Final explicado de ‘El Testigo’, la miniserie que ha llegado al número 1 en Netflix
Te contamos las claves de esta miniserie británica de tres episodios y basada en el asesinato real de Rachel Nickell que se ha aupado entre lo más visto de la plataforma desde su estreno hace unos días.
Netflix tiene nuevo número uno con una serie que, además, ha logrado excelentes críticas estos días.
'El testigo', la producción británica de tres episodios basada en el asesinato real de Rachel Nickell en 1992, cuenta la historia de un niño que vio morir a su madre y de un padre que dedicó media vida a perseguir una respuesta. Su final es devastador.
(Atención SPOILER) El último episodio sitúa la acción en 2005. Tras años de errores policiales, investigaciones que no llegaron a buen puerto y la persecución pública de sospechosos que en realidad eran inocentes, la Policía Metropolitana le dice a André Hanscombe que ha identificado al verdadero asesino: Robert Napper.
Sin embargo, André no celebra la noticia, ya que antes habían señalado, por error, a Colin Stagg y exige asegurarse con pruebas definitivas.
Fotograma de 'El testigo'. (Netflix)
La serie muestra cómo los investigadores encuentran finalmente los elementos que permiten cerrar el caso. Entre ellos, unas botas y una caja de herramientas roja pertenecientes a Napper. Ese detalle conecta con unas diminutas partículas de pintura roja encontradas años atrás en el cabello del pequeño Alex tras el asesinato de su madre. La coincidencia termina convirtiéndose en una pieza clave de la acusación.
Cuando llega el juicio, Napper se declara culpable de homicidio con responsabilidad disminuida debido a sus graves trastornos mentales. Los psiquiatras describen una mente profundamente deteriorada por la esquizofrenia paranoide y años de delirios.
La infancia perturbada, uno de los temas de la serie. (Netflix)
Pero el momento más perturbador llega justo antes de abandonar la sala. Napper pronuncia una frase totalmente inesperada: "Pídanle perdón al niño".
No se trata de una confesión emotiva ni una petición de redención. Es una frase incómoda porque llega demasiado tarde. Alex ya ha crecido, ha pasado toda su infancia marcado por una tragedia que ni siquiera recuerda completamente y ninguna disculpa puede devolverle lo que perdió.
Lo más interesante es que la serie no considera que la captura del asesino suponga el final de la historia. Después del juicio, Alex continúa obsesionado con entender quién era realmente Robert Napper y por qué hizo lo que hizo.
Fotograma de 'El Testigo'. (Netflix)
Viaja al Reino Unido y visita a una psiquiatra que lo trató durante años. Allí escucha una explicación sobre la infancia traumática del asesino: un padre violento, abuso sexual durante la niñez, aislamiento social y una enfermedad mental que nunca fue tratada adecuadamente.
La serie no utiliza estos datos para justificar el crimen. Hace algo más complejo: intenta explicar cómo dos niños que crecieron rodeados de dolor tuvieron destinos radicalmente distintos.
La conversación entre Alex y la doctora es probablemente la escena más importante de toda la miniserie. Ella le explica que, pese al trauma, él tuvo algo que Napper nunca tuvo: personas que lo quisieron y lo protegieron.
Es entonces cuando 'El testigo' pasa a ser, más que una serie con un asesinato en el centro, una historia sobre la supervivencia emocional.
Las devastadoras miradas de 'El Testigo'. (Netflix)
Durante años, Alex pensó que su vida estaba definida por el peor día de su infancia. El final le permite entender que también está definida por todo lo que vino después: su padre, las personas que lo cuidaron y la capacidad de seguir adelante.
Cuando parece que la historia ha terminado, aparece una última revelación. André recibe documentación filtrada que muestra que la policía tuvo múltiples oportunidades para detener a Napper mucho antes del asesinato de Rachel Nickell. Incluso existieron advertencias y denuncias que no fueron investigadas correctamente. La consecuencia es demoledora: Rachel no murió únicamente por culpa de un asesino. También murió en medio de una cadena de errores institucionales.
Cartel promocional de la miniserie británica. (Netflix)
La serie insiste en que la justicia llegó trece años tarde y después de un sufrimiento imposible de reparar. La última conversación entre padre e hijo resume toda la tesis de la producción de manera tajante: los personajes no pueden cambiar lo que les ocurrió, pero sí decidir qué hacen con el resto de sus vidas.
‘El testigo’ resuelve el misterio pero deja las heridas de los personajes abiertas.
Netflix tiene nuevo número uno con una serie que, además, ha logrado excelentes críticas estos días.