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Un mensaje común de Felipe VI y la princesa Leonor y un hecho inaudito: los Premios Princesa de Asturias 2025
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FAMILIA REAL ESPAÑOLA

Un mensaje común de Felipe VI y la princesa Leonor y un hecho inaudito: los Premios Princesa de Asturias 2025

Oviedo volvió a vestirse de gala para los Premios Princesa de Asturias 2025, una ceremonia marcada por los discursos que defendieron la convivencia y y la emoción de la princesa Leonor, que reafirmó su papel

Foto: El rey Felipe y la princesa Leonor. (Limited Pictures)
El rey Felipe y la princesa Leonor. (Limited Pictures)

Este 2025, los Premios Princesa de Asturias han dejado claro que la herencia no solo se transmite con títulos, sino con palabras y conviccione. Un año más, el Teatro Campoamor acogió la entrega de los galardones en una ceremonia emocionante marcada por el discurso lleno de ironías de Eduardo Mendoza, la defensa de la Unión Europea de Draghi o la lección de fotografía y humildad de Graciela Iturbide.

Los Reyes y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, presidieron esta cita que mandó una imagen de unidad por parte de la familia real, con un mensaje común de Felipe VI y la heredera al trono. En sus palabras, ambos hablaron de "la convivencia" como parte fundamental para vivir en paz en sociedad.

El Rey señaló que "vivimos en un mundo que se debate -demasiado a menudo- entre dos extremos que son, por igual, inquietantes. Tenemos por un lado el cultivo de un individualismo radical que puede llevar tanto a la indiferncia como a la soledad. [...] La convivencia democrática tiene su gran pilar en la educación. Mientras seamos capaces de inculcar en quienes vienen detrás de nosotros los principios y valores por los que hemos luchado, les estaremos dando las herramientas para construir su futuro".

placeholder La princesa Leonor pronunciando su discurso. (Gtres)
La princesa Leonor pronunciando su discurso. (Gtres)

Por su parte, Leonor, quien pronunció su discurso más largo hasta la fecha, demostrando así que cada vez su papel como presidenta de honor de la fundación va tomando más fuerza, aseguró: "La convivencia no es fácil pero es el único camino para lograr el progreso compartido. Tiene sentido cuidar y defender los valores [...]Confiar en ellos es confiar en la libertad frente al miedo, en la justicia frente a la arbitrariedad, en la democracia ante la intolerancia, en el Estado social de derecho frente al abuso de poder, en los derechos humanos frente a la indiferencia".

La princesa optó por dirigirse a los galardonados con un "envío postal a viva voz [...] y lo hago porque, aun siendo de la generación Z e hija de una equis y un boomer, tengo la sensación de que una carta permite pararse, profundizar y pensar más. Y como vivimos en la economía de la atención, a ver si soy capaz de retener yo ahora la vuestra". Una manera inteligente y cercana de conectar con el público. Con humor y naturalidad, la princesa coniguió romper la rigidez institucional para mostrarse como una joven consciente de su tiempo, capaz de tender puentes entre generaciones.

El reloj marcaba las 18:30 horas cuando los Reyes hicieron su aparición en el Teatro Campoamor acompañados por sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, así como la Reina emérita. Antes habían desfilado por esa misma alfombra azul los premiados de esta edición, Byung-Chul Han (Comunicación y Humanidades), Eduardo Mendoza (Letras), Douglas Massey (Ciencias Sociales), Graciela Iturbide (Artes), Serena Williams (Deportes), Museo Nacional de Antropología de México (Concordia), y Mario Draghi (Cooperación Internacional).

Quien causó baja fue Mary-Claire King, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica. Por primera vez en la historia de los premios, una premiada faltaba a la ceremonia baja. Sí había sucedido antes que algún galardonado no había podido viajar a Asturias para recoger su premio, pero nunca esta situación inaudita de no poder estar en la ceremonia debido a una indisposición, que ya le impidió estar presente en las audiencias matutinas.

Ya en el interior del Campoamor, los Reyes y sus hijas ocuparon la mesa prinicpal, mientras que doña Sofía subió al palco de honor, desde donde siguió la ceremonia. La abuela materna de Leonor, Paloma Rocasolano, vio la ceremonia sentada en el patio de butacas, como ya es habitual. Durante el discurso de su nieta, se la vio emocionada y llena de orgullo y cuando abandonaron el teatro una hora y media después hubo gestos de cariño captados por la cámara.

placeholder Los Reyes, Leonor y Sofía con Paloma Rocasolano. (Limited Pictures)
Los Reyes, Leonor y Sofía con Paloma Rocasolano. (Limited Pictures)

El primer premiado en tomar la palabra fue Eduardo Mendoza, que en un discurso perfecto y breve demostró por que es uno de los mejore en el mundo de las letras. "Crecí en Barcelona, una ciudad de tamaño medio, cálida y soleada, tranquila laboriosa y conservadora, cuna de santos infantiles y abuelos entrañables. También un ciudad portuaria, viciosa y canalla. Yendo de la una a la otra y buceando en bibliotecas y hemerotecas descubrí que Barcelona tenía además un interesante pasado turbulento y criminal, del que me apropié para escribir mis novelas. Las ciudades, como las novelas, son de todos y no son de nadie", dijo.

Le siguió Byung-Chul Han, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, quien advirtió que "algo no va bien en nuestra sociedad". "La ilimitada libertad individual que nos propone el neoliberalismo no es más que una ilusión. Aunque hoy creamos ser más libres que nunca, la realidad es que vivimos en un régimen despótico neoliberal que explota la libertad". Y por su parte, Graciela Iturbide, reivindicó aseguró que "la fotografía no es la verdad, sino la interpretación de una realidad que el artista aprehende en función de sus conocimientos, sus emociones, sus sueños y su intuición".

Y Mario Draghi hizo una defensa de la Unión Europea, abogando para que ponga en práctica "un federalismo por asuntos, flexible y capaz de actuar al margen de los mecanismos más lentos de toma de decisiones. Se construiría mediante coaliciones dispuestas en torno a intereses estratégicos compartidos, reconociendo que las diversas fortalezas de Europa no requieren que todos los países avancen al mismo ritmo".

Tocaba después el turno de Leonor y su elaborado discurso y después el del Rey, quien empezó hablando con orgullo de su hija. Recordó que la princesa ha ido dando nuevas pruebas de madurez y sensibilidad y ha tenido un papel más activo en la vida pública. "En consecuencia, me corresponde, creo yo, ir cediéndole ya este espacio, como heredera de la corona y como presidenta de honor de la fundación desde hace once año", aseguró.

placeholder La familia real abandonando el Campoamor. (Limited Pictures)
La familia real abandonando el Campoamor. (Limited Pictures)

El Rey dijo que no tiene intención de desvincularse de los premios y que seguirá ligadoa la fundación, "esté presente o no". Sus palabras dejan la puerta abierta a que el año que viene el monarca no acuda a la entrega de los galardones o que lo haga sin dar un discurso. Será dentro de un año cuando las dudas se resuelvan.

El himno de Asturias con las gaitas, mientras los miembros de la familia real tarareaban la canción, puso punto final a la ceremonia antes de que Leonor, como ya hizo el año pasado, convocara los Premios Princesa de Asturias 2026.

Este 2025, los Premios Princesa de Asturias han dejado claro que la herencia no solo se transmite con títulos, sino con palabras y conviccione. Un año más, el Teatro Campoamor acogió la entrega de los galardones en una ceremonia emocionante marcada por el discurso lleno de ironías de Eduardo Mendoza, la defensa de la Unión Europea de Draghi o la lección de fotografía y humildad de Graciela Iturbide.

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