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EL EROTICÓN

Caricias con las manos

La especie humana es una especie privilegiada en cuanto a su sexualidad, ya que puede realizar un número infinito de caricias. Una piel extremadamente sensible y

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Caricias con las manos
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    La especie humana es una especie privilegiada en cuanto a su sexualidad, ya que puede realizar un número infinito de caricias. Una piel extremadamente sensible y unas hábiles manos, dejan muchas posibilidades a la imaginación de los amantes.

    Gracias a la adquisición de la postura erguida en la especie humana, nuestras manos han quedado libres. Manos libres para tocar, coger, abrazar, estimular, comunicar, acariciar... Estas manos, con sus dedos y sus yemas tan sensibles, ofrecen múltiples posibilidades en cuanto al modo de tocar o acariciar. En este artículo presentamos algunos ejemplos de tipos de caricias que se pueden realizar con las manos. Son ejemplos sencillos para parejas que deseen dedicar un tiempo a redescubrir (o repasar) sus cuerpos:

    Deslizamiento: La mano (o las manos) se desliza suavemente por la superficie de la piel del amante o la amante, las caricias son largas, prolongadas y sin interrupciones del contacto.

    La mano puede quedar siempre plana, o adaptarse a la superficie que recorre. También se puede realizar con el dorso de la mano. Esta es una estupenda caricia para grandes superficies como la espalda o las piernas.

    Amasado: La mano o las manos amasan el cuerpo de la amante o el amante como un escultor modelando una figura.

    Se pueden esculpir las piernas y el torso, moldear el pecho, dar forma a los hombros, las nalgas... como si se estuviera trabajando con arcilla. Conviene no olvidar ninguna parte del cuerpo y amasar lentamente, sin aplicar una fuerza excesiva.

    Con un solo dedo: En este tipo de caricia se roza el cuerpo de la amante o el amante con la yema de un solo dedo, y con él se viaja lentamente por toda su geografía. Se dibujan las curvas de la cintura, los surcos del pecho, las finas líneas de los párpados, la boca, las ondulaciones de los muslos. Este tipo de caricia es excitante para muchas personas cuando se realiza en áreas pequeñas y delicadas, como los párpados, la boca, las orejas, la nuca, la garganta...

    Escribir en la piel: Usando un solo dedo, como en la caricia anterior, se puede dibujar en la piel del amante o la amante, además de las líneas de su propio cuerpo, figuras geométricas como círculos concéntricos, curvas, estrellas y todo lo que inspire la imaginación. También se pueden escribir palabras y frases en la piel de la pareja y dejarle adivinar lo que se ha escrito. Para jugadores expertos, esta caricia permitirá la comunicación silenciosa en situaciones donde no se quiera usar la palabra.

    La araña: Con toques muy leves, muy suaves, de manera que la pareja sólo sienta el calor de los dedos y su roce apenas presentido, se desplaza la mano por el cuerpo del compañero o compañera como si se tratara de una araña, y las yemas de los dedos fuesen sus patas, que pasean arriba y abajo por los hombros, la espalda, la cabeza, la nuca, las nalgas. Resulta muy agradable para muchas personas, especialmente cuando los toques son realmente leves. Si hay muchas cosquillas, mejor utilizar una caricia con más presión.

    Mordiscos, pellizcos y palmadas: Los mordiscos en la nuca, en el cuello, por la parte en que se une a los hombros, los pellizcos mas o menos suaves, y las palmadas (en las nalgas, en los muslos...) aumentan la excitación en algunas personas. Conviene tener cuidado con la intensidad de estas caricias, pues no son del agrado de todo el mundo, y menos si son realizadas con mucha fuerza.

    El anillo: En este tipo de caricia se forma un anillo más o menos cerrado con el pulgar y los demás dedos, rodeando con ellos una superficie cilíndrica como los brazos, las piernas, los laterales del torso, etcétera. Luego el 'anillo' se desplaza hacia arriba o abajo, hacia la derecha o la izquierda...

    Los arañazos: Para muchas personas, los arañazos son muestras de pasión y ternura. Con una presión ligera, se pueden desplazar las uñas de uno o varios dedos, dejando una señal blanquecina en la piel de la pareja. Como en el caso de los mordiscos, pellizcos y palmadas, conviene estar informado o informada previamente sobre los gustos del amante en cuanto a la intensidad de este tipo de caricias. Como curiosidad, señalar que los orientales en la antigüedad gustaban mucho de las caricias con las uñas, y describieron muchas de sus modalidades.

    Dibujar en el cuerpo desnudo es otra posibilidad, para parejas con tiempo y ganas de jugar un rato. Con los dedos (existen pinturas para dedos que no son perjudiciales para la piel), o usando un rotulador (comprobar previamente que se elimina con facilidad) o pincel, se crean formas y se acaricia la piel. En la actualidad, también se comercializan botes de chocolate (con pincel incluido) para dibujar en el cuerpo de la pareja y después “degustar” la obra. Algunas personas usan crema de chocolate, nata o yogurt, lo que es más accesible y barato.

    Para muchas parejas estas caricias son divertidas y estimulantes, tanto para el pintor como para el lienzo. Flores, burbujas, animales, formas geométricas... lo que el cuerpo sugiera. Luego se pueden intercambiar papeles.

    Y, por último, conviene recordar que las mejores caricias son las que se hacen con ternura, con espíritu de juego, y por supuesto, olvidándose del reloj.

    *María Victoria Ramírez es psicóloga y sexóloga.

    Asociación www.lasexologia.com

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