A lo largo de una trayectoria que abarca décadas sobre los escenarios, Lola Herrera ha convertido la interpretación en algo más que una profesión. Su relación con el teatro ha estado ligada a la emoción, al aprendizaje y a una manera particular de entender la vida, en la que el arte se convierte en refugio y herramienta para comprender lo vivido.
Durante su participación en Charlas Generación+, el ciclo impulsado por 'CaixaBank' y conducido por Olga Viza, la actriz defendió con claridad el valor terapéutico de la creación artística. El arte "sana muchísimo", afirmó, convencida de que la interpretación permite liberar emociones y afrontar conflictos personales.
Lola Herrera, en una imagen de archivo. (EFE)
Herrera subrayó la importancia del teatro desde la infancia. A su juicio, debería formar parte de la educación porque ayuda a superar timideces, inseguridades y dificultades sociales. Interpretar otros personajes, explicó, permite a los niños expresarse con mayor libertad y atreverse a emociones que no mostrarían siendo ellos mismos, favoreciendo su desarrollo emocional.
Lejos de ser una práctica limitada a jóvenes o profesionales, la actriz destacó que el teatro puede descubrirse a cualquier edad. Según relató, existen numerosos grupos formados por personas mayores que encuentran en la interpretación un espacio de juego, creatividad y crecimiento personal. Lo definió como un ejercicio “maravilloso, enriquecedor y constructivo” que abre la mente y derriba barreras internas.
Lola Herrera reflexiona sobre el papel de su profesión. (EFE)
Esa capacidad transformadora ha sido esencial en su propia vida. “Creo que he llegado hasta aquí, hasta los 90 años, y mi profesión me ha ayudado muchísimo porque he canalizado muchos reveses de mi vida a través de otros personajes”, confesó.
Sus palabras reflejan una manera de entender el arte como herramienta de resiliencia y autoconocimiento, capaz de acompañar en todas las etapas de la vida y de ofrecer nuevas formas de mirar la propia experiencia.
A lo largo de una trayectoria que abarca décadas sobre los escenarios, Lola Herrera ha convertido la interpretación en algo más que una profesión. Su relación con el teatro ha estado ligada a la emoción, al aprendizaje y a una manera particular de entender la vida, en la que el arte se convierte en refugio y herramienta para comprender lo vivido.