Mas d'en Bruno: el gran hotel-viñedo en el corazón del Priorat del que te vas a enamorar
En Torroja del Priorat, Mas d’en Bruno combina historias que hablan de vinos, suites sofisticadas, spas de otra galaxia y propuestas gastronómicas solventes para rubicar escapadas de lujo con sabor a bosque mediterráneo
Mas d’en Bruno se encuentra en el entorno montañoso de Torroja del Priorat, cerca de la Cartuja de Escaladei. (Cortesía)
Gran Hotel Mas d’en Bruno, en el Priorat, abrió sus puertas entre viñedos hace ahora tres años y lo hizo con todas las características atribuibles a un 5 estrellas gran lujo. El hotel, que ocupa una gran masía de 1797 y el espacio de una vieja granja avícola, pertenece hoy a The Stein Group —compañía, fundada en 1989 por David Stein, especialista en desarrollo, renovación y gestión de hoteles boutique y resorts—, eleva la apuesta de este entorno idílico y de la propia provincia de Tarragona.
Para entender mejor la historia de Mas d’en Bruno hay que conocer la de los preciosos viñedos en los que se enmarca, pertenecientes a la bodega Costers del Siurana, fundada por la enóloga Mariona Jarque y el periodista Carles Pastrana en 1987 con un claro objetivo: recuperar la —en aquel momento— maltrecha tradición vinícola del Priorat. El hotel y los viñedos forman parte de un todo tremendamente atractivo que intentaremos compartir sin dejarnos nada en el teclado.
Gran Hotel Mas d’en Bruno. Torroja del Priorat, Tarragona. (Cortesía)
Mas d’en Bruno se encuentra en el entorno montañoso —agárrense que vienen curvas— de Torroja del Priorat, cerca de la Cartuja de Escaladei y de Siurana. Los vientos que lo oxigenan proceden del cercano Parque Natural de la Sierra de Montsant.
Ocupa, como decíamos, una antigua masía protegida con actividad vinícola documentada desde el siglo XVIII. La historia del Priorat está ligada a la implantación de los cartujos en la comarca en 1194; los monjes fundaron la Cartuja de Escaladei, reorganizaron el territorio e introdujeron técnicas de cultivo de la vid procedentes del sur de Francia.
Durante siglos, la actividad agrícola y vitivinícola quedó articulada en torno a ese núcleo monástico. A partir del siglo XIX, la filoxera afectó de forma fatal a la producción vitícola y a la economía de la comarca.
Durante buena parte del siglo XX, el vino del Priorat se comercializó a granel. La transformación del modelo productivo no llegó hasta finales de los años 80, con la incorporación de nuevos elaboradores y el posterior reconocimiento internacional de los vinos de la zona en publicaciones especializadas y de prestigio como ‘Wine Advocate’ de Robert Parker.
Gran Hotel Mas d’en Bruno. (Cortesía)
En la actualidad, el Priorat cuenta con una denominación de origen calificada (DOCa), máximo nivel de reconocimiento y protección que puede alcanzar un vino en España.
La llegada
A medida que nos adentramos por la sinuosa carretera de montaña que corta pronunciadas pendientes en dirección a Mas d’en Bruno, sentimos la necesidad de bajar las ventanillas y llenar los pulmones de un precioso bosque mediterráneo en modo primavera. Encinares, matorrales resistentes y una gran abundancia de aromáticas —encabezada por lavanda, tomillo, romero o espliego— conviven con la vegetación más tierna que crece en las orillas del río Siurana. Y en algunos claros del bosque, los viñedos, siempre disciplinados, estoicos, dando lo mejor de sí mismos por más que les haya tocado un suelo difícil, como el de pizarra que reina en la comarca, el suelo de llicorella.
Gran Hotel Mas d’en Bruno. (Cortesía)
Una identidad visual y cultural única que explica el arraigo de la gastronomía local e invita a pensar en términos de bienestar absoluto, utilizando elementos naturales como la uva y la lavanda para conectar aún mejor con el territorio. Todo empieza a encajar, porque Mas d’en Bruno es lujo y sofisticación, sí, pero también es reencuentro y reequilibrio que firmará, el día de la partida, con un “podéis ir en paz”.
Gran Hotel Mas d’en Bruno. (Cortesía)
Mas d’en Bruno cuenta con 23 suites —entre las que encontramos junior y garden— y una presidencial. De los 50 metros cuadrados de las más “pequeñas” a la de 120 con terraza privada. Todas disponen de chimenea, terraza y vistas al entorno. El hotel incluye, además, una gran vinoteca —liderada por Francesc Baudilio Guerrero, estupendo relaciones públicas y mejor persona—, piscina exterior, spa, librería, boutique y varios restaurantes de los que ahora hablaremos. La llegada del sello Relais & Châteaux, la confirmación definitiva de estar en un gran hotel, no se hizo esperar.
Nuestra suite, flotando entre vides, parece una cabaña donde todo habla de buen gusto y encaja; del suelo de madera al estuco de las paredes en tonos terrosos, de los sofás de diseño a las lámparas de ídem, de la cama-nube (perfecta) a las bondades del baño (maravilla la ducha tropical), de la alegría de la chimenea a la cocina de puro diseño, pasando por los espaciosos armarios y una bodeguita propia con varios imprescindibles (vinos y espirituosos) con apellido prémium.
El bien estar
El spa de Mas d’en Bruno ocupa el antiguo lagar de la masía e integra elementos estructurales del edificio original. Cuenta con piscina climatizada, sauna, jacuzzi, baño de vapor, fuente de hielo y circuito de contrastes. Al frente de este área encontramos al encantador Ángel Pérez, director y quiromasajista, que compagina su trabajo en el hotel con su consulta en Reus. Su propuesta incluye quiromasaje, masaje deportivo, ayurvédico y con piedras calientes, además de tratamientos de vinoterapia.
Entre estos último encontramos ‘The Wine Experience’, un tratamiento de 120 minutos basado en productos derivados de la uva, como el desarrollado entre el propio Ángel y la estupenda firma de cosmética barcelonesa Foosh, un exfoliante corporal de pepita de uva (de los viñedos del hotel) ultrahidratante y regenerador.
Spa del Gran Hotel Mas d’en Bruno. (Cortesía)
De su papel en Mas d’en Bruno, Ángel se siente especialmente orgulloso de las reacciones de sus clientes al terminar la sesión: “Ahora sí me siento nuevo”; y remarca que el spa “registró un nivel de satisfacción del cien por cien en la temporada anterior”. El hotel también cuenta con un programa que permite acceder a las instalaciones y a los tratamientos sin necesidad de hacer noche.
Alimento para el alma
La oferta gastronómica de Mas d’en Bruno se articula en varios espacios, entre ellos el restaurante Vinum, con menús degustación y selección de vinos del Priorat, además de Tarraco, Bruno’s Bar y Bistró. La dirección gastronómica está a cargo de Josep Queralt, un joven chef con toda la energía y proyección del mundo.
Natural de Ulldecona, Queralt se formó en la escuela de cocina de Tortosa tras abandonar el bachillerato, etapa sobre la que él mismo se define como un “desastre total”. Su trayectoria incluye pasos por Can Bosch, Azurmendi y El Celler de Can Roca, casi nada.
La dirección gastronómica de Mas d'en Bruno corre a cargo de Josep Queralt. (Cortesía)
Sobre su profesión, Queralt afirma: “Cuando la gente cuenta las horas que trabaja, hay algo ahí que no funciona. A mí eso no me ocurre”. En Vinum, Josep desarrolla una propuesta basada en producto local y cocina mediterránea con toques muy personales. “Mi obsesión es que el cliente que viene a Mas d’en Bruno se sienta lo más cuidado y especial posible”, añade.
Algunos ejemplos de su arte con mucho futuro: steak tartar tradicional con mostaza ahumada, huevo frito y mantequilla de tuétano a la brasa; puerro como calçot con romesco de kimchi casero y sésamo negro garrapiñado; fideos a la cazuela con longaniza de la Vilella Baixa; albóndigas con sepia o canelón de civet de jabalí del Priorat con salsa de foie gras, almendra tostada y pera asada y envinagrada.
Algunos vinos buenos: Miserere y Clos de L’Obac, de Costers del Siurana, y La Roca de L’Abellar, de Bodega Bravo Escós. ¿Y de postre? Ceviche de frutos rojos con espuma de coco y fruta de la pasión. La carta es rica en delicias y obliga a volver para disfrutarlas todas.
Los buenos sitios los hacen buenas gentes
Lo mejor de Mas d’en Bruno es su equipazo, de eso no hay duda. Capitaneados por Jordi Compte, director del hotel, todo fluye al ritmo de un exquisito sentido de la anticipación, así como de un perfecto dominio del complejo arte de ‘estar sin estar’.
No era necesario que ‘The New York Times’ recomendase Tarragona como visita obligada en 2023, ni que la prestigiosa revista ‘Travel + Leisure’ distinguiese en 2024 a Mas d’en Bruno como mejor resort de Europa, mejor de España y sexto del mundo.
Mas d’en Bruno nos estaba llamando desde hace tiempo. Prometió mimarnos y lo hizo. Prometió reequilibrados y lo hizo. En la despedida, efectivamente, nos regaló un “Podéis ir en paz —y añadió—, pero no olvidéis volver”.
Gran Hotel Mas d’en Bruno, en el Priorat, abrió sus puertas entre viñedos hace ahora tres años y lo hizo con todas las características atribuibles a un 5 estrellas gran lujo. El hotel, que ocupa una gran masía de 1797 y el espacio de una vieja granja avícola, pertenece hoy a The Stein Group —compañía, fundada en 1989 por David Stein, especialista en desarrollo, renovación y gestión de hoteles boutique y resorts—, eleva la apuesta de este entorno idílico y de la propia provincia de Tarragona.