde la razón, la verdad y la historia, y no son cortesanas".
Así quedó la historia de las "no memorias" hasta que, hace unos días, Carlos Herrera publicó en sus redes sociales una foto con el rey emérito en Abu Dabi. En su programa matinal ya había explicado que la salud del padre de Felipe VI no era preocupante, como se había dicho. Lo que no contó es que retomaba la idea de publicar por fin las memorias paralizadas, como ha adelantado Informalia este martes.
El cambio de esta decisión me lo explica Carlos Herrera: "Así es. Suprimo del libro algunas de las cosas que ya se publicaron en el otro. Lo reestructuro hacia la política internacional, que en principio era el objetivo exclusivo del libro: sus encuentros con Reagan, con Indira Gandhi, con mandatarios y personajes importantes, y sus anécdotas".
El periodista añade y recalca el estado emocional del monarca: "Lo vi muy bien. Con muchas ganas de estar vivo y feliz, con ganas de venir a España, pero siempre de visita. Y no hay más que pueda contar.”.
Cuando el rey emérito se planteó escribir sus memorias, Carlos Herrera era su depositario inicial. Antes lo había sido José Luis de Vilallonga, en 1992, en un proyecto que generó una importante polémica en los medios de aquellos años y la oposición de Sabino Fernández-Campo. El que fuera jefe de la Casa de Su Majestad el Rey y hombre fiel nunca estuvo de acuerdo, pero sirvió de poco: se publicaron y, con buen ojo por parte de la editorial, se reeditaron el pasado noviembre. Se adelantaron un mes a 'Reconciliación', los capítulos —algunos novelados— que había dictado a Laurence Debray.