Primero las finanzas, después la familia: el plan del príncipe Guillermo que ahorrará miles de libras a la Corona
Parece que el heredero al trono británico tiene claro que la monarquía se tiene que adaptar a los nuevos tiempos. Y si eso pasa por quedar mal con ciertos familiares, bienvenido sea
El príncipe Guillermo, en una imagen reciente. (Europa Press)
Las propiedades de la familia real británica siempre son motivo de debate, pero especialmente desde que se han descubierto las fechorías del expríncipe Andrés y los privilegios que ha tenido durante años. Por eso, el príncipe Guillermo está dispuesto a poner por delante las finanzas a la familia, con un plan que puede ahorrar muchos miles de libras a la Corona. El sistema es simple: cobrar alquileres a primos y tíos, sin importar el grado de parentesco.
Parece que el heredero al trono británico tiene claro que la monarquía se tiene que adaptar a los nuevos tiempos. Y si eso pasa por quedar mal con ciertos familiares, bienvenido sea. Así, hace unos días, un reportaje del 'Sunday Times' recogía que quiere hacer las cosas diferentes con respecto a las propiedades reales, revisando su uso y la situación de cada uno de los inquilinos.
Porque actualmente hay muchas propiedades ocupadas por miembros de los Windsor por las que sus habitantes no pagan absolutamente nada. Otras que se sufragan del bolsillo privado del rey Carlos III, un modelo que, desde luego, el príncipe Guillermo no está dispuesto a seguir. Y mucho menos ahora que ha salido a la luz que el desacreditado Andrés Mountbatten-Windsor subarrendó tres casas rurales en su antigua residencia de Windsor, Royal Lodge, por la que solo pagaba un alquiler simbólico.
La entrada de Royal Lodge, antigua residencia del expríncipe Andrés. (Reuters)
La información publicada por la Oficina Nacional de Auditoría, también revelaba que sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, nunca han pagado alquiler por sus residencias en el Palacio de St. James y el Palacio de Kensington, en las que actualmente viven, ya que había sido cubierto de forma privada por el rey Carlos, que pagaba un 40% menos del valor del mercado.
Unos datos que contrastan radicalmente con la información sobre el alquiler que pagan los príncipes de Gales, quienes recientemente hicieron públicos los términos de su contrato de arrendamiento de Forest Lodge, su actual residencia. La pareja paga 307.500 libras esterlinas al año de alquiler por la mansión, catalogada como monumento histórico de grado II. El mismo contrato el subarriendo de tres casas rurales en los mismos terrenos.
Esta diferencia de privilegios se entiende aún menos si tenemos en cuenta que ni Andrés ni sus hijas tienen función institucional, mientras que Guillermo es el futuro rey. De igual forma, los príncipes Michael de Kent también viven en un apartamento de Kensington sufragado por el Rey. Los duques de Edimburgo, como Andrés, también pagan un alquiler simbólico, aunque en su caso es menos controvertido al ser miembros activos de la Corona.
Pero todo eso va a cambiar y el príncipe Guillermo está dispuesto a sanear esa parte de las cuentas cuando sea rey. Ni hablar de sufragar alquileres, como tampoco de esas cifras simbólicas que corresponden a "un grano de pimienta", como se puede leer textualmente en algunos de los contratos de alquiler que se han filtrado.
Vista general del Palacio de Kensington. (Getty)
Además, parece que esas medidas se implementarán rápidamente para que el círculo comience a funcionar cuanto antes. Para sus propios bolsillos, ahorrará, por un lado, las 140.000 libras que cuesta el alquiler de los príncipes Michael de Kent. Por otro, la cantidad que cuesta el de sus primas Eugenia y Beatriz, que nunca se ha sabido a cuánto asciende exactamente. Porque si bien el rey Carlos heredó esta papeleta de la reina Isabel, el príncipe Guillermo no está dispuesto a que se repita.
También podría aliviar mucho el presupuesto familiar de dos formas. Una de ellas es a través de la propiedad que ahora habita el príncipe Andrés, situada en Sandringham, de propiedad privada del rey Carlos y que, a priori, pasaría a manos de su hijo mayor, lo que facilitaría las cosas para revisar las condiciones que tiene su tío. Otra forma de aliviar números sería con el alquiler de Bagshot Park, donde viven los duques de Edimburgo.
Aunque este punto es algo más difícil, puesto que, tras su boda, Eduardo y Sophie firmaron con la Corona un contrato de arrendamiento por esta propiedad a cambio de esa simbólica cantidad de 'un grano de pimienta'. El problema es que la duración es de 150 años, por lo que queda claro que la reina Isabel quería dejar más que asegurados los privilegios de comodidades de su hijo pequeño, al menos a lo que habitabilidad se refiere.
Mash Farm, la casa donde ahora vive Andrés. (Getty)
De llevar a cabo su plan, el príncipe Guillermo solo va a cumplir con la declaración de intenciones que ha supuesto la repuesta del Palacio de Buckingham antes este informe: "Agradecemos a la Oficina Nacional de Auditoría este informe, que se ajusta al compromiso de la Casa Real con la transparencia. Esperamos que las conclusiones ayuden a corregir, aclarar o contextualizar varios puntos relacionados con las propiedades reales. Como se indica en el informe, la gestión de las propiedades administradas por la Casa Real varía en función de diversos factores para garantizar que las residencias se ocupen adecuadamente, según su ubicación, inquilinos y finalidad".
Estas conclusiones han llegado después de que el pasado diciembre se anunciara que el Parlamento británico iba a comenzar una investigación sobre todas las propiedades reales, ante la duda de que estuvieran reportando a Crown Estate todo lo que deberían, después de que se conociera que, a pesar de estar fuera de la Casa Real, el príncipe Andrés seguía sin pagar alquiler.
Las propiedades de la familia real británica siempre son motivo de debate, pero especialmente desde que se han descubierto las fechorías del expríncipe Andrés y los privilegios que ha tenido durante años. Por eso, el príncipe Guillermo está dispuesto a poner por delante las finanzas a la familia, con un plan que puede ahorrar muchos miles de libras a la Corona. El sistema es simple: cobrar alquileres a primos y tíos, sin importar el grado de parentesco.