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De las manifestaciones iniciales en Sanxenxo a pasear como un turista: el rey Juan Carlos I consigue ser "invisible"
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Paloma Barrientos

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De las manifestaciones iniciales en Sanxenxo a pasear como un turista: el rey Juan Carlos I consigue ser "invisible"

Lo que comenzó como uno de los regresos más vigilados y controvertidos de los últimos años se ha transformado en una estancia marcada por la normalidad y la ausencia de polémicas

Foto: El rey Juan Carlos I en los premios de las regatas de Sanxenxo en noviembre de 2025. (Gtres)
El rey Juan Carlos I en los premios de las regatas de Sanxenxo en noviembre de 2025. (Gtres)

Don Juan Carlos ha conseguido mantener el perfil que perseguía desde que decidió iniciar una cuenta atrás para volver a España. Este último viaje a Sanxenxo ya no es noticia y tampoco su agenda gastronómica y turística por la zona. Ya no hay manifestaciones convocadas por el bloque Galego y Galiza Nova en lugares céntricos de la localidad en contra de la monarquía. Tampoco interpelaciones al alcalde Telmo Martín por el recibimiento que hizo al monarca jubilado la primera vez que viajó en abril del 2022. En aquellas fechas, acudió en un par de ocasiones a la casa de Pedro Campos para compartir cenas con el regatista real. 

Hubo seguimiento intenso por parte de la prensa tanto local como de los medios de fuera de Galicia e incluso internacionales con conexiones en los puntos por los que iba a desplazarse don Juan Carlos. Guardia en el aeropuerto de Vigo donde aterrizaba esa primera vez el avión privado valorado en treinta y seis millones de euros. Al parecer, era propiedad del jeque Mohammed Bin Hamad Bin Tahnoon Al Nahayan. Este personaje es dueño en Emiratos de la empresa que fleta este tipo de jets de superlujo. Otras fuentes aseguraban que el alquiler lo pagaba el propio emérito. No hubo aclaración y tampoco explicación de cuanto tiempo se iba a quedar en España. 

placeholder El rey Juan Carlos disfrutando de un día de regatas en Sanxenxo. (Gtres)
El rey Juan Carlos disfrutando de un día de regatas en Sanxenxo. (Gtres)

Una vez cumplimentada esa primera parte se hacía guardia en Nanín, el pueblo donde Pedro Campos vive y tiene su casa familiar. La Guardia Civil observaba el despliegue en los diferentes lugares sin que nunca hubiera contratiempos. A continuación, venía el desplazamiento al Club Náutico donde esperábamos que al menos bajara la ventanilla. Esto solo sucedió una de las veces que regresaba tras haber regateado. 

Nunca más se dio esa circunstancia de mantener una visualización directa hasta septiembre del año pasado cuando entregó la copa a los ganadores y poso frente a la prensa. Ya no había momentos complicados, ni Corinna Larsen en el horizonte judicial, ni las responsabilidades con Hacienda que ya había solucionado.  

placeholder El rey Juan Carlos y la infanta Elena en una foto de archivo. (Gtres)
El rey Juan Carlos y la infanta Elena en una foto de archivo. (Gtres)

En esas primeras estancias salía muy poco del reducto inexpugnable que era la vivienda de su anfitrión para que no hubiera conflictos en la calle. Realmente nunca los hubo y era al revés. Los ciudadanos con los que coincidía le saludaban con cariño. En los siguientes viajes ya acudía a sus restaurantes preferidos y recibía la visita de la infanta Elena (que también regateaba), su hermana la duquesa de Soria con la familia y algún Gómez-Acebo. La reina Sofía nunca se encontró con su marido en Sanxenxo por razones obvias. Esa falta de conexión marital echaría por tierra los comentarios que don Juan Carlos trasladó a su amanuense Lawrence Debray en 'Reconciliación', su libro de memorias donde contaba los mucho que admiraba y apreciaba a "Sofi" que con este diminutivo se dirigía a la reina.  

El primer viaje fue una revolución mediática en la que hubo un malestar total por parte de la Casa Real por la visibilidad don Juan Carlos. Realmente el exjefe del Estado no hizo exposición pública más allá de salir y entrar de su cuartel general y su participación en la regata. Pero el despliegue informativo fue enorme y era normal ese interés. El rey emérito llevaba ya dos años instalado en Abu Dabi y los datos que llegaban a España eran nulos. Nada se sabía de su vida y de cuándo volvería a España y quién le visitaba.

Tramas judiciales

Como en los viajes de Cristóbal Colón los sucesivos desplazamientos siguieron interesando al haber por medio las tramas judiciales. La demanda de Corina Larsen, las acusaciones de la comisionista de recibir amenazas y los problemas con la Agencia Tributaria. En febrero del 2021 hizo una regularización voluntaria por un montante de 4.395.501,96 euros y desapareció ese problema. También se solucionaría el asunto Corina y por lo tanto fue decayendo el interés por sus viajes a Sanxenxo.

Este año don Juan Carlos ha conseguido que ya no haya un destacamento importante de prensa y sus apariciones en el club náutico ya no sean noticia. El miércoles aterrizó en el aeropuerto de Vigo y solo le estaba esperando su amigo Pedro Campos. Ninguno de los dos va a regatear. El empresario no está en perfectas condiciones físicas tras el problema de salud que tuvo y don Juan Carlos prefiere ver las regatas desde un barco auxiliar. Lo que sí hace es participar en los previos de la competición y animar a su equipo como ya hizo en el mundial de vela de Nueva York donde tampoco se subió al Bribón 500.  Su paso por la consulta del doctor Anitua en Vitoria le mantiene en forma a sus 88 años, pero hay que ser precavido y no jugar con la suerte. 

Don Juan Carlos ha conseguido mantener el perfil que perseguía desde que decidió iniciar una cuenta atrás para volver a España. Este último viaje a Sanxenxo ya no es noticia y tampoco su agenda gastronómica y turística por la zona. Ya no hay manifestaciones convocadas por el bloque Galego y Galiza Nova en lugares céntricos de la localidad en contra de la monarquía. Tampoco interpelaciones al alcalde Telmo Martín por el recibimiento que hizo al monarca jubilado la primera vez que viajó en abril del 2022. En aquellas fechas, acudió en un par de ocasiones a la casa de Pedro Campos para compartir cenas con el regatista real. 

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