El pareo conquista la ciudad: la prenda más versátil del verano ya no pisa solo la arena
El pareo deja su hábitat natural para invadir los looks a pie de calle. Convertido en la nueva falda imprescindible del verano, te explicamos el fenómeno tras su ascenso y como llevarlo a buen puerto
Hay prendas que nunca desaparecen, simplemente esperan su momento. El pareo es una de ellas. Durante décadas ha vivido asociado a la playa, al bolso de vacaciones y a ese instante entre un baño y un paseo por la orilla. Sin embargo, este verano ha cambiado de papel. Lo que antes era un recurso práctico se ha convertido en una de las piezas más interesantes del armario estival. Ya no se lleva únicamente sobre el bañador: ahora se transforma en falda, vestido, top o incluso en una capa ligera que completa un estilismo pensado para recorrer la ciudad.
La moda lleva varias temporadas reivindicando las prendas versátiles, aquellas que permiten construir diferentes looks sin necesidad de llenar el armario. En ese contexto, el pareo encaja a la perfección. Su sencillez es precisamente su mayor atractivo. Un rectángulo de tejido puede adaptarse a distintos cuerpos, ocasiones y estilos, respondiendo a una forma de consumir moda más práctica y menos impulsiva. Frente a las tendencias que duran apenas unas semanas, el pareo ofrece algo mucho más valioso: múltiples posibilidades de uso.
Las pasarelas fueron las primeras en darle una nueva lectura. Chloé apostó por tejidos vaporosos y siluetas bohemias en las que el pareo aparecía reinterpretado en forma de faldas envolventes y vestidos drapeados. Jacquemus, fiel a su imaginario mediterráneo, volvió a convertir los anudados y las prendas fluidas en protagonistas de sus colecciones estivales. A ellas se sumaron Zimmermann, con sus estampados románticos, y Etro, que recuperó el pañuelo de seda como pieza central del estilismo. Todas coincidían en una misma idea: vestir el verano desde la comodidad, pero sin renunciar a la sofisticación.
Como suele ocurrir, la pasarela encontró rápidamente su reflejo en las firmas de gran consumo. Zara propone vestidos cruzados y faldas con efecto pareo en lino y algodón; Mango apuesta por estampados tropicales y diseños que funcionan tanto en la playa como en la ciudad; Massimo Dutti lleva la tendencia hacia un terreno más depurado con tonos neutros y tejidos naturales, mientras H&M y & Other Stories ofrecen versiones ligeras que permiten incorporarla al día a día sin grandes complicaciones. La tendencia demuestra que no hace falta un armario completamente nuevo para actualizar el estilo del verano.
Las prescriptoras de estilo tampoco han tardado en convertir el pareo en una de sus piezas favoritas. Pernille Teisbaek lo combina con camisas oversize y sandalias minimalistas; Xenia Adonts apuesta por versiones de lino con chalecos de sastrería; y modelos como Rosie Huntington-Whiteley o Elsa Hosk han demostrado que un simple nudo puede aportar tanta elegancia como una falda confeccionada. En España, creadoras de contenido como María Pombo, Teresa Andrés Gonzalvo o María Fernández-Rubíes han incorporado prendas de efecto pareo en sus looks de vacaciones, contribuyendo a popularizar una tendencia que ya ha saltado de Instagram al street style.
La explicación de su éxito va más allá de la estética. El pareo responde a una nueva forma de consumir moda, donde se valora la funcionalidad tanto como el diseño. Es una pieza ligera, fácil de transportar y capaz de multiplicar sus posibilidades con apenas un cambio de nudo. En un momento en el que el armario cápsula gana adeptos y la versatilidad se convierte en un criterio de compra, pocas prendas ofrecen tanto con tan poco.
A la hora de incorporarlo al día a día, las combinaciones son casi infinitas. Para un look de mañana basta con anudar un pareo estampado sobre un top básico y combinarlo con una camisa blanca de lino abierta, sandalias planas de cuero y un bolso de rafia. Si el objetivo es un estilismo más urbano, funcionan especialmente bien los modelos lisos en tonos arena, chocolate o negro, acompañados de un chaleco estructurado o una camiseta de algodón de corte impecable. Por la noche, el pareo cambia de registro: en satén o seda, combinado con un cuerpo asimétrico, joyas doradas y sandalias de tiras, se convierte en una alternativa elegante al vestido de verano.
Puede que dentro de unos meses vuelva a descansar en el cajón junto al resto de prendas estivales. Pero este verano ha demostrado que las mejores tendencias no siempre consisten en inventar algo nuevo, sino en mirar un clásico con otros ojos. El pareo ha dejado de ser un simple aliado para bajar a la playa y se ha convertido en una declaración de estilo que resume a la perfección el momento que vive la moda: más libre, más práctica y mucho más versátil.
Hay prendas que nunca desaparecen, simplemente esperan su momento. El pareo es una de ellas. Durante décadas ha vivido asociado a la playa, al bolso de vacaciones y a ese instante entre un baño y un paseo por la orilla. Sin embargo, este verano ha cambiado de papel. Lo que antes era un recurso práctico se ha convertido en una de las piezas más interesantes del armario estival. Ya no se lleva únicamente sobre el bañador: ahora se transforma en falda, vestido, top o incluso en una capa ligera que completa un estilismo pensado para recorrer la ciudad.