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DÉCIMO ANIVERSARIO DE VICTORIA Y DANIEL

La última puesta de largo de Cristina (con tiara de reinas) y el lookazo de Elena

La boda de Victoria de Suecia sirvió para que viéramos por última vez a la hija pequeña de los Reyes eméritos utilizando una de las joyas familiares más valiosas y participando en una gran cita royal

Foto: La infanta Elena, Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina en la boda de Victoria de Suecia. (Limited Pictures)
La infanta Elena, Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina en la boda de Victoria de Suecia. (Limited Pictures)

Hace diez años, el mundo entero ponía los ojos en Estocolmo. Se casaba la princesa Victoria, futura reina de Suecia, con Daniel Westling, en otra de esas bodas adaptadas a los nuevos tiempos, en las que ya son los novios los que escogen con quién casarse y no la familia o las ancestrales creencias del Gotha. A Victoria le costó ocho años convencer al rey Carlos Gustavo de que su entrenador personal era el adecuado para ella y para acompañarla en el trono, pero finalmente lo consiguió. Por eso, fue a lo grande y se invitó a todas las casas reales europeas, y muchas asistieron casi al completo.

Es el caso de la familia real española, de la que acudieron todos los adultos, a excepción del rey don Juan Carlos. Allí estuvieron los entonces Príncipes de Asturias, homólogos españoles de los novios. Pero también la reina Sofía, la infanta Elena -ya separada de Jaime de Marichalar- y la infanta Cristina, acompañada de Iñaki Urdangarin, en una muestra de la estrecha amistad que desde siempre ha unido a las dos familias. Y la aparición de la entonces duquesa de Palma -perdería el título unos años después- fue un auténtico golpe de efecto. No por su presencia en sí, sino por un detalle de su look que generó mucha sorpresa.

La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, en la boda de Victoria de Suecia. (Limited Pictures)
La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, en la boda de Victoria de Suecia. (Limited Pictures)

Cristina lució un vestido de gasa de Lorenzo Caprile, de corte imperio con escote drapeado, en un llamativo color verde ligeramente translúcido. Hasta ahí todo normal. Pero su cabeza iba coronada con la tiara Cartier, un complemento que no dejó a nadie indiferente. Es una de las conocidas como joyas de pasar, diseñada en 1907 para la reina Victoria Eugenia, que ella legó a su hija María Cristina, y que volvía a la familia real cuando el rey Juan Carlos se la compró a su tía para regalársela a la reina Sofía.

Fue, sin duda, una decisión un tanto inusual, ya que existía una regla no escrita que decía que la joya estaba reservada solo a las reinas. De hecho, la diadema no volvió a ver la luz hasta 2018, cuando Letizia la estrenaba, tirando por tierra la teoría que especulaba con que no se la pondría nunca al ser Cristina -con quien la relación es más que distante- la última que la había lucido.

La infanta Cristina, en la boda de Victoria de Suecia con la tiara Cartier. (Limited Pictures)
La infanta Cristina, en la boda de Victoria de Suecia con la tiara Cartier. (Limited Pictures)

Y es que la boda de Victoria de Suecia y Daniel Westling supuso la última gran cita royal de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin. Un año después, todo empezaba a desmoronarse por la imputación de Urdangarin en el caso Noos y todos los acontecimientos derivados del proceso judicial, incluyendo la posterior imputación de la infanta Cristina, que también influyó en la abdicación del rey Juan Carlos, de la que casualmente estos días se ha cumplido el sexto aniversario.

Pero si hubo una invitada que dejó muchas bocas abiertas con su look fue la infanta Elena. No solo por el arriesgado color capote -que luego se convertía en pura tendencia-, sino por el diseño en sí, también de Caprile, por el que optaron las dos hermanas Borbón y Grecia para la cita. Un vestido que quedó grabado a fuego en las retinas de los que siguen los acontecimientos royal y del que aún hoy se habla.

Supuso un auténtico homenaje al mundo taurino, el que es además una de sus grandes aficiones. No solo por la clara referencia a la famosa corrida de toros goyesca, con el moño tradicional recogido en un tocado de madroños, sino por la torera que remataba el look, inspirada en el traje de luces.

La infanta Elena. (Limited Pictures)
La infanta Elena. (Limited Pictures)

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