Blanca Barrera-Cuadra, de Aguacatte Catering, nos da las claves para salvar la Nochebuena cuando todo falla
¿Te han dejado tirada a pocas horas? Qué no cunda el pánico. Blanca Barrera-Cuadra, amante de la cocina y anfitriona perfecta, nos da las claves para salir airosos y triunfar por todo lo alto
Cuando el catering te da esquinazo el mismo día en el que vas a celebrar la cena más esperada y festiva del año, o sea la del 24 de diciembre, ¡no te agobies! Según apunta Blanca Barrera-Cuadra (Madrid, 1992), amante de la cocina, arquitecta de interiores, anfitriona perfecta y alma del catering Aguacatte, el favorito de cerebritis, grandes empresarios, aristócratas y jóvenes de la jet madrileña, “lo más importante, en situaciones como esta, es volver a lo esencial.
La clave está en improvisar con buenos productos, menos cantidad, platos sencillos pero elegantes y, eso sí, una presentación cuidada. Tira de tu imaginación y sácale partido a lo que tienes en casa: jarrones, vajillas clásicas o modernas, velas, bomboneras con bombones, vasos de color… Con pequeños detalles caseros, bien colocados y cierta imaginación, todo puede jugar a tu favor”.
“Este año —apunta Blanca—, como novedad, voy a añadir algunos pinos para decorar la mesa, colocados de forma intercalada entre los platos y las fuentes, formando un pequeño bosque de invierno”.
Para empezar, un cóctel: “Si tienes champagne en casa, mézclalo con zumo de naranja y tendrás un Mimosa, un coctel refrescante y sutil, en un abrir y cerrar de ojos. Otra opción es pedir por Glovo un 'Match Indian Tonic'. Tiene un sabor especial”.
Jamón y queso para empezar: “Pero poco y bueno. Con pan, tomate y aceite de Castillo de Canena. Le encanta a todo el mundo. Sin olvidarnos de una pequeña selección de quesos. Dos o tres como mucho”.
De las gildas a las crudités: “El aperitivo puede resolverse con un éxito memorable si incluimos un foie diferente —servido sobre unas tostadas de pasas resulta infalible y tardas poquísimo tiempo en hacerlas—, frutos secos, unas gildas y crudités de verdura cortadas en rodajas presentadas en un plato o un bol grande y, en el centro del mismo, otro más pequeño con salsas de queso, guacamole y humus.
Otra opción deliciosa y superfácil de preparar en tiempo récord es una ensalada de naranja, pomelo, higos, dátiles, coles de Bruselas, aguacate y un aliño cítrico. Las frutas, en cualquier ensalada, siempre aportan un toque de sofisticación y la cena de Nochebuena es una ocasión de 10 para disfrutarlas”.
Mil panes: “Improvisa un bodegón con panes de distintos sabores y tamaños: candeal, integral, de cereales, grissini… presentado en cestas bonitas. Si no los tienes en casa, encargarlos en El Corte Inglés o en Doña Tomasa (Don Ramón de la Cruz, 46) en Madrid”.
El plato principal: “Si esa noche vamos a ir contrarreloj, lo mejor es apostar por platos que no dependan del último minuto y se puedan dejar preparados el día anterior y solo haya que calentar o rematar un momento justo antes de servirlos. Un buen asado, unas carrilleras, un solomillo o incluso un sencillo pescado al horno funcionan genial. Siempre acompañados de guarniciones fáciles y reconocibles, sin inventos raros, tipo patatas mini al horno, que nunca fallan y son muy sencillas de preparar”.
Mezcla sin miedo: “En la mesa sugiero manteles lisos —no uses solo los evidentes rojos o escoceses—, muy bien planchados y con un punto sofisticado, como los de Los Encajeros, Mariaida o Matarranz, que también puedes usar en otras épocas del año. Acompáñalos de una vajilla blanca con un estampado clásico o una leve línea decorativa —las de Vista Alegre o Iuka son maravillosas—, cubertería clásica y cristalería de colores, rayas, detalles geométricos, flores, como los vasos pintados a mano de Agua Clara”.
“Y, por supuesto, no tengas miedo a las mezclas. A mí me encantan. Contrasta detalles tradicionales con otros más contemporáneos, combina un par de vajillas distintas de diferentes tonos o estampados, cubiertos dispares, copas de vino junto a un vaso bajo para el agua… Levantan muchísimo la mesa”.
Las velas son claves: “En una decoración navideña, por muy improvisada que se presente, son obligatorias. En gran cantidad, con formas inesperadas, combinando distintas alturas, repartidas en diferentes tipos de candelabros o portavelas bonitos. Puedes poner una de aquí y otra de allá y siempre van a quedar bien”.
Música: “Sí, pero muy suave, casi de fondo, algo que acompañe sin imponerse”.
Brindis de lujo: “En el aperitivo sugiero un Bellini. No hace falta complicarse más porque ya eso crea ambiente. En la cena, para los vinos, lo justo: un blanco, a ser posible, Marqués de Riscal y un tinto fácil de beber, como el Malleolus 23 de Emilio Moro. El champagne lo dejamos como broche final”.
Granadas y mandarinas como centro de mesa: “Diseña un bodegón sorprendente con piezas que tengas en casa. Por ejemplo, las frutas y verduras de temporada presentadas en fuentes grandes, con alguna rama verde y sin recargar en exceso, son grandes aliadas. Aportan color y un punto muy natural a la mesa y ayudan a construir una sintonía entre la decoración y el menú elegido”.
“En pleno diciembre recomiendo las granadas, las peras y los cítricos. Si además se combinan con dulces navideños ya cortados o un buen roscón de Formentor Ensaimadas (Hermosilla, 81) queda elegante y apetecible sin esfuerzo. El turrón, siempre con los cafés. Cualquier centro de mesa, en Búcaro (Serrano, 232) o Naranjas de la China (Hermosilla, 159), te los facilitan al instante”.
Errores a evitar: “Sobrecargar la mesa, principalmente. No se trata de sacar todo lo que tenemos en la alacena, sino de que lo que pongamos tenga su sitio, respire, se pueda ver y no quede 'muy puesto'. La mejor opción es la simplicidad”.
Al final, todo se resume en dos máximas muy sencillas: menos cosas, mejor elegidas y una puesta en escena cuidada con todo el mimo del mundo. Cuando esto se hace bien, nadie piensa que el catering nos ha dejado al borde del precipicio, al contrario, parecerá una elección superpensada, exquisita y llena de guiños personales.”
Agradecimientos: Teresita Colsa, Román Cepeda y Edeaga Estudio.
Cuando el catering te da esquinazo el mismo día en el que vas a celebrar la cena más esperada y festiva del año, o sea la del 24 de diciembre, ¡no te agobies! Según apunta Blanca Barrera-Cuadra (Madrid, 1992), amante de la cocina, arquitecta de interiores, anfitriona perfecta y alma del catering Aguacatte, el favorito de cerebritis, grandes empresarios, aristócratas y jóvenes de la jet madrileña, “lo más importante, en situaciones como esta, es volver a lo esencial.