El secreto de Alberto de Mónaco: alquiló un "apartamento de soltero" tras su boda con Charlène, según su ex mano derecha
Palmero explica que él mismo se encargó de alquilar la propiedad a través de una de sus sociedades para garantizar la discreción y reconoce que la situación le resultó incómoda
Claude Palmero, exadministrador de la fortuna del príncipe Alberto de Mónaco y su mano derecha durante más de dos décadas, acaba de publicar un nuevo libro, 'Monaco Interdit', y confirma varias historias que durante años circulaban en voz baja en el Principado, entre ellas la llamada 'Guerra de las Rosas', la mala relación entre la princesa Carolina y la princesa Charlène. Pero quizá la revelación más llamativa se sitúa apenas un año después de la boda del príncipe con Charlène Wittstock, en 2012, cuando Alberto le pidió a su administrador organizar discretamente un “apartamento de soltero”, según cuenta en 'The Telegraph'.
Palmero explica que él mismo se encargó de alquilar la propiedad a través de una de sus sociedades para garantizar la discreción y reconoce que la situación le resultó incómoda, pero la enmarca dentro de sus obligaciones profesionales, asegurando que “no es ilegal. Era parte de mi trabajo”, explica, y deja claro que “limpiar su alma (del príncipe) es el trabajo de un sacerdote o algo que debería hacer él mismo cuando se mira en el espejo, pero no era el mío”.
El príncipe Alberto y Charlène, en una imagen de archivo. (Gtres)
Palmero no da detalles sobre el uso concreto del apartamento ni describe episodios específicos. Tampoco habla de relaciones concretas en ese contexto. Lo presenta más como una gestión logística dentro de sus funciones como administrador, subrayando que su papel era estrictamente profesional y no implica juicios sobre la vida personal del príncipe. Sin embargo, deja la puerta abierta a pensar que hay algo más detrás del matrimonio.
La relación de Alberto y Charlène ha sido cuestionada desde sus inicios. Muchos fueron los rumores que aseguraban que, días antes de su boda en 2011, la ahora princesa intentó huir. Algo que ambos han negado. "Nunca fui una novia a la fuga", ha llegado a declarar Charlène, algo más de una década después confirma Palmero. "No vi ni noté nada de ese tipo", explica ahora.
Para Palmero los rumores sobre la supuesta fuga forman parte de las especulaciones que circulan en Mónaco y lo contextualiza a dentro de la idea de que Charlène es “difícil de descifrar”. El exadministrador fue precisamente el encargado de redactar el contrato prematrimonial de los príncipes, un documento del que no quiere dar más detalles, pero del que se ha dicho que había una cláusula que obligaba a Charlène a darle un heredero legítimo a Alberto y otra sobre que no podía separarse hasta los diez años de matrimonio.
A los rumores que surgieron previos a la boda hay que sumarle que, durante su luna de miel en Sudáfrica, país de origen de la princesa, se hospedaron en hoteles distintos. Según Palacio fue por motivos logísticos y de seguridad; sin embargo, aquella información cobra un nuevo matiz después de conocer que Alberto pidió alquilar un "piso de soltero" solo un año después del enlace.
Alberto y Charlène el día de su boda (Gtres)
Sobre aquellos primeros años del matrimonio, Palmero explica que Charlène realizó “una serie de gastos impulsivos” por lo que tuvo que llamarle la atención. Según su visión actual, ese comportamiento de la princesa podría responder a algo más. "Me centré en el gasto, que era mi trabajo, sin comprender que lo que ella hacía era una respuesta a no sentirse bien o tal vez a llamar la atención de su esposo. Me siento un poco mal por eso", confiesa.
Mientras que de Charlène dice que es alguien complicado de entender, el exgestor describe al príncipe como alguien conciliador y poco amante de la confrontación, un perfil que habría contribuido a que las tensiones internas del Palacio se mantuvieran sin resolverse, señalando que Alberto “dice lo que quieres oír. No le gusta el conflicto y no le gusta tomar decisiones. Da instrucciones pero se contradice casi inmediatamente”.
Además del apartamento, Palmero menciona otras polémicas familiares. Según relata, en varias ocasiones se encargó de pagar a una mujer que poseía fotografías comprometedoras del príncipe, subrayando que lo hacía como parte de su trabajo. También explica que, a petición del príncipe, ayudó a distribuir discretamente propiedades y activos a sus hijos extramatrimoniales, Alexandre Grimaldi-Coste y Jazmin Grace Grimaldi, aclarando que “no tuve ningún problema ético con esto, porque el príncipe no es el único en tener hijos fuera del matrimonio”.
El libro de Claud Palermo.
Palmero fue destituido en 2023 de forma fulminante tras la aparición de una web anónima que lo acusaba de corrupción. Él niega las acusaciones, no ha sido imputado y mantiene una batalla judicial abierta. Su objetivo con el libro es “restaurar mi honor” y dar su versión de los hechos, afirmando que “quiero que el libro sea una llamada de atención para el príncipe Alberto. Necesita ver lo que está pasando en Mónaco”.
Recuerda además el momento en que recibió la carta de despido y cómo le impactó personalmente: “Me sentí destruido. Nunca pensé que sería tan brutal”. Añade que a pesar de la dificultad del proceso, mantiene su determinación: “El miedo no es una opción. Si tienes miedo, te rindes”.
Palacio no ha comentado estas declaraciones, pero el hecho de que quien durante 23 años gestionó las finanzas privadas de la familia Grimaldi hable ahora de apartamentos discretos, fotografías comprometedoras y decisiones sobre hijos extramatrimoniales convierte a su libro en algo más que unas memorias: es una grieta abierta en el relato oficial del Principado.
Claude Palmero, exadministrador de la fortuna del príncipe Alberto de Mónaco y su mano derecha durante más de dos décadas, acaba de publicar un nuevo libro, 'Monaco Interdit', y confirma varias historias que durante años circulaban en voz baja en el Principado, entre ellas la llamada 'Guerra de las Rosas', la mala relación entre la princesa Carolina y la princesa Charlène. Pero quizá la revelación más llamativa se sitúa apenas un año después de la boda del príncipe con Charlène Wittstock, en 2012, cuando Alberto le pidió a su administrador organizar discretamente un “apartamento de soltero”, según cuenta en 'The Telegraph'.