Ni la 66 ni la del Bakalao, la nueva ruta del verano se llama Carajillo 43 y recorre España de sobremesa en sobremesa
De oeste a este, y de norte a sur, el carajillo se despoja de los madrugones y las barras de aluminio para encontrar su versión más glamurosa en formato cóctel 'shakeado', perfecto para rematar grandes ágapes. ¡Está buenísimo!
El Carajillo 43 (Licor 43, café expreso y hielo) es pura tendencia en Estados Unidos, México y, ya por fin, ¡España! (Cortesía)
Ruta: camino o dirección que se toma para un propósito. ¿El nuestro? Siempre disfrutón. Por eso, este verano nos apuntamos a la nueva ruta que recorre España, y que nos invita a descubrir los mejores restaurantes con final feliz. Y decimos final feliz (malpensados, abstenerse) porque ¿puede haber algo más placentero que disfrutar de una excelente comida, y rematarla con una sobremesa interminable mientras degustamos el cóctel de moda? Carajillo 43 (Licor 43, café expreso y hielo) es pura tendencia en Estados Unidos o México, y ya estábamos tardando en darle el lugar que le corresponde 'en casa'. Sí, el carajillo es nuestro. Después de hacer las Américas', este combinado de café y licor ha regresado con un considerable trabajo de restyling.
De la misma manera que la Ruta 66 recorre Estados Unidos desde la Costa Este hasta la Costa Oeste a lo largo y ancho de 4.000 kilómetros de historia, o la del Bakalao, bastante menos glamurosa, pero igualmente exitosa recorría sin tregua en los 90 las discotecas valencianas de El Saler, la nueva Ruta Carajillo 43 disfruta ahora su momentazo.
La experiencia propone un itinerario disfrutón por España con escala en más de 500 restaurantes en los que, de sobremesa, el Carajillo 43 hace acto de presencia. De ellos, hay más de 20 que han incorporado este brebaje delicioso a su experiencia gastronómica, en los que este sofisticado cóctel se prepara en vivo y en directo, todo un espectáculo al más puro estilo 'Cámbiame' (por aquello de cambio de look radical, que lo que entra en la coctelera sale mejorado)
Como en el Camino de Santiago, lo más razonable es dividir la aventura en etapas, que tampoco es plan de volvernos locos. Saber elegir es un plus justo y necesario. Nosotros, para ir abriendo boca, hemos comenzado por algunas embajadas de Carajillo 43 en Bilbao y Santander. Dos días de auténtico lujo para los sentidos.
¿Quién nos iba a decir que éramos 'carne de carajillo'?
El pobre carajillo, relegado en otros tiempos a un par de tragos apresurados en la barra del bar, de buena mañana y antes de salir pitando al 'tajo', ya no es lo que era. Y nos congratulamos por ello. Desde que Licor 43 lo ha hecho suyo, y después de viajar por todo el mundo, este combinado sencillo y discreto es ahora el cóctel de moda imprescindible en la sobremesa.
Nuestra primera parada premium de la Ruta Carajillo 43 tiene lugar en el restaurante Porrue de Bilbao: pescados de Bermeo, ostras de Marenne, tomates de Morga, la mítica txuleta o pan de Zalla que, en manos del chef David de Jorge exaltan el pedigrí propio de cada producto de temporada, su biblia en la cocina. Después de una degustación memorable, llegan los postres y, con ellos, el carrito, no del helado, sino del carajillo (una idea gratuita que lanzamos al aire… ¿y un helado de carajillo, qué tal?).
Porrue, Bilbao. (Cortesía)
Animados por el bartender, que no prevé el jardín en el que se mete, nos lanzamos a jugar a la mixología. Por suerte, la combinación es sencillita: 5 cl de café espresso, misma cantidad de Licor 43, hielos y todo a la coctelera. Del arte del 'shaking' nos reservamos la opinión, por no ofender a los presentes en aquella divertidísima cena.
El carajillo, también apto en versión tardeo
Al día siguiente, la comida es en Santander, concretamente en La Bombi. Allí nos reciben con una merluza de 12 kilos recién pescada (tal cual, enterita, que solo le faltó hablar), anchoas de Santoña, lubina marinada (¡Dios, esa lubina estratosférica!), bocartes a la plancha y almejas a la sartén. De nuevo, a los postres llega el ansiado ritual con el que nos prepara a cada comensal nuestro Carajillo 43, con la dosis perfecta de espuma y el equilibrio necesario entre el dulzor de Licor 43 y el amargor del café de especialidad.
La Bombi, Santander. (Cortesía)
De nuevo, y sin darnos cuenta, la sobremesa se alarga, y se alarga en animada tertulia, hasta que alguien nos recuerda que llegamos tarde a la siguiente cita, una encantadora terraza con vistas a la Playa del Sardinero. En el Balneario de la Concha seguimos en el bucle 'carajiyil', esta vez en modo chill y de nuevo en amena e interminable charla. ¿No será que esta bebida glamurosa y selecta, a la par que sencilla, tiene como ingrediente secreto algo así como el suero de la verdad? Porque la incontinencia verbal no cesa. Hasta que llega el momento de la despedida y el globito gastro-disfrutón se pincha. Hora de volver a casa. Durante el vuelo de regreso pensamos, “por suerte, aún nos quedan 497 restaurantes en los que seguir probando el Carajillo 43…”.
Carajillo 43 en el Balneario de la Concha de Santander. (Cortesía)
Dos siglos del 'corajillo' y casi 80 años de Licor 43… ¡Veteranos de guerra!
Esta expresión popular, 'veteranos de guerra', nos viene al pelo para ubicar el carajillo en su contexto. Al menos, en el que le sitúan la mayoría de las teorías. Allá por el siglo XIX, durante la guerra de la Independencia de Cuba, cuenta la leyenda que los soldados españoles echaban mano del café, que mezclaban con brandy o cualquier licor que les proporcionara el valor suficiente para enfrentarse al enemigo. Necesitaban 'corajillo' para la contienda. Hoy, con un significado infinitamente más frívolo y prosaico, el carajillo ha vuelto a casa, vestido de gala, envuelto en una suntuosa crema, y rodeado de glamour por obra y gracia de Licor 43, ese 'licor mirabilis' de color ámbar 100% nuestro.
Los Baltazares, en Sevilla (Cortesía)
El licor del que hablamos, mundialmente famoso, nació hace casi 80 años en Cartagena, Murcia, en el seno de una empresa familiar (Zamora Company). 43 ingredientes naturales (y secretos como la fórmula de la coca-cola o de schweppes), para una bebida reconocible e inimitable que guarda en su interior la clave del éxito del Carajillo 43.
Carajilleros por España, o cómo elevar la experiencia gastro a los altares
El chef Alberto Chicote, cuyo restaurante Omeraki by Alberto Chicote de Madrid es toda una institución en lo que al concepto sobremesa se refiere, apuesta por el reinado del carajillo: “Carajillo 43 representa para mí la perfecta fusión entre tradición y modernidad en la sobremesa española. Es un cóctel que invita a compartir momentos con sabor, estilo y mucha personalidad, ideal para cerrar con broche de oro cualquier comida”.
Carajillo 43 en Sed de México, Sevilla. (Cortesía)
La propuesta es tan apetecible que no podrás resistirte (nosotros somos facilones, pero es que está riquísimo): café, Licor 43, hielos y 'shake, shake, shake'. El chupito de hierbas o la crema de orujo, presuntamente digestivos como tantos a los que suele invitar la casa, cualquiera que sea, tienen los días contados. Clausurar esa gran comida con un trago efímero y apresurado es una ordinariez que ha pasado a mejor vida. Lo trendy nos lleva de vuelta a la calma, al lujo de la tertulia y a convertir el fin de fiesta gastronómica en un momento inolvidable en el que compartir ese bien escaso tan valorado: el tiempo.
EMBAJADAS DE LA RUTA CARAJILLO 43
Para todos aquellos carajilleros por el mundo a los que haya picado la curiosidad, las embajadas de la Ruta Carajillo 43 van desde Malandro, Los Baltazares, Mar Nuestra y Sed de México en Sevilla; hasta Porrue, Yandiola, Kanala Beach, Nicolas y Restaurante Baden Baden en Bilbao.
Santander sirve el mejor Carajillo 43 en locales como La Bombi, Balneario de La Concha, El Hostal del Pericote, Grog y La Prensa; y Barcelona en Maro Azul, La Parda, Vivo y Bar Mono.
Para rematar la faena, y si eres más del Levante, en Valencia te esperan restaurantes como La Sastrería, La Tofona, Portolito y Civera. En Madrid, La Patrona, Cabrón, Regañadientes, Xipe y Omeraki by ALberto Chicote apuestan por el momentazo Carajillo 43 en buena compañía.
Ruta: camino o dirección que se toma para un propósito. ¿El nuestro? Siempre disfrutón. Por eso, este verano nos apuntamos a la nueva ruta que recorre España, y que nos invita a descubrir los mejores restaurantes con final feliz. Y decimos final feliz (malpensados, abstenerse) porque ¿puede haber algo más placentero que disfrutar de una excelente comida, y rematarla con una sobremesa interminable mientras degustamos el cóctel de moda? Carajillo 43 (Licor 43, café expreso y hielo) es pura tendencia en Estados Unidos o México, y ya estábamos tardando en darle el lugar que le corresponde 'en casa'. Sí, el carajillo es nuestro. Después de hacer las Américas', este combinado de café y licor ha regresado con un considerable trabajo de restyling.