El viaje en tren con los mejores paisajes del mundo está en España: recorre el norte y te transporta al siglo XX
Más allá de los kilómetros recorridos, lo que este tren ofrece es la posibilidad de detener el tiempo y recuperar la magia de viajar despacio, con estilo y con alma
Sentirse en plena Belle Époque sin salir de España es posible. Solo hay que subir al Transcantábrico Gran Lujo, el tren más elegante del país y uno de los más exclusivos del mundo. Propiedad de Renfe, este convoy recupera la esencia de los viajes de principios del siglo XX, cuando el trayecto era tan importante como el destino y los vagones eran templos rodantes de sofisticación, madera pulida y terciopelo.
El Transcantábrico Gran Lujo recorre el norte de España en un itinerario de ocho días y siete noches que une San Sebastián con Santiago de Compostela, o viceversa. Durante el trayecto, los pasajeros se adentran en algunos de los paisajes más espectaculares del país: los acantilados del Cantábrico, los verdes valles asturianos, los pueblos de pescadores de Cantabria o los bosques gallegos que parecen sacados de una postal. Las paradas en lugares emblemáticos como Bilbao, Santander, Llanes, Oviedo o Cabezón de la Sal permiten disfrutar del norte en su máxima expresión, entre arte, historia y naturaleza.
Así es el tren transcantábrico por dentro. (Página web)
Cada detalle del viaje está pensado para evocar el esplendor del pasado sin renunciar al confort actual. El tren, que fue el primer tren turístico de España y cuenta con más de 40 años de historia, es un auténtico hotel de cinco estrellas sobre raíles. Sus catorce suites “Gran Lujo”, de casi 13 metros cuadrados, combinan la calidez de la madera con la tecnología moderna: cama de matrimonio, baño privado con ducha de hidromasaje, minibar, WiFi y climatización individual. En cada una de ellas se funden salón, dormitorio y baño, creando un espacio íntimo y sofisticado que recuerda a los vagones más glamourosos del Orient Express.
La experiencia continúa en los coches salón, auténticos refugios de tranquilidad abiertos las 24 horas. Allí, los viajeros pueden tomar el té en un ambiente acogedor, disfrutar de la lectura en el Salón Panorama, con sus enormes ventanales al paisaje, o relajarse con música en el salón de entretenimiento. Todo en el tren invita a bajar el ritmo y dejarse llevar por el sonido del hierro y el rumor de las olas que acompañan la ruta cantábrica.
El tren cuenta con su propia tripulación. (Tren Transcantábrico)
El vagón restaurante es otro de los grandes atractivos del viaje. En él, chefs de prestigio reinterpretan la gastronomía tradicional del norte con productos de temporada y maridajes seleccionados. Desde desayunos con vistas al mar hasta cenas a la luz tenue de las lámparas, cada comida es una celebración de los sabores locales. Además, el coche bar y las fiestas a bordo aportan ese toque social y elegante propio de los grandes viajes ferroviarios del siglo pasado.
Pero si el lujo y el confort son el corazón del Transcantábrico, el alma está en sus paisajes y su patrimonio. En cada parada, los viajeros pueden visitar el Guggenheim de Bilbao, El Capricho de Gaudí en Comillas, las cuevas de Altamira, el Santuario de Covadonga o la impresionante Playa de las Catedrales en Lugo, antes de culminar el recorrido en la majestuosa Catedral de Santiago de Compostela. Cada excursión está guiada y organizada, para que el pasajero solo tenga que disfrutar. Con precios que oscilan entre 17.100 euros (cabina individual) y 19.800 euros (cabina doble), el Transcantábrico Gran Lujo no es un simple medio de transporte, sino una experiencia sensorial única, un viaje al pasado con las comodidades del presente.
Sentirse en plena Belle Époque sin salir de España es posible. Solo hay que subir al Transcantábrico Gran Lujo, el tren más elegante del país y uno de los más exclusivos del mundo. Propiedad de Renfe, este convoy recupera la esencia de los viajes de principios del siglo XX, cuando el trayecto era tan importante como el destino y los vagones eran templos rodantes de sofisticación, madera pulida y terciopelo.