Durante años se ha repetido la idea de que las mujeres prefieren ducharse con el agua mucho más caliente que los hombres, casi como un rasgo cultural o una simple cuestión de gustos. Sin embargo, lejos de ser un mito, la ciencia médica respalda esta percepción. Así lo explica Kunal Sood, médico y divulgador con millones de seguidores en redes sociales, que ha abordado este tema en uno de sus vídeos más comentados.
“¿Alguna vez te has preguntado por qué a las mujeres les encantan las duchas calientes?”, plantea Sood al inicio de su explicación. Según el especialista, la respuesta está en cómo el cuerpo femenino regula la temperatura. Aunque, de media, las mujeres tienen una temperatura corporal ligeramente superior a la de los hombres, su piel tiende a enfriarse más rápido.
A este factor fisiológico se suma el papel de las hormonas. Sood explica que las fluctuaciones hormonales, especialmente de estrógeno y progesterona a lo largo del ciclo menstrual, influyen directamente en cómo se percibe el frío y el calor. Estos cambios pueden hacer que, en determinados momentos, el cuerpo femenino sea aún más sensible a las temperaturas bajas.
La ducha turca combina la temperatura con el vapor para simular una sauna. (Pexels/ Yaroslav Shuraev)
Además, el médico señala otro aspecto clave: en reposo, las mujeres suelen generar menos calor interno que los hombres. Esto significa que el calor externo —como el de una ducha caliente— resulta especialmente importante para mantener una sensación de bienestar y equilibrio térmico. No se trata solo de comodidad, sino de una respuesta natural del cuerpo.
Durante años se ha repetido la idea de que las mujeres prefieren ducharse con el agua mucho más caliente que los hombres, casi como un rasgo cultural o una simple cuestión de gustos. Sin embargo, lejos de ser un mito, la ciencia médica respalda esta percepción. Así lo explica Kunal Sood, médico y divulgador con millones de seguidores en redes sociales, que ha abordado este tema en uno de sus vídeos más comentados.