El pueblo con más de 400 años de tradición en Semana Santa: a menos de una hora de Madrid
Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, la celebración se despliega entre plazas monumentales y un casco histórico que convierte cada desfile en una postal
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A apenas 60 kilómetros de Madrid, en la provincia de Toledo, Ocaña se transforma cada primavera en uno de los escenarios más singulares de la Semana Santa castellana. Con más de cuatro siglos de historia documentada y declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, la celebración combina sobriedad, silencio y una puesta en escena que ha pasado de generación en generación.
Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, las calles empedradas y las plazas monumentales de la villa acogen desfiles procesionales en los que participan diez hermandades y cofradías y alrededor de 2.000 cofrades. Algunas de estas corporaciones hunden sus raíces en los siglos XVI, XVII y XVIII, lo que explica la continuidad y el fuerte arraigo de la tradición.
La Semana Santa de Ocaña se caracteriza por un estilo austero, muy ligado a la espiritualidad castellana. Aquí el orden y el silencio son protagonistas. No se trata solo de procesiones, sino de una vivencia que implica a todo el pueblo: iglesias, calles y balcones se preparan durante meses para una semana que marca el calendario local.
Uno de los momentos más emblemáticos tiene lugar el Viernes Santo por la mañana, durante la conocida Procesión de las Caídas. La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, patrón de la localidad, es articulada y escenifica las caídas camino del Calvario. A su alrededor desfilan otras imágenes con movimiento, lo que aporta un carácter casi teatral a la representación.
Especial atención merecen también Los Armados, que escoltan a Jesús Nazareno. Portan medias armaduras inspiradas en modelos de los siglos XVI y XVII, un detalle que convierte este desfile en una de las estampas más reconocibles de la Semana Santa ocañense.
La programación recorre los principales misterios de la Pasión. El Domingo de Ramos abre la semana con la procesión de Jesús en la borriquilla, mientras que el Jueves Santo y el Viernes Santo concentran los actos de mayor intensidad emocional, como el Santo Entierro o la procesión de los Dolores.
El ciclo culmina el Domingo de Resurrección con la Procesión del Encuentro, en la que Jesús Resucitado y la Virgen se encuentran en la Plaza Mayor, uno de los espacios más emblemáticos del municipio.
Más allá de su tradición cofrade, Ocaña presume de uno de los conjuntos monumentales más relevantes de Castilla-La Mancha. Su Plaza Mayor, considerada una de las más bellas del barroco castellano, es el corazón urbano y escenario habitual de varios momentos clave de la Semana Santa. A ello se suman templos históricos como la Iglesia de Santa María de la Asunción o la de San Juan Bautista, además de conventos y edificios civiles que dibujan un casco histórico de gran valor patrimonial.
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