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María Antonieta: 20 años de la película que fue abucheada en Cannes, influyó en la moda y resignificó a una reina
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ANIVERSARIO

María Antonieta: 20 años de la película que fue abucheada en Cannes, influyó en la moda y resignificó a una reina

La película de Sofia Coppola participó en el certamen de cine francés y fue mal recibida por la crítica y el público. Dos décadas después se perfila como el retrato definitivo de la reina más emblemática de Francia y una de las películas más osadas y poé

Foto: María Antonieta, otra adolescente melancólica de Sofia Coppola. (CP)
María Antonieta, otra adolescente melancólica de Sofia Coppola. (CP)

Hace dos décadas, en un soleado mayo de 2006, Cannes celebraba, como siempre, su festival de cine. Y una de las participantes era la Sofia Coppola que llegaba de ganar un Oscar al mejor guion (antes del ‘Me Too’, de la reevaluación del feminismo y de la mayor presencia de las mujeres en el cine) por la letárgica y maravillosa ‘Lost in Translation’.

Su nueva película era el biopic poco convencional de todo un icono de Francia, la reina María Antonieta. La misma que vestía y que calzaba; la que perdió la cabeza en 1793, después de que estallara la Revolución Francesa. 

Pero la película, producida por Sony, era más americana que el chicle y su protagonista, Kirsten Dunst, la niña que mordió cuellos junto a los vampiros Tom Cruise y Brad Pitt o encarnó a la Mary Jane de ‘Spider-Man’, también.

No solo eso. Coppola hija proponía una relectura moderna en la forma y en el fondo de la vida de la reina más emblemática de Francia. En la forma, utilizaba una banda sonora anacrónica con canciones de la New Wave de los 80 y temas de New Order o The Radio Dept.

placeholder Kirsten Dunst y Sofia Coppola en Versalles.(CP)
Kirsten Dunst y Sofia Coppola en Versalles.(CP)

En el fondo, justificaba las malas acciones de la reina (incluso la exculpa de aquella frase, ‘Si quieren pan, que coman pasteles’, que probablemente nunca dijo) en base a la biografía de Antonia Fraser que argumentaba que solo era una adolescente casada a la fuerza con Luis XVI; una niña como cualquier otra a la que se juzgó mal por su malentendido hedonismo.

Entre abucheos y loas de obra maestra

La revisión ‘new age’ y pop de un personaje fundamental en la iconografía francesa provocó un largo abucheo en el festival durante el pase en Cannes. De esos que acabaron saliendo en la prensa y en todas partes.

placeholder El vestuario de Canonero, una de las joyas de la película. (CP)
El vestuario de Canonero, una de las joyas de la película. (CP)

Nada que ver con aquellos que la consideraron, ya desde entonces, una obra maestra. Entre ellos, el director de este medio, Nacho Gay, que la definió como “un biopic donde, desde la playlist gafapasti que compone la banda sonora hasta los colores de la fotografía, el guion, la planificación” conforman “una joya incomprendida”.

Los que no la entendieron tampoco entendieron la broma de las zapatillas Converse, que aparecen en un momento dado, como impagable guiño chiclepop cuando suena la canción ‘I Want Candy’. 

placeholder María Antonieta, camino al altar. (CP)
María Antonieta, camino al altar. (CP)

Por lo aquí descrito, parecería que estamos ante una versión petarda de ‘María Antonieta’, pero lo cierto es que la película contiene momentos contemplativos que no tienen precio: la reina caminando entre el prado cuando su amante, el conde Fersen, acaba de irse para no volver; su despedida de los miembros de la corte con la música del piano de Dustin O’Halloran de fondo o la mirada melancólica de la soberana dentro del carruaje tras un fiestón tremendo. 

Es decir, la viva imagen de la soledad; uno de los temas favoritos de la Coppola, experta en retratar a jovenzuelas privilegiadas y metidas en burbujas de aislamiento y falta de afecto. 

Aquí, además contó con un decorado de lujo: el palacio de Versalles donde se permitió que su equipo rodase la mayoría de las secuencias; el mismo lugar en el que habitó el personaje real hace más de un par de siglos. 

placeholder Los fastos del enlace entre la aún princesa y el futuro Luis XVI. (CP)
Los fastos del enlace entre la aún princesa y el futuro Luis XVI. (CP)

Además, dominó una puesta en escena que refuerza su capacidad compositiva (Fersen cabalgando a cámara lenta, como si fuese parte de un retrato ecuestre o la bajada de la escalera de la monarca y Luis XVI cuando acaban de ser coronados) y su habilidad para hacer comedia y también para emocionar. 

Momentos como el cambio de pintura mediante el que sabemos que uno de los hijos de los reyes ha muerto (se coloca otro cuadro en la pared y en el nuevo ya no aparece el bebé) o la marcha de los monarcas de Versalles al atardecer (la película nunca llega a mostrar el ajusticiamiento de ambos por parte del pueblo) son obra de alguien con una sensibilidad exquisita. 

placeholder Kirsten Dunst, de fiesta en Versalles. (CP)
Kirsten Dunst, de fiesta en Versalles. (CP)

Aunque ningún momento se acerca a ese travelling en el que la cámara se acerca a María Antonieta y a Luis XVI cuando una turba de gente los abuchea en el exterior (que por supuesto no vemos, solo intuimos por el uso magistral del sonido). Ella, que nunca le amó y se casó con él porque tocaba, le coge la mano entre la ingente cantidad de platos y vasos de porcelana. 

Al final, y como muchos matrimonios en cualquier época de la Humanidad, se han acostumbrado el uno al otro y es esa costumbre; ese afecto provocado por los años, lo único que les queda. Puro cine.

Influencia en la moda

Aunque es difícil que una película de época pueda influir en el vestuario del siglo XXI, ‘María Antonieta’ sí lo hizo de alguna manera. Las prendas diseñadas por toda una maestra en el oficio, la veterana Milena Canonero, hicieron que, de repente, volviesen a las tiendas los colores pistacho, rosa lavanda o azul cielo. 

placeholder María Antonieta y el Jason Schwartzman que encarnó a Luis XVI. (CP)
María Antonieta y el Jason Schwartzman que encarnó a Luis XVI. (CP)

Unos tonos que evocaban a los macarrones de Ladurée y a la moda Rococó, que sirvió de inspiración para numerosos diseñadores en sus desfiles de moda.

Pasados veinte años, hasta los críticos más duros con ella se han empezado a ablandar, reconociendo su bravura visual y admirando su tono pop pero equilibrado y contemplativo (con mucha más mesura de la que recuerdan sus detractores).

Y aunque la Metro-Goldwyn-Mayer también tuvo su propia María Antonieta con el rostro de la entonces (1938) popularísima Norma Shearer, parece que la de Sofia Coppola va camino de convertirse en la definitiva en lo que al cine se refiere. Los abucheos de Cannes, dos décadas más tarde, también suenan a leyenda. 

Hace dos décadas, en un soleado mayo de 2006, Cannes celebraba, como siempre, su festival de cine. Y una de las participantes era la Sofia Coppola que llegaba de ganar un Oscar al mejor guion (antes del ‘Me Too’, de la reevaluación del feminismo y de la mayor presencia de las mujeres en el cine) por la letárgica y maravillosa ‘Lost in Translation’.

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