Adiós a la grasa incrustada: el remedio infalible con el que limpiarás las rejillas del horno en minutos
El bicarbonato, el vinagre blanco y el agua caliente pueden ayudar a ablandar la grasa pegada en las rejillas y facilitar su retirada sin tener que frotar durante horas
El truco de los expertos para quitar la grasa de la rejilla del horno sin frotar.(iStock)
La grasa incrustada en las rejillas del horno puede convertirse en una de las manchas más difíciles de eliminar de la cocina. Los restos de comida, los derrames y el hollín se van acumulando con el uso hasta formar una capa pegada al metal que no siempre desaparece con una limpieza convencional.
Uno de los remedios más sencillos consiste en utilizar bicarbonato de sodio, vinagre blanco y agua caliente. Para empezar, hay que retirar las rejillas del horno y colocarlas en una bañera, una palangana o cualquier recipiente suficientemente grande como para cubrirlas con agua.
A continuación, se recomienda espolvorear una cantidad generosa de bicarbonato sobre toda la superficie y rociar después vinagre blanco. La mezcla producirá una reacción efervescente que ayuda a desprender los residuos adheridos y a ablandar la grasa más resistente.
El siguiente paso requiere algo de paciencia. Las rejillas deben permanecer en remojo durante al menos cuatro o cinco horas, aunque también pueden dejarse toda la noche si la suciedad está especialmente incrustada. Durante ese tiempo, el agua caliente y la mezcla ayudan a que los restos pegados se vayan reblandeciendo.
Después, basta con retirar las rejillas y frotar la grasa restante con una esponja de fibra o lana de acero. Para las zonas más pequeñas o de difícil acceso también puede utilizarse un cepillo de dientes viejo. Una vez eliminada la suciedad, hay que enjuagar bien con agua limpia.
Por último, es importante secar completamente las rejillas para evitar la oxidación. También conviene hacer una limpieza ligera después de utilizar el horno, cuando el metal todavía está tibio, ya que pasar un paño húmedo puede impedir que la grasa se acumule y termine formando esa capa difícil de eliminar.
La grasa incrustada en las rejillas del horno puede convertirse en una de las manchas más difíciles de eliminar de la cocina. Los restos de comida, los derrames y el hollín se van acumulando con el uso hasta formar una capa pegada al metal que no siempre desaparece con una limpieza convencional.