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"una feroz pasión española crece dentro de mi"

Pippa Middleton aprende a bailar flamenco: “Necesito a un Joaquín Cortés”

Cuenta con todo detalle en su columna del diario 'The Telegraph' cómo aprendió a bailar flamenco para sorprender a sus invitados en su cumpleaños

Foto: Pippa y Jesús Olmedo. (Foto: Clara Molden)
Pippa y Jesús Olmedo. (Foto: Clara Molden)

Desde que su hermana Kate contrajera matrimonio el 29 de abril de 2011, Pippa Middleton se ha convertido una auténtica 'celebrity' a la que las cámaras no le dan ninguna alergia. Seguida día y noche por los paparazzi, ellos han descubierto cuál es la gran pasión de 'la hermanísima': España.

 

Apenas dos semanas después de la boda real de los duques de Cambridge, Pippa viajó a Madrid junto a su exnovio, George Percy, y un grupo de amigas con quienes disfrutó de la capital. El parque de El Retiro, un paseo en barca por el estanque, un 'botellón' al más puro estilo de la jet set a base de champán y una noche de fiesta a la discoteca Fortuny fueron algunos de sus planes. Sin embargo, este no fue su único viaje a nuestro país. El pasado mes de septiembre celebró su 30 cumpleaños en Sevilla, acompañada de un grupo de amigos con una celebración por todo lo alto en la que no faltó el flamenco.

 

Ahora, un mes y medio después de aquel viaje, Pippa Middleton cuenta con todo detalle en su columna del diario The Telegraph cómo se preparó para sorprender a sus invitados. “Contraté a algunos bailarines de flamenco para entretener a los invitados después de la cena pero el plato fuerte sería yo, así que decidí aprender flamenco y sorprenderles".

 

Inmediatamente, Pippa buscó en Google ‘El mejor bailaor flamenco de Londres’. “Necesito un Joaquín Cortés que me enseñe (moreno, guapo y el mejor bailaor del mundo), pero parece que no hay nadie en cinco kilómetros a la redonda que encaje con esta descripción”, se lamentaba.  

 

Tengo mi traje de flamenca y un par de zapatos de tacón. Una feroz pasión española está creciendo dentro de míAl día siguiente, el 9 de agosto, aprendió a palmear y el 13 por fin encontró a Jesús Olmedo, un madrileño afincado en Londres que se convirtió, desde ese día, en su instructor. “Imagina que coges la manzana, la comes y la tiras”, recuerda Pippa de sus clases de flamenco. Dos semanas después, y “con las muñecas y los brazos doloridos”, la hermanísima dio su última clase. “Tengo mi traje de flamenca y un par de zapatos de tacón. Estoy segura de que una feroz pasión española está creciendo dentro de mí”.

 

El 6 de septiembre llegó el gran día. Junto a sus padres, su hermano James, su novio Nico y varios amigos aterrizaron en Sevilla. Tras visitar la Giralda, la Catedral y comer jamón, todos pusieron rumbo a la Hacienda de San Rafael, un exclusivo hotel boutique situado en la localidad sevillana de Las Cabezas de San Juan, para celebrar su 30 cumpleaños. “Empiezo a bailar, mis manos se extienden hacia el cielo y me dejo llevar. Estoy un poco mareada”, escribe en su columna.

 

Un éxito. Así es como Pippa resume su fiesta. “Misión cumplida”, concluye en su artículo, dejando en el aire sus nuevas pasiones artísticas: el merengue y el chachachá.

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