Sir David Attenborough cumple 100 años: Su refugio en Richmond, la mujer de su vida y los hijos que heredaron su pasión por la ciencia
El naturalista más querido del planeta celebra hoy su centenario en la misma casa de las afueras de Londres a la que se mudó hace 75 años. Estuvo casado casi medio siglo con Jane Ebsworth, con la que tuvo dos hijos
Sir David Attenborough, en una foto de archivo. (EFE)
Quedan pocos mitos vivos capaces de seguir estimulando el conocimiento a los 100 años. Sir David Attenborough, que los cumple este viernes, es uno de ellos. Para entender la longevidad y la serenidad del naturalista británico que ha recorrido los rincones más remotos del planeta, no hay que buscar en la selva de Borneo ni en los hielos de la Antártida. La clave está en una calle tranquila y arbolada de Richmond, al suroeste de Londres.
Mientras su voz ha narrado 'Planeta Tierra' para millones de hogares, su verdadero hogar ha sido el mismo desde principios de los años 50. Allí, en una casa modesta para lo que cabría esperar de una institución británica, Attenborough construyó su mayor santuario: su familia. Este 8 de mayo de 2026, el divulgador celebra su siglo en ese refugio, rodeado del recuerdo nítido de su esposa y la certeza de que, en materia de amor y ciencia, supo sembrar bien.
Jane Ebsworth con Richard Attenborough. (Getty)
Corría el año 1950 cuando un joven David, recién salido del servicio militar y con un contrato en una editorial, unió su vida a la de Jane Elizabeth Ebsworth Oriel. Apenas dos años después él entraría en la BBC, iniciando una carrera que lo convertiría en un titán de la televisión. Hasta el punto de que, dicen, hoy es el británico más famoso, por encima de Carlos III.
Jane, una mujer de carácter discreto pero inteligencia brillante, fue mucho más que la "mujer de". La pareja formó un equipo sólido durante 47 años, hasta que la muerte de ella tras una hemorragia cerebal en 1997 dejó un vacío que Attenborough nunca intentó llenar con otra relación. Él estaba rodando en ese momento en Nueva Zelanda pero tuvo tiempo de llegar y apretarle la mano antes de fallecer. La clave de su éxito profesional, según ha confesado en privado en varias ocasiones, fue tener una retaguardia estable que le permitía explorar los confines del mundo sabiendo que al volver encontraría todo en orden.
El matrimonio tuvo dos hijos: Robert y Susan. Frente a la fama desmedida de los primos (hijos de su hermano, el director Richard Attenborough), los vástagos de David eligieron una vida más intelectual y anónima. El hijo mayor, Robert Attenborough, siguió los pasos académicos de la familia, ejerciendo como profesor de Bioantropología en Australia. Susan, por su parte, se ha mantenido siempre en un segundo plano. Fue directora de una escuela primaria pero ahora trabaja para su padre.
En una entrevista con Woman's Day, con motivo de su centenario, Attenborough lamentó: "Todos mis viajes me alejaron mucho de casa. Quizá debería haber estado más tiempo con mi familia y mis hijos. Mis hijos todavía me lo recuerdan con ironía. Lamento haberme perdido algunos momentos importantes de sus vidas".
Jane Attenborough, en 1965. (Getty)
Para entender al hombre hay que mirar al niño. David Frederick Attenborough nació el 8 de mayo de 1926 en Isleworth, Londres, pero su personalidad se forjó en el campus del University College de Leicester. Su padre, Frederick, era el rector de la universidad, y su madre, Mary, una filántropa que cambiaría su vida para siempre.
Vivía en College House, una residencia dentro del campus, y desde su ventana el joven David supo leer desde muy pronto el lenguaje secreto de la naturaleza, un mundo de posibilidades para un niño. Construyó su propio museo con fósiles, rocas y erizos de mar que iba coleccionando. A los siete años, la arqueóloga Jacquetta Hawkes visitó su cuarto y admiró su colección, un momento que él siempre recordó como un espaldarazo crucial.
Dibujo en la arena de la playa de Morecambe (Inglaterra) para celebrar el centenario de Attenborough. (Getty)
Pero no todo fue academia. Durante la Segunda Guerra Mundial, los Attenborough demostraron una fibra humanitaria excepcional. Sus padres adoptaron a dos niñas refugiadas judías que huían del horror nazi. Fue una de ellas quien le regaló un pedazo de ámbar con insectos fosilizados en su interior, un objeto que despertó su fascinación por las escalas de tiempo geológico y que décadas después inspiraría uno de sus programas. David era el mediano de tres hermanos: Richard, el famoso actor y director de 'Gandhi', y John, ejecutivo de Alfa Romeo, crecieron en ese ambiente de rigor académico y solidaridad.
"Mi lugar favorito en la Tierra": La vida en Richmond
Hoy, Sir David sigue viviendo en la misma casa de ladrillo vista en Richmond donde crió a sus hijos y donde vivió con Jane. Él prefiere este barrio junto al Támesis antes que las grandes mansiones de otras estrellas de la televisión. "En parte porque vivo allí, en parte porque mis amigos y familiares están allí", explicó en 2013.
Richmond, conocida por su parque, donde aún pastan ciervos, y su elegante paseo fluvial, se ha convertido en un imán para celebridades como Tom Holland o Zendaya, pero Attenborough sigue siendo el vecino más querido. Atribuye parte de su longevidad (celebra 100 años con una salud envidiable) a la vida tranquila de esta zona, que posee la esperanza de vida más alta del país.
En la actualidad, aunque ha ralentizado sus viajes extremos, su mente sigue tan lúcida como siempre. Su rutina en Richmond es la de un naturalista retirado que aún recibe visitas de sus nietos y que, paseando por la orilla del río, revisa mentalmente los guiones de sus últimos proyectos. Sigue en activo, pero su gran logro no es otro que haber llegado hasta aquí con la humildad de un científico y la calidez de un abuelo.
Sus esperanzas de una celebración "tranquila" de este centenario, por cierto, se han visto gratamente frustradas por una avalancha de mensajes de fans de todo el mundo. El naturalista dice que ha recibido tarjetas de felicitación y mensajes procedentes de todo el globo. Esta noche participará en un evento especial en directo ante miles de personas en el Royal Albert Hall, que será retransmitido por la BBC. Feliz cumpleaños, sir.
Quedan pocos mitos vivos capaces de seguir estimulando el conocimiento a los 100 años. Sir David Attenborough, que los cumple este viernes, es uno de ellos. Para entender la longevidad y la serenidad del naturalista británico que ha recorrido los rincones más remotos del planeta, no hay que buscar en la selva de Borneo ni en los hielos de la Antártida. La clave está en una calle tranquila y arbolada de Richmond, al suroeste de Londres.