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Las primeras palabras de Paloma de Arenaza Segrelles tras la muerte de su marido Francisco Segrelles: “Siempre tuvo un humor maravilloso”
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Paloma Barrientos

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Las primeras palabras de Paloma de Arenaza Segrelles tras la muerte de su marido Francisco Segrelles: “Siempre tuvo un humor maravilloso”

Francisco Segrelles, capitán de navío, abogado e ingeniero, falleció el 5 de abril. Su familia y amigos recuerdan su humor, sabiduría y legado humano y profesional, dejando un vacío irreparable

Foto: Paloma Segrelles y su marido Francisco, en una imagen de archivo. (Gtres)
Paloma Segrelles y su marido Francisco, en una imagen de archivo. (Gtres)

Francisco Segrelles falleció el pasado 5 de abril. Su mujer, Paloma, y sus dos hijos prefirieron comunicar la noticia este miércoles. No era un secreto que Paco, como le conocían los amigos, llevaba enfermo varios años, pero nunca se quejaba.

“Siempre tuvo un humor maravilloso y, cuando se rompió la cadera, seguía con ese mismo talante. Estamos muy tristes porque no nos lo esperábamos. Había estado enfermo en otras ocasiones y salía adelante. Lo vamos a echar mucho de menos. Era un hombre ilustrado, con un carácter maravilloso y con una cabeza privilegiada. Nos escribía versos a toda la familia y a los amigos. Que las nietas hayan podido disfrutar y aprender”, me explicaba su mujer, Paloma Segrelles, que reconoce que “nos deja un vacío muy grande. Adoraba a sus hijos y a sus nietos. La familia era lo más importante para él”.

placeholder Francisco Segrelles, con su mujer y su hija, en una imagen de archivo. (Gtres)
Francisco Segrelles, con su mujer y su hija, en una imagen de archivo. (Gtres)

Como reconoce en la charla que he mantenido con la fundadora del Club Siglo XXI, “tendrá que pasar mucho tiempo para que esa tristeza se convierta en nostalgia”. Capitán de navío, ingeniero y abogado, reunía estas tres especialidades y era un erudito con sus conocimientos náuticos. Estudió cinco años en la Escuela de Marina y estuvo enrolado en el Juan Sebastián Elcano dos veces.

Estuvo cuidado en su casa y con la visita diaria de su familia directa, sobre todo de su hija Paloma y de sus nietas, que al vivir en el mismo recinto facilitaban esos encuentros. La vivienda familiar es una casa grande construida en los años cuarenta, con un gran jardín y con vistas espectaculares a la sierra de Madrid. Con el tiempo se decidió un trasvase familiar y adecuaron una casita más pequeña para que no hubiera barreras arquitectónicas. Allí se instalaron Paco y Paloma Segrelles. La casa grande se convirtió en el hogar de la hija y las mellizas Paloma y Tatiana.

placeholder Francisco Segrelles, con su mujer y su hija, en una imagen de archivo. (Gtres)
Francisco Segrelles, con su mujer y su hija, en una imagen de archivo. (Gtres)

Esa decisión afectiva sirvió para que la cercanía física fuera total. Francisco Segrelles, hombre inteligente, admiraba a su mujer, a la que siempre dejó su espacio (cuando no era lo habitual) para que fuera independiente, tanto en el aspecto laboral con su propia empresa como impulsora del Club Siglo XXI. La presencia del abogado era habitual en las conferencias, charlas, coloquios y presentaciones de personajes importantes en las jornadas que organizaba Paloma en el hotel Eurobuilding.

El marido siempre estaba al quite, dejando su lugar a su mujer y sin querer protagonismo más allá del que él elegía como apoyo profesional. En su casa era diferente. Fue escenario de las famosas cenas y encuentros que organizaba Paloma Segrelles, por donde desfilaba todo el espectro político, periodistas, folclóricas, intelectuales, artistas de toda índole y condición. El matrimonio eran los perfectos anfitriones, y lo que no se admitía era la mala educación. Quienes incumplieran esa norma no volvían a pisar el hogar de los Segrelles. Esta máxima la siguen manteniendo las dos Paloma, madre e hija, que ha recogido el relevo generacional.

placeholder Paloma Segrelles y su marido Francisco, en una imagen de archivo. (Gtres)
Paloma Segrelles y su marido Francisco, en una imagen de archivo. (Gtres)

Hombre culto, leído, ilustrado, con un sentido del humor muy inglés y una ironía que a veces utilizaba en un mundo social donde las apariencias funcionaban por encima de la inteligencia. Paco Segrelles tenía el dominio del idioma más allá de su faceta profesional como uno de los abogados más brillantes en Derecho Mercantil e Internacional. Supo separar su vida laboral y familiar del trabajo de su mujer, Paloma de Arenzana, conocida por el apellido de su marido.

Sus amigos y los de sus hijos lo recuerdan con mucho cariño, como es el caso de Paloma Cuevas, a la que he pedido un semblante del entrañable Francisco Segrelles. “Tuve la gran suerte de conocer y tratar a Francisco durante toda mi vida. Él y su mujer, Paloma, eran grandes amigos de mis padres. Una amistad que después se trasladó a nosotras. Su hija Paloma es una gran amiga mía; fui testigo en su boda con Emilio Álvarez. Francisco fue un hombre extraordinario, que atesoraba una calidad humana excepcional. Un padre maravilloso, como yo misma tengo la suerte de tener. Me apena mucho el dolor de su pérdida porque hago mío el sentimiento de su familia, especialmente el de su hija Paloma. Ha sido un hombre extraordinario en todas las facetas de su vida”.

Francisco Segrelles falleció el pasado 5 de abril. Su mujer, Paloma, y sus dos hijos prefirieron comunicar la noticia este miércoles. No era un secreto que Paco, como le conocían los amigos, llevaba enfermo varios años, pero nunca se quejaba.

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