Leonor, fuera de foco: la vida tranquila de la princesa tras un año de máxima exposición
La Casa Real ha conseguido el objetivo que no logró durante el crucero de instrucción de la Princesa de Asturias: puede centrarse completamente en su formación sin ser el centro de atención
Objetivo conseguido. Desde la Casa del Rey ha habido siempre un gran empeño en que tanto la Princesa de Asturias como la infanta Sofía puedan vivir de la forma más normal posible, al menos hasta que les tocara asumir ciertas responsabilidades. Eso fue fácil durante su infancia, pero no tanto una vez ambas volaron fuera del nido para seguir con sus estudios académicos, sobre todo durante la travesía de la heredera a bordo del buque Elcano, cuando se vio expuesta a seguimiento de paparazzis y agencias.
De ahí que, tras un año de máxima exposición, desde Zarzuela le hayan querido brindar una tranquilidad total. Nada de fotos, nada de posados. Solo lo necesario. Fue en diciembre de 2025, y después de tres meses en la Academia de San Javier, cuando se compartieron imágenes de Leonor realizando su primer vuelo. Desde entonces, silencio absoluto en torno a su formación.
La máxima es que Leonor esté concentrada en sus clases, en terminar este curso. En verano ya tiene previstos varios compromisos, como los Premios Princesa de Girona a mediados de julio. Y después llegará la Fiesta Nacional, los Premios Princesa de Asturias y demás eventos a los que, por supuesto, acudirá. Pero mientras no llega ese momento, la heredera se encuentra protegida de cualquier paparazzi.
Desde la Casa del Rey son también conscientes de que esta calma en la que vive ahora Leonor es temporal, pues una vez empiece sus estudios universitarios, que hará en una universidad de Madrid, volverá a enfrentarse a seguimientos, móviles de compañeros y a una intimidad complicada de salvaguardar.
Tras una infancia protegida entre su casa y el Santa María de los Rosales, Leonor vivió con tranquilidad entre los muros del St. Donat's en el UWC Atlantic College de Gales mientras estudiaba el Bachillerato Internacional. Pero todo cambió cuando se trasladó a vivir a España para su formación militar.
En su primer año, en la Academia Militar General de Zaragoza, la princesa de Asturias fue pillada en varias ocasiones por paparazzi mientras disfrutaba de planes con sus colegas de clase, un hecho que le incómodo pero que no pasó de ahí.
Lo peor vino en su segundo curso, en la Escuela Naval de Marín. Ya los meses que estuvo en tierra tuvo seguimientos casi continuos de fotógrafos, pero nada comparable a sus escalas a bordo del Elcano.
Además de las fotos de la llegada y la despedidas de los puertos en los que se detenía en el buque escuela, Leonor vio como su intimidad se veía vulnerada con la publicación de fotografías de ella de fiesta en Salvador de Bahía (Brasil) o en bikini en Uruguay, protagonizando una portada que no gustó nada ni a la Casa del Rey ni a la propia princesa.
Las fotos de Leonor en Uruguay, un antes y un después
Las imágenes, por más inocentes que fueran, no se recibieron con alegría precisamente en Zarzuela. Especialmente las que mostraban a la heredera en la playa, causaron muchísima inquietud, no solo por el contenido, sino por el hecho de que los fotógrafos hubieran conseguido burlar la férrea seguridad que siempre la acompaña, da igual la circunstancia.
La princesa Leonor llegó a sentirse bastante expuesta, ya que en cada una de las escalas que hacía el buque-escuela Elcano, su hogar durante más de seis meses, era fotografiada y se convertía sin querer en el centro de atención. Una situación radicalmente diferente a la que está viviendo en Murcia, en San Javier, donde cuenta con plena libertad para moverse sin temor a ser foco de los objetivos.
Y hay dos motivos para esto, que al final se relacionan el uno con el otro. Esas fotos en Uruguay provocaron que se reforzara la seguridad de Leonor: no podía haber más 'fallos', si se puede considerar así. Por eso, ahora es muy difícil conseguir una imagen robada de la princesa Leonor fuera del acuartelamiento de San Javier. Eso, a su vez, hace que los fotógrafos no la tengan como objetivo.
Intentar conseguir un robado supone una inversión de tiempo y dinero que, tal y como está el mercado, nadie asegura que vaya a salir bien. Como ejemplo, precisamente, esas fotos de Leonor en Uruguay, que tardaron casi un mes en venderse y por un precio mucho más bajo del que se hubiera ofrecido hace unos años. Así, no cualquier freelance puede permitirse el lujo de gastar dinero y días en Murcia, sin la seguridad ni siquiera de poder hacer las fotos o que luego se vendan.
Y si hablamos de fotógrafos contratados por las agencias más grandes, también tocamos en hueso. Aunque a priori estas empresas sí podrían permitirse invertir algo de tiempo y dinero en conseguir el ansiado reportaje, como ya pasó en sus anteriores cursos militares, prefieren darle prioridad a la información 'oficial' y las coberturas que Casa Real sí facilita.
Así, Vanitatis ha podido saber que la Princesa de Asturias está haciendo una vida completamente normal en San Javier, saliendo y entrando de la Academia con sus compañeros en los descansos estipulados y disfrutando de su ocio. Y este año sí, lo hace aprovechando la privacidad que no tuvo durante el crucero de instrucción con la Armada ni tampoco en Zaragoza donde, recién cumplidos los 18 años, se convirtió en el objetivo más perseguido de los paparazzi.
Objetivo conseguido. Desde la Casa del Rey ha habido siempre un gran empeño en que tanto la Princesa de Asturias como la infanta Sofía puedan vivir de la forma más normal posible, al menos hasta que les tocara asumir ciertas responsabilidades. Eso fue fácil durante su infancia, pero no tanto una vez ambas volaron fuera del nido para seguir con sus estudios académicos, sobre todo durante la travesía de la heredera a bordo del buque Elcano, cuando se vio expuesta a seguimiento de paparazzis y agencias.