Alejandro Martín-Gorgojo, dermatólogo, sobre la relación entre el deporte y la piel: “el entrenamiento aeróbico puede mejorar su elasticidad”
Esta demostrado que el ejercicio físico mejora la calidad del colágeno de la piel, lo que se traduce enh un aumento de la firmeza, pero también hay que cuidar la alimentación o las horas de descanso
Si hay tres pilares que tenemos interiorizados como clave en el cuidado de la piel son la alimentación (y su correspondiente hidratación), la protección solar y el uso de cosméticos para limpiar, tratar e hidratar.
Sin embargo, un factor en el que no habíamos reparado hasta la fecha, pero que la ciencia ha demostrado que puede repercutir en su estado es la actividad deportiva. En 2023, la revista 'Scientific Reports', perteneciente a 'Nature' publicó ‘El entrenamiento de resistencia rejuvenece la piel envejecida mediante la reducción de los factores inflamatorios circulantes y la mejora de las matrices extracelulares dérmicas’, un estudio de 16 semanas con una muestra de 61 mujeres sanas, sedentarias de entre 41 y 59 años en el que se comparaba entrenamiento aeróbico frente al de resistencia del que, entre otras cosas, se estableció la relación entre el deporte y el colágeno.
Apunta el doctor Alejandro Martín-Gorgojo, dermatólogo en la Clínica Dermatológica Internacional, que la evidencia creciente es la que de que el ejercicio físico mejora la calidad del colágeno de la piel, tanto en el entrenamiento cardiovascular como en el de fuerza
Sin embargo, es el entrenamiento de pesas o resistencia el que marca la diferencia en la densidad del tejido. El doctor señala que “estudios recientes en humanos han demostrado que tanto el entrenamiento aeróbico como el de resistencia pueden mejorar la elasticidad y estructura de la dermis, y el entrenamiento de resistencia aumenta el grosor dérmico y la expresión de genes relacionados con la matriz extracelular, incluyendo componentes del colágeno”. Este proceso es vital, ya que fortalece la capa profunda de la piel que suele debilitarse con el paso de los años.
El ejercicio físico, sobre todo el de fuerza, "estimula los fibroblastos para que produzcan más colágeno y elastina", nos confirman los expertos de los clubs David Lloyd, lo que se traduce en una mejora de la firmeza y estructura dérmica. "El músculo y la piel envejecen de forma conjunta, de modo que el ejercicio regular es una forma de aportar a los tejidos la vitalidad que necesitan", añaden desde estos centros.
A parte del ejercicio físico, otros aspectos que promueven la longevidad del organismo y de la piel son mantener una rutina cosmética minimalista, solo con los productos que necesite nuestra piel, proteger la microbiota cutánea con una correcta hidratación, sin limpiadores agresivos, pero con exfoliaiciones cada 7-10 días y eliminando agentes tóxicos como el tabaco, el alcohol y la polución de nuestra vida.
Otro aspecto a tener en cuenta es la importancia del sueño en este proceso de rejuvenecimiento de la piel. Mientras dormimos, la piel se regenera y se repara el daño de su ADN, pero ahí no queda la cosa porque dormir poco disminuye la resiliencia de la piel.
Respecto a la alimentación, no vale solo con mantener una dieta equilibrada, el doctor Martín-Gorgojo también señala la alimentación pro-microbiota, aquella en la que se reduce la ingesta de azúcar y ultraprocesados (que inflaman y envejecen la piel por la glicación), además de “introducir alimentos fermentados (yogur, kéfir) y fibra cuidará de la microbiota intestinal y cutánea en general mejor que cualquier suplemento”.
Si hay tres pilares que tenemos interiorizados como clave en el cuidado de la piel son la alimentación (y su correspondiente hidratación), la protección solar y el uso de cosméticos para limpiar, tratar e hidratar.