Así es la ciudad natal de Aimar Bretos: una bahía rodeada de montes, una playa icónica y calles donde los pintxos son protagonistas
La bahía de La Concha, los montes Urgull e Igeldo y las barras de pintxos de la Parte Vieja resumen buena parte del carácter de una de las ciudades más reconocibles del Cantábrico
Aimar Bretos nació en Donosti, una ciudad donde el Cantábrico forma parte del paisaje cotidiano y donde es posible pasar de la arena a la montaña o a una barra de pintxos en cuestión de minutos. El periodista, que ha desarrollado buena parte de su carrera en la Cadena SER, creció en la capital guipuzcoana antes de estudiar Periodismo y dar el salto a la radio nacional.
Su ciudad natal tiene una de las imágenes más reconocibles del norte de España, la bahía de La Concha, protegida por los montes Urgull e Igeldo y con la isla de Santa Clara frente a la costa. Alrededor de esta media luna natural se despliega buena parte de la vida donostiarra, entre paseos junto al mar, edificios elegantes y algunas de las panorámicas más conocidas de Euskadi.
La Concha, mucho más que una postal
La playa de La Concha es uno de los grandes símbolos de Donosti. Se extiende durante más de un kilómetro y su característico paseo permite recorrer la bahía junto al mar hasta acercarse a Ondarreta. Al otro extremo, Urgull se levanta junto a la Parte Vieja y conserva todavía el recuerdo de su pasado defensivo.
Precisamente Monte Urgull es uno de los lugares desde los que entender mejor la geografía de la ciudad. Convertido en fortaleza militar ya en el siglo XII, sus caminos esconden antiguas murallas y diferentes miradores sobre el puerto, La Concha y el entramado urbano. Hoy funciona también como uno de los principales espacios verdes del centro.
Al otro lado de la bahía aparece Monte Igeldo, al que se puede subir mediante un funicular histórico. Desde su parte alta se obtiene la clásica panorámica de La Concha, con Santa Clara en el centro y Urgull cerrando el paisaje al fondo.
Si el mar marca la imagen exterior de Donosti, la Parte Vieja explica buena parte de su vida social. Situada a los pies de Urgull, ocupa el espacio de la antigua ciudad amurallada y conserva algunos de sus edificios históricos más importantes, como la basílica de Santa María del Coro, la iglesia de San Vicente y la Plaza de la Constitución.
Pero aquí resulta complicado hablar únicamente de arquitectura. Sus calles concentran una enorme cantidad de bares y restaurantes y han convertido el pintxo en una de las señas de identidad de la ciudad. Por eso, así como hizo Amaia Montero, lo ideal es probar una pequeña porción, acompañarla con una bebida y continuar hacia el siguiente establecimiento. Más que sentarse durante horas en un único local, la gracia está muchas veces en ir de barra en barra.
La elegancia actual de Donosti es también resultado de una historia complicada. La ciudad sufrió una enorme destrucción durante el asedio de 1813 y tuvo que ser reconstruida. Con el posterior derribo de las murallas en el siglo XIX comenzó una etapa de expansión que configuró buena parte del centro urbano que conocemos hoy.
La Parte Vieja mantiene esa memoria, mientras que alrededor de ella fueron apareciendo edificios como el Teatro Victoria Eugenia, el Hotel María Cristina o la Catedral del Buen Pastor, vinculados al crecimiento de una ciudad que fue consolidándose como destino de veraneo y centro cultural.
Aimar Bretos nació en Donosti, una ciudad donde el Cantábrico forma parte del paisaje cotidiano y donde es posible pasar de la arena a la montaña o a una barra de pintxos en cuestión de minutos. El periodista, que ha desarrollado buena parte de su carrera en la Cadena SER, creció en la capital guipuzcoana antes de estudiar Periodismo y dar el salto a la radio nacional.