Las historias desconocidas de la familia Andic: de sus desfiles en Estambul al apoyo total a Jonathan
La imputación de Jonathan Andic rompe la histórica discreción de la familia Mango y destapa episodios desconocidos del entorno más íntimo del empresario
Isak Andic y su hijo Jonathan, en una imagen de archivo. (Gtres)
La norma de la familia Andic ha sido siempre mantener la privacidad en todo lo relacionado con asuntos y celebraciones personales. Otra cosa era publicitar las actividades económicas de Mango y sus líneas de negocio. Una agencia de comunicación se encargaba de las convocatorias más sociales, como eran los desfiles de cada temporada con personajes de primer nivel, las presentaciones de nuevos productos y los viajes de prensa a las aperturas de tiendas tanto dentro como fuera de España.
En estos encuentros, Isak Andic ejercía de anfitrión. No solo con los personajes famosos que estaban contratados, sino también con los periodistas que cubríamos esos actos para el medio en el que trabajábamos. La única distinción tenía que ver con la manera de viajar. El presidente de Mango se desplazaba en el avión de la empresa con alguno de los directivos y, en los últimos tiempos, con su hijo Jonathan, que formaba parte del organigrama empresarial.
Isak Andic y su hijo Jonathan, en una imagen de archivo. (Gtres)
De esos viajes hay anécdotas divertidas relacionadas con algunas de las damas famosas que aparecían en la revista Hola y que querían, a toda costa, formar parte de la intimidad más íntima del empresario en las etapas en las que estaba soltero. Había llamadas a quien pensaban que podía tener algún poder de influencia en el círculo Mango para ser una de las elegidas y volar con el atractivo Andic en el avión privado.
Verdad o leyenda, se dio el caso de dos mujeres con relación familiar que se enfrentaron por conseguir sus favores. Al final, ni la una ni la otra se convirtieron en pareja oficial. Estos chascarrillos formaban parte del histórico más frívolo de la empresa que se recordaba en cada encuentro.
Durante un tiempo, los desfiles de temporada se presentaron en Turquía, país de origen de los Andic. En Estambul vivía parte de la familia y donde la abuela de Jonathan, Sol Ermia, pasaba temporadas. En una ocasión, Isak Andic nos llevó a un grupo reducido de periodistas, con Jesús Mariñas a la cabeza, a la villa que se encontraba a orillas del Bósforo. Una visita que nos demostró la unión tan potente del clan, que confirmaba la matriarca, que vivía habitualmente en Barcelona.
Isak Andic posa junto a Mónica Cruz e Inés Sastre en uno de los míticos eventos de Mango. (Gtres)
Uno de esos desfiles lo organizaron en una plataforma flotante ubicada en el lugar que divide los dos continentes, Asia y Europa, en Estambul. Una experiencia impactante para todos los que pudimos vivirlo y que añadía excelencia a la empresa fundada en 1984. En esa etapa, Isak Andic era la cara visible, pero también estaba su hermano Nahman, que prefería pasar desapercibido, pero igual de elegante en el trato con los periodistas. En 2020, Isak Andic dejó su papel ejecutivo para pasar a ser presidente no ejecutivo en la compañía. La gestión no la dejó en sus hijos, sino en Toni Ruiz, reconocido empresario y actual presidente y consejero delegado de Mango.
El denominador común de la familia era el perfil bajo, que ahora ha saltado por los aires. La imagen del heredero entrando en el juzgado con los Mossos y esposado el martes pasado ha sido también motivo de especulaciones y críticas. Desde el entorno de la familia me aseguran que no era necesaria esa imagen porque no iba a eludir la citación. Lo que pasó es que no había fecha concreta y, de ahí, que no se presentara voluntariamente. La jueza de Martorell que investiga el suceso ordenó el ingreso en prisión, eludible bajo el pago de una fianza de un millón de euros, que se realizó a través de una transferencia al juzgado.
Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, Isak Andic, en los juzgados de Martorell (Barcelona). (EFE/Alejandro García)
Por ahora, el último capítulo de esta historia truculenta es la petición de Jonathan Andic para volver a declarar ante la jueza y rebatir “graves imprecisiones” que aparecen en el sumario, que consta de mil cuatrocientas páginas.
La norma de la familia Andic ha sido siempre mantener la privacidad en todo lo relacionado con asuntos y celebraciones personales. Otra cosa era publicitar las actividades económicas de Mango y sus líneas de negocio. Una agencia de comunicación se encargaba de las convocatorias más sociales, como eran los desfiles de cada temporada con personajes de primer nivel, las presentaciones de nuevos productos y los viajes de prensa a las aperturas de tiendas tanto dentro como fuera de España.