En casi todas las casas hay un elemento que rompe la armonía del salón o del despacho: el router. Sus luces parpadeantes, cables a la vista y diseño poco amable lo convierten en un intruso permanente en espacios cada vez más cuidados. El problema es que no se puede simplemente meterlo en un cajón y olvidarse de él: esconderlo mal puede debilitar la señal del wifi y convertir una videollamada o una serie en una experiencia frustrante. La buena noticia es que existen soluciones ingeniosas para integrarlo en la decoración sin sacrificar cobertura.
1. Dentro de una cesta de fibras naturales
Una de las opciones más sencillas y estéticas es colocar el router dentro de una cesta de mimbre, ratán o yute. Estos materiales permiten el paso de las ondas sin apenas interferencias y, además, encajan perfectamente en estilos nórdicos, mediterráneos o boho. Basta con dejar una pequeña abertura para los cables y asegurarse de que la tapa no quede completamente hermética. Resultado: el router desaparece a la vista y el wifi sigue funcionando con normalidad.
Los elementos electrónicos pueden estropear la decoración. (Pexels/ I'm Zion)
2. En una balda alta o estantería abierta
Si tienes estanterías en el salón o el despacho, aprovechar una balda superior puede ser una solución muy eficaz. Colocado entre libros, cajas decorativas o plantas (sin pegarlo demasiado), el router queda camuflado y, al estar en altura, la señal suele repartirse mejor por la vivienda. Es una forma discreta de esconderlo sin crear barreras físicas que bloqueen la cobertura.
Esconder el router mejora visualmente el aspecto de una habitación. (Pexels/ Teona Swift)
4. Dentro de una caja decorativa perforada
Otra alternativa cada vez más popular son las cajas decorativas con pequeños orificios o rejillas, pensadas específicamente para ocultar routers. También puedes reutilizar una caja bonita y hacerle discretas perforaciones. Colocada sobre una consola o un escritorio, parece un objeto más del ambiente, pero cumple su función técnica sin penalizar el wifi.
5. Camuflado entre plantas (artificiales o naturales)
Situar el router detrás de un grupo de plantas es un truco visual muy efectivo. Las hojas rompen la silueta del aparato y lo hacen prácticamente invisible, especialmente si usas una maceta grande o un conjunto de macetas medianas. Eso sí, conviene evitar el contacto directo con tierra húmeda o riegos frecuentes y dejar siempre un pequeño espacio libre alrededor. Más allá de la estética, los expertos recuerdan que el router funciona mejor en zonas centrales de la casa, elevadas y sin obstáculos metálicos cercanos. Evitar armarios cerrados, paredes gruesas o electrodomésticos grandes marca la diferencia entre una señal estable y un wifi irregular.
En casi todas las casas hay un elemento que rompe la armonía del salón o del despacho: el router. Sus luces parpadeantes, cables a la vista y diseño poco amable lo convierten en un intruso permanente en espacios cada vez más cuidados. El problema es que no se puede simplemente meterlo en un cajón y olvidarse de él: esconderlo mal puede debilitar la señal del wifi y convertir una videollamada o una serie en una experiencia frustrante. La buena noticia es que existen soluciones ingeniosas para integrarlo en la decoración sin sacrificar cobertura.