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Manolo Blahnik, el indiscutible genio del zapato, dedica un modelo a España

Subida en unos elegantes 'salones' azules, Carry Bradshaw, álter ego de Sarah Jessica Parker en Sexo en Nueva York, le dio el ‘sí quiero’ a Mr. Big

Foto: Manolo Blahnik, el indiscutible genio del zapato, dedica un modelo a España
Manolo Blahnik, el indiscutible genio del zapato, dedica un modelo a España

Subida en unos elegantes 'salones' azules, Carry Bradshaw, álter ego de Sarah Jessica Parker en Sexo en Nueva York, le dio el ‘sí quiero’ a Mr. Big (Chris Noth) terminando de mitificar su firma de calzado favorita. Eran unos ‘manolos’, esos codiciados ‘zapatos fetiche’ con los que Diana de Gales y la princesa Letizia caminaron hacia el altar y que han convertido a Manolo Blahnik en el indiscutible maestro de los tacones de lujo. El pasado jueves, el diseñador, de origen canario pero afincado desde hace décadas en Londres, estuvo de vuelta en España para regalarnos el modelo que ha dedicado especialmente y en exclusiva a su país natal: el zapato ‘Madrid’.

Esta pieza lleva el nombre de la capital, pero es un pequeño homenaje a un país con mucha historia, arte y literatura que, para Blahnik, hijo de española, ha sido de gran inspiración a lo largo de sus cerca de 40 años de carrera. “Este modelo expresa Madrid y España. Los pompones y los colores vivos reflejan la alegría y la vivacidad de este maravilloso país”, aseguró el diseñador.

Y es que el ‘Madrid’, fabricado con seda de manera artesanal, tiene reminiscencias españolas en cada línea y detalle de su diseño. Los pompones son como pequeños madroños, los colores vivos se inspiran en la Feria de San Isidro, las líneas elegantes reflejan el movimiento de un torero y hay cierto recuerdo Goyesco en sus singulares detalles.

Con un tacón de 11,5 centímetros de alto, cuya curvatura está especialmente diseñada para equilibrar el peso y contribuir a una mayor comodidad, este modelo llega a la ciudad que lleva su nombre para quedarse, ya que se venderá exclusivamente en la boutique de Manolo Blahnik en España.

En su reciente visita, este “vendedor de zapatos”, tal y como él mismo se denomina, deleitó a todos los asistentes a la presentación de ‘Madrid’ con su exquisitez y sus singulares historias, convirtiendo la cita con los medios en una experiencia única. Natural, cercano y presto a las cámaras, el diseñador confirmó que no piensa crear zapatos masculinos por el momento: “Los zapatos de hombre no me gustan nada, menos si no son coloridos. En casa tengo una colección de 30 colores, pero me gustan tipo zapatilla. Los cordones son una tortura”.

También dejó claro que lo único que no emplearía jamás para sus diseños serían pieles de animales en peligro de extinción: “En los años 50 todas las celebrities llevaban leopardos aquí y allá. Eso es obsceno. Yo nunca lo usaría a no ser que fuera una copia. Para mis zapatos empleo piel de cocodrilo, pero se crían en granjas, como las gallinas”.

Finalmente, Blahnik no dudó en comentar de qué manera la crisis ha afectado al sector del calzado de lujo: “Ahora comprar un zapato es una inversión. No te puedes permitir adquirir 20 o 30. Hay que pensarlo bien y decidirse por los que aguanten más. Siempre van a ser mejores los que están hechos a mano, pero también hay que mirar que sea un modelo polivalente, que pueda servir para la tarde, la noche…”.

Blahnik vs. Louboutin: los dos grandes ‘zapateros’ del momento coinciden en la capital

Otro de los más apreciados diseñadores de calzado de alta gama del mundo ha visitado también estos días Madrid. En su caso, para abrirnos las puertas de su nueva tienda. Christian Louboutin, de quien las ‘malas lenguas’ dicen que está a punto de destronar al mismísimo Manolo Blahnik, ha estado en la capital para inaugurar la primera boutique que lleva su nombre en España y que está situada en pleno corazón del exclusivo barrio de Salamanca, a apenas pocos metros de la tienda de Blahnik.

En la actualidad, Louboutin puede presumir de vestir de glamour los pies más famosos del planeta con sus espectaculares diseños de inconfundibles suelas rojas. Toda una seña de identidad que nació por casualidad cuando se le ocurrió pintar uno de sus zapatos con el esmalte de uñas de una de las empleadas de su fábrica. El tipo de ideas mitad disparatadas mitad geniales que sólo tienen los más grandes.

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