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'Los Puentes de Madison': 30 años desde que Meryl Streep lloró de amor por Clint Eastwood
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'Los Puentes de Madison': 30 años desde que Meryl Streep lloró de amor por Clint Eastwood

El romance fugaz entre una ama de casa de Iowa y un fotógrafo del National Geographic, una de las mejores películas del actor y director, cumple tres décadas desde su estreno en España

Foto: Meryl y Clint, en la composición del cartel de 'Los Puentes de Madison'. (Warner)
Meryl y Clint, en la composición del cartel de 'Los Puentes de Madison'. (Warner)

¿Recuerdan la secuencia? La lluvia cae torrencialmente sobre una carretera y sobre el coche en el que viaja un matrimonio. Por un breve momento, Francesca Johnson, la ocupante femenina, titubea: no sabe si abrir la puerta de ese automóvil en el que viaja junto a su marido. Ante el semáforo, está un Robert Kincaid con el pelo mojado y la cara expectante.

Es el mismo hombre que le ha ofrecido una intensa pasión durante unos breves días en los que ella ha podido escapar de su rutina de ama de casa de Iowa. Cuando su marido y sus hijos estaban fuera, de viaje. Pero Francesca no es una simple adúltera ni la hemos juzgado durante las casi dos horas anteriores a ese momento.

Como todo aquel que haya visto 'Los Puentes de Madison' sabe, ese simple gesto de abrir la puerta nunca ocurrió: Francesca renunció al amor y acabó pasando la vida con el hombre que tocaba, con su compañero de vida y el padre de sus hijos. Un amable y bondadoso señor con el que, sin embargo, nunca sentiría los abismos de pasión que había sentido junto a Robert, el fotógrafo que, pese a la fugacidad de su cuerpo a cuerpo, le cambió la vida para siempre.

Es tan breve el amor y tan largo el olvido, como dijo Neruda y también suscribiría Clint Eastwood. El amor racional frente al amor pasional; la compañía y la obligación pragmática frente a un deseo que podría haberse consumido rápidamente. Pero eso, amigos espectadores, nunca lo sabremos.

Era más o menos la misma historia que, unas décadas antes, nos había contado David Lean en aquel 'Breve Encuentro' que se cuenta entre los mejores films de la historia del cine. Un lugar que también ocupa esta película dirigida y protagonizada por Clint Eastwood con Meryl Streep como gran reclamo femenino.

placeholder Francesca y su dicotomía: abrirle o no abrirle la puerta al amor. (Warner)
Francesca y su dicotomía: abrirle o no abrirle la puerta al amor. (Warner)

En los años de la 'trilogía del dólar', cuando Eastwood no era más que el hombre sin nombre de los spaghetti westerns de Sergio Leone, habría costado imaginar que sería el mismo señor que rodaría un retrato casi feminista; un hondo relato que reivindica el amor maduro.

Al final, no era el machito que pensábamos sino alguien sensible, capaz de rodar una de esas historias de amor que se nos quedan para siempre en la retina del buen cine.

Amblin Entertainment, la famosa productora de Steven Spielberg, aquella del logo con Elliot cruzando la figura de la luna con su bicicleta y E.T. a bordo, fue la que compró los derechos cinematográficos de la novela de Robert James Waller antes de que se publicase y fuese un enorme éxito de ventas.

placeholder Clint Eastwood, Meryl Streep y ese puente para la leyenda. (Warner)
Clint Eastwood, Meryl Streep y ese puente para la leyenda. (Warner)

Para entendernos, Spielberg y los suyos pagaron 25.000 dólares por un libro que, unos años después, llegaría a vender más de 9 millones de copias alrededor del mundo. Al principio, Spielberg pensó encargarle la dirección a Sydney Pollack.

Después, él mismo imaginó 'Los Puentes de Madison' como su siguiente proyecto tras 'La Lista de Schindler'. Pero fue Clint Eastwood el que se acabó llevando el gato al agua.

En la prehistoria del proyecto, Meryl Streep tampoco fue la elegida para ser Francesca. Isabella Rosselini y Catherine Deneuve estuvieron a punto de ser la señora casada que se enamoraba de un fotoperiodista errante.

placeholder FOTO: Warner
FOTO: Warner

Pero la protagonista de 'Memorias de África' fue la que acabó dando vida y maneras (es impresionante verla tocarse la cara, titubear o mostrar cualquier emoción a través de su mirada) a uno de sus personajes más icónicos.

¿Y por qué fue así? Ruth, la madre de Clint Eastwood fue la que le aconsejó hablar con ella y sudar millas de algún mandato de Warner Bros: los ejecutivos pretendían que el film lo protagonizase una actriz mucho más joven.

La cinta se rodó de forma cronológica en el verano y el otoño de 1994 en el Madison County real. Eastwood quería que los amantes se fuesen conociendo poco a poco, tal y como le estaba ocurriendo a él mismo con la propia Streep.

La química fue inmediata. Durante una secuencia, él llora en la cocina y se gira de espaldas, como si no quisiese que ella lo vea. La actriz no entendía por qué Eastwood no aprovechaba ese momento para mostrar sus dotes como actor.

Él le explicó que lo hacía por el bien de la escena. La prioridad era el resultado final de la película y no su ego actoral.

placeholder Fotos y amor en 'Los puentes de Madison'. (Warner)
Fotos y amor en 'Los puentes de Madison'. (Warner)

La casa donde ambos pasan esos días de pasión casi a escondidas, mientras el marido y los hijos de Francesca viajan a Illinois, también supuso una especie de milagro. En ruinas y abandonada durante 30 años, el equipo conformado por la diseñadora de producción Jeannine Oppewall y sus directores de arte, Charles William Breen y William Arnold logró convertirla en ese espacio seguro para los amantes.

Incluso la banda sonora, plagada de temas de blues, una de las pasiones musicales de Eastwood, parece encajar con las paredes de esa cocina que sirve de espacio de confort para los enamorados. De hecho, podríamos decir que pocas veces una cocina fue tan romántica en toda la historia del llamado séptimo arte.

placeholder La camioneta, otro elemento amoroso en 'Los Puentes de Madison'. (Warner)
La camioneta, otro elemento amoroso en 'Los Puentes de Madison'. (Warner)

Estrenada en junio de 1995 y el 11 de octubre de ese mismo año en España, 'Los Puentes de Madison' impresionó a quienes veían en Eastwood el rostro tradicional de la masculinidad norteamericana. También fue un éxito de taquilla: había costado 24 millones de dólares y recaudó más de 182 en todo el mundo.

Sin embargo, los premios de la Academia, que se habían enamorado de 'Sin Perdón' en 1992, coronando a Clint Eastwood en su faceta como director, solo otorgaron una nominación a la Streep por una interpretación que aún nos sigue conmocionando.

En el año de 'Seven', 'Braveheart' y otras películas icónicas, estrenadas en los últimos tiempos en los que alguna podía serlo al no existir las plataformas ni sus productos prefabricados, 'Los Puentes de Madison' supuso una sorpresa. Y lo paradójico es que lo fue contando una historia clásica, de las de toda la vida.

placeholder Clint Eastwood en 'Los Puentes de Madison'. (Warner)
Clint Eastwood en 'Los Puentes de Madison'. (Warner)

Una sorpresa como sorprendidos se quedaban, en la cinta, los hijos de Francesca, que mediante unas cartas, descubren que su madre había sido algo más que aquella mujer que les hacía la comida y vigilaba que fuesen bien vestidos al colegio.

El derecho a la pasión de una mujer madura, pese a su sacrificio familiar, es quizá lo que más se nos quedó anclado para siempre en la memoria cinéfila. Además de ese puente en el que Clint Eastwood le regalaba unas flores y le hacía fotos a una Meryl Streep que descubría que, como cuentan en 'Love Actually', el amor está en todas partes. Incluso en una granja perdida de Iowa o en esos puentes de Madison que nos llevan acompañando tres décadas. Y las que quedan.

¿Recuerdan la secuencia? La lluvia cae torrencialmente sobre una carretera y sobre el coche en el que viaja un matrimonio. Por un breve momento, Francesca Johnson, la ocupante femenina, titubea: no sabe si abrir la puerta de ese automóvil en el que viaja junto a su marido. Ante el semáforo, está un Robert Kincaid con el pelo mojado y la cara expectante.

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