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Stéphanie de Lannoy, de condesa belga, a gran duquesa heredera de Luxemburgo

Un apuesto heredero, una bella aristócrata y un final feliz que reunirá este fin de semana a los miembros de las monarquías europeas más importantes para

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    Un apuesto heredero, una bella aristócrata y un final feliz que reunirá este fin de semana a los miembros de las monarquías europeas más importantes para celebrar su enlace. Dentro de unos días, la joven belga Stéphanie de Lannoy se convertirá en la gran duquesa heredera de Luxemburgo, un puesto para el que parece se ha estado preparando toda la vida. 

    La condesa Stéphanie de Lannoy viene de una de las familias nobles más importantes de Bélgica. Nació el 18 de febrero de 1984 en Renaix (provincia de Flandes oriental) y desde pequeña recibió una educación de lo más completa que le ha permitido convertirse en la mejor candidata para ocupar este importante puesto. 

    Hija del conde Philippe de Lannoy y de la condesa Alix de Lannoy, que falleció el pasado 25 de agosto, es la benjamina de una familia de ocho hermanos. Stéphanie creció en la propiedad que los de Lannoy tienen en Anvaing, en la provincia de Hainaut  y que adquirieron en 1781. 

    Empezó los estudios de primaria en neerlandés, en la escuela Sancta María de Renaix. Unos años más tarde, se cambió al colegio Sainte-Odil, en el norte de Francia, donde permaneció dos años, para después acudir al Instituto de la Vierge Fidèle en Bruselas. Con 18 años, pasó un año en Moscú para asistir a clases de lengua y literatura rusa y se licenció en Filología germánica en la Universidad de Lovaina.

    Prosiguió sus estudios en Berlín y presentó su trabajo final de carrera en alemán, Aprovechando su estancia en el país germano, la joven estuvo de becaria en la Agencia valona de exportación en la embajada belga. Tras su estancia en el extranjero, regresó a su país de origen, donde fue fichada por una sociedad de fondos de inversión.

    Gracias a su completa educación y a sus viajes, Stéphanie habla a la perfección francés, alemán, ruso e inglés y recibe clases de luxemburgués. Asimismo, le gusta la música clásica, toca el piano y el violín y es una apasionada del esquí y la natación. Otro de los aspectos más destacables de esta joven belga de 28 años es su implicación en labores sociales, gracias al numerosos viajes en los que ha participado con diferentes asociaciones juveniles. 

    Una historia de amor

    Dos semanas antes de su enlace, la joven pareja se reunió con los medios luxemburgueses para comentar con ellos los preparativos de su boda. Durante la conversación, Stéphanie no dudó en hablar sobre el principio de su relación.

    “Nuestro primer encuentro tuvo lugar hace ocho años. Fue en Alemania en casa de unos amigos en común. Desde el principio nos llevamos muy bien”. Durante varios años los jóvenes no pararon de cruzarse sin cesar “siempre un poco por casualidad”, gracias a sus amistades. “Nos volvimos a ver hace tres años en Alemania, y fue en ese momento cuando nuestra historia empezó de verdad”.

    Durante estos tres años, la pareja ha sido muy discreta y solo unos pocos privilegiados conocían una relación que terminará en boda el próximo 20 de octubre. 

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