El jefe de la infanta en Mapfre no es su novio
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El jefe de la infanta en Mapfre no es su novio

Desde que cambió de estado civil, de mujer casada a divorciada, la nueva vida de la infanta Elena ha sido y es tema recurrente. Desde su

Desde que cambió de estado civil, de mujer casada a divorciada, la nueva vida de la infanta Elena ha sido y es tema recurrente. Desde su nuevo trabajo en la fundación Mapfre, adelantado en su día por Vanitatis, a sus cambios de domicilio, que terminaron con la compra de su actual vivienda familiar, pasando por la estancia de Froilán en el internado británico y, por supuesto, el apartado amoroso.

 

Nada diferente a las informaciones que rodean a sus primos reales europeos que, cuando se producen cambios vitales, la prensa de sus países respectivos se hacen eco. A la primogénita Borbón le mosquea una barbaridad que se ventilen sus supuestos amores, pero también debe entender que nunca se había divorciado una infanta de España y, por lo tanto, en este sentido el “interés general” va unido al cargo que supone pertenecer a la Primera Familia. Es difícil encontrar un equilibrio entre los muchos privilegios que van aparejados al estatus de  hija del Jefe del Estado y desear la privacidad.

 

Los que la tratan aseguran que tiene el carácter de su padre, que es una mujer divertida y, aunque no es guapa, si resulta muy vistosa y, por lo tanto, no sería extraño que se echara un novio. El problema, y de ahí su enfado, es que los nombres que se han barajado en  los últimos años nada tienen que ver con ella en el plano amoroso. Desde Felipe Zuleta a Carlos Revenga, pasando por Carlos Ruiz. Todos hombres casados o con pareja estable y cuya única relación con ellos es amistosa o laboral. Este es el caso de Fernando Garrido, director general del Instituto de Acción Social de Mapfre: su jefe. Con él y con otros compañeros acudió a la Cabalgata de Reyes en calidad de trabajadora para apoyar a una ONG de niños con síndrome de Down que participaron en el desfile navideño.

 

Días después, se publicaron fotos de ambos y, desde un periódico nacional, se afirmó que se trataba de su pareja. Y ese dato no solo no era cierto, sino que no tenía ninguna base, porque Garrido está felizmente casado. Según han confirmado a Vanitatis, “la infanta no tiene novio y estas informaciones nunca contrastadas hacen mucho daño, porque esos señores tienen sus vidas familiares estables y se perjudica de una manera cruel a los hijos, a los que en el colegio les pueden hacer comentarios desagradables”.

 

Esta vez el enfado de la infanta ha sido monumental, porque está harta de las falsas informaciones y parece que, tras publicarse esto, comentó: “¿Los que dan esos datos se piensan que  yo me voy a llevar a un novio a la cabalgata? ¡Menuda locura!” Pues eso, que la infanta, por ahora, y que se sepa, está en el circuito de mujer soltera y sin pareja.

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