Lola Herrera: "Me hubiera gustado tener un buen compañero de viaje, pero no a cualquier precio"
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ENTREVISTA

Lola Herrera: "Me hubiera gustado tener un buen compañero de viaje, pero no a cualquier precio"

La actriz vuelve a representar con gran éxito 'Cinco horas con Mario' en el teatro Bellas Artes de Madrid

placeholder Foto: Lola Herrera. (Foto: Daniel Dicenta Herrera)
Lola Herrera. (Foto: Daniel Dicenta Herrera)

Lola Herrera y 'Cinco horas con Mario' son un binomio que sigue haciendo historia en el teatro español. Ahora en el teatro Bellas Artes de Madrid, donde, como no podía ser de otra manera, la actriz vallisoletana vuelve a poner al público en pie con su impresionante y veraz recreación de Carmen Sotillo, el emblemático personaje de Miguel Delibes, cuyo centenario de su nacimiento se celebró el pasado mes de mayo. La actriz, a sus 85 años, está en plena forma en todos las acepciones de la palabra y se entrega a esta función que representó por primera vez en 1979 porque el texto está tan lleno de matices que cada vez que lo ha revisado a lo largo de los años ha encontrado algo nuevo: "Si no, no estaría ahí. Las cinco ocasiones que se ha retomado esta obra en estos cuarenta años siempre hemos hecho un trabajo en el que hemos movido todo para dejarlo en su sitio, pero siempre aparecen nuevas pequeñas cosas que amplían ese personaje y le dan un sentido a mucho de lo que en un principio no vi", asegura.

Lola se muestra jovial a lo largo de nuestra conversación sobre la que a veces sobrevuela una sutil ironía y un gran sentido del humor, y nos desvela lo entregada que sigue a esta profesión que ha sido una forma de vivir y que la ha convertido en estrella: "Estoy contenta porque voy a poder cumplir con todo lo que estaba firmado. Todo este año pasado, desde marzo hasta diciembre, incluida la temporada de Madrid, que es la que voy a hacer ahora. Se había quedado todo pendiente y estamos retomándolo, como podamos. Está siendo un desastre para todos, para unos más que otros. Da como un poco de pudor quejarse de lo que nos pasa cuando hay gente que lo está pasando tan mal. Es un paseo en barca por el Retiro lo de tener que suspender al lado de todo lo que está pasando".

PREGUNTA ¿Qué tal está respondiendo el público en estas circunstancias tan difíciles de la pandemia?

RESPUESTA: Divinamente. Tenían sus entradas para las fechas que las habían comprando, pero las dejaron sin devolver. El teatro, además, es muy seguro, porque hay un enorme rigor, desde que se entra hasta que se sale. Todo está perfectamente en orden. Si en todas partes se hiciera así, estaríamos mejor.

P: Quizás se muestra más en los medios las conductas incorrectas, que son una minoría, que las correctas, ¿no crees?

R: Es una minoría, pero se ve mucho porque hace mucho daño. A su propia gente y a todos los demás. Es una gran irresponsabilidad.

P: Decías recientemente que todos los días te acordabas de Miguel Delibes. ¿Cómo era tu relación con él?

R: Él vivía en Valladolid, pero las veces que nos vimos o compartimos una mesa fue muy enriquecedor. Cuando se estrenó la función, venía al teatro con mucha asiduidad, porque era un autor que no había visto una obra suya puesta en pie. Supongo que para él sería un alucine ver a los personajes hablando y caminando. Él estaba muy contento y lo disfrutó mucho, así nos lo comunicó. Se preocupaba por mí porque consideraba que era un esfuerzo muy grande y me preguntaba muchas veces cómo estaba. La relación fue, por supuesto, laboral, pero con una densidad porque era su obra, porque hablábamos de lo que había traído al mundo, de la literatura y de lo que yo estaba intentando hacer creíble a la gente que venía al teatro a través de ese texto maravilloso. Nunca me cansaré de repetirlo. Había un buen rollo y una gran identificación, por lo que significaba estar trabajando en algo que era muy suyo. Él estaba contento con lo que habíamos hecho, porque íbamos todos en la misma dirección.

placeholder Lola Herrera, en 'Cinco horas con Mario'. (Foto: Pentación)
Lola Herrera, en 'Cinco horas con Mario'. (Foto: Pentación)

P: Se cumplirán en octubre 40 años del estreno de la película 'Función de noche', de Josefina Molina, directora también de 'Cinco horas con Mario', en la que te abriste en canal, algo insólito para la época, hablando de tu vida personal. ¿Cómo lo ves ahora con la perspectiva del tiempo?

R: Lo hice porque necesitaba gritar y me dieron la oportunidad de hacerlo. Grité todo lo que me estaba haciendo daño y pagué un precio por ello. Se me criticó mucho, estuve en boca de todo el mundo... Cuando tienes una necesidad, obras en función de ella, pero no reparas en las consecuencias. Estaba en un momento con un gran bajón, podríamos llamarlo depresión, que luego se manifestó más claramente. Fue una terapia maravillosa, ha sido la mejor ayuda que he tenido por mí para mí misma.

P: Ahora vivimos en un momento en el que también se exterioriza todo a través de las redes sociales, pero sin esa carga de profundidad...

R: Oigo hablar de ellas, pero no entro en ese mundo. Cuando escucho a alguien decir que le siguen un millón de personas, me pregunto para qué le siguen. Entiendo que también siguen a Trump, así que imagínate... Hay mucha necesidad de exhibirse, de comentar todo y hay mucha mentira, mucho fardar, enseñar el plato que te vas a comer, hasta lo más íntimo... Mi madre diría que son desvergonzados. Existe una gran falta de pudor, de hacer todo tipo de cosas para enseñarlas más que para disfrutarlas. No lo entiendo muy bien, estaré aquí el tiempo que me toque, pero no me siento incorporada a ciertas cosas. Sí me siento incorporada, sin embargo, a las cosas que significan un progreso para la sociedad, pero lo que emborrona, empecina y lo reviste de falsedad no me interesa nada. Cada vez te vuelves más selectiva y yo lo soy porque tengo muchos años.

placeholder Carmen Sotillo es un personaje emblemático en su brillante carrera. (Foto: Pentación)
Carmen Sotillo es un personaje emblemático en su brillante carrera. (Foto: Pentación)

P: Mencionabas a tu madre, que fue clave en tu vida, como lo fueron también tu abuela y la hermana de tu madre que vivió contigo hasta el final. Has sido un elemento aglutinador de tu familia y también has tirado de ella.

R: Sí, pero mi familia me ayudó mucho a mí también. Estaba encantada de estar con ella, pero los primeros que arrancaron de Valladolid a Madrid para que pudiera trabajar porque me quedé sin marido fueron mis padres. Mi padre se jubiló antes de tiempo para poderme ayudar con los niños, que eran muy pequeños. Nos hemos aglutinado todos. Somos una familia que, como habrá muchas, cuando tienen apuros o necesidades, se ayudan los unos a los otros.

Cuando mi padre dejó de trabajar tenía una jubilación, yo era la que trabajaba y tenía que incorporar ese dinero a la casa. Mis hermanos se vinieron también porque eran jóvenes todavía y yo soy la mayor de todos. Estuvimos muy a gusto y muy bien. Es una época que todos recordábamos en Navidad, mis hijos y yo, la casa de la calle Toledo, los abuelos... Estamos impregnados de nuestros mayores y nos han dejado esa herencia, la del amor, la del recuerdo de lo entregados que estaban a su gente, de la risa, del humor... Ha habido tragedias, pero se han superado con la predisposición que había a seguir adelante y a luchar.

P: Naciste un año antes del estallido de la Guerra Civil y viviste la posguerra. ¿Esto te hace vivir con mayor estoicismo momentos como este?

R: No sé qué decirte... La guerra no la viví como tal, porque tenía un año cuando empezó. Aun así, debe de estar en algún sitio de mi cerebro, porque cuando oigo fuegos artificiales me pongo malísima. Por ejemplo, no puedo ir a las Fallas. Estos ruidos me vuelven del revés. La posguerra y la dictadura los recuerdo como una pesadilla. En casa también se vivió razonando todo mucho. Mi familia era casi toda de izquierdas. Crecimos siendo los perdedores y lo que conllevaba: muchos silencios, teniendo cuidado con lo que se decía. Tengo recuerdos no de pasar hambre, pero sí de carencias alimenticias. Lo cierto es que había una unión de vecindad porque estábamos todos en la misma situación y nos ayudábamos los unos a los otros. Es algo que se ha perdido, porque ya no me encuentro ni con mis vecinos. Hay un mayor desapego y de comunicación.

La pandemia la estoy viviendo con mis altibajos, muy guardada en casa porque soy de riesgo total. Me cuidan mucho mis hijos. Pienso en la gente que lo está pasando tan mal hasta para morirse, tanta gente que se está yendo. Es una situación muy insólita, es lo más grave... Con un dictador tenías la esperanza de que muriese, de que aquello no iba a durar, pero ante un virus es más complicado saber cúando va a acabar. Y cuando tienes muchos años es como si te robasen la parte de ese tiempo que te queda.

P: Actrices como Jane Fonda o tú habéis hecho anuncios de cosmética para mujeres de vuestra edad, lo que supone un cambio de mentalidad respecto a décadas pasadas en las que las mujeres a partir de cierta edad eran invisibles...

R: Lo importante es aceptar el paso del tiempo, que vas cumpliendo años y todo se modifica: tu cuerpo, tu cara.. Hay que ir con arreglo al momento que te toca vivir. Lo que se vende es que la belleza es joven y sin una arruga. Socialmente no hay sitio para la gente a partir de los 45 o los 50. Y eso es negar la realidad del mundo. Si eres un poco coherente, sabes los años que tienes y lo que te sienta mal. Puedes ir estupenda con arreglo a tu edad y puedes ir hecha una fantoche si quieres ser eternamente joven. Por cierto, que joven solo se es un ratito en la vida.

placeholder Lola Herrera, en otra imagen de la sesión. (Foto: Daniel Dicenta Herrera)
Lola Herrera, en otra imagen de la sesión. (Foto: Daniel Dicenta Herrera)

P: Además te diseñas la ropa que llevas, porque nadie se conoce mejor que uno mismo.

R: Hace muchos años. Compro algunas cosas que entiendo que me van, pero casi todo lo arreglo. Hay cosas que no me sientan bien aunque no me las quiero poner, aunque se lleven. Lo que quiero es ir cómoda. Ahora cuando buscas colores, no los encuentras si no se llevan este año. Estamos uniformados. Lo que peor me sabe es que la juventud haya pasado por ese aro, como llevar los logos bien visibles para que sepan que has comprado algo de esa marca. Me da pena que se haya hecho una caricatura de la pobreza llevando pantalones rotos y con agujeros, que cuestan dinerales en función de dónde los compras, sabiendo que hay gente que no tiene para vestirse. Las modas han existido siempre, pero no se ha ido uniformado como ahora. Ha habido tendencias, pero no compartidas por todo el mundo a rajatabla.

P: Has dicho en algunas ocasiones que no has tenido suerte en el amor y siempre has manifestado que no volverías a meter un hombre en tu casa.

R: Pienso que lo que no te sirve mejor no tenerlo. Mi relación matrimonial fue de siete años. Hubo momentos muy buenos, con un noviazgo maravilloso, pero fue muy mal. De entrada me hubiera gustado tener lo que tuve en casa con mis padres, estar a las crudas y a las maduras, tener un hombro en el que apoyarte, dejar el tuyo... Me hubiera gustado tener un buen compañero de viaje, pero no a cualquier precio. Eso lo tuve muy claro. He vivido lo que he podido, he disfrutado lo que he podido del amor, pero no me he condenado por tener compañía, porque sola estoy en la gloria. Aprendí a vivir sola hace mucho tiempo. Al principio te cuesta porque eres joven y sueñas con tener pareja, porque el cine a la gente de nuestra generación nos hizo mucho daño.

Hay que ser realista. Lo de los cuernos lo he llevado muy mal. No me parece perdonable por sistema. A mí me han puesto muchísimos y la cabeza me pesaba mucho. Luego ya me los operaron y ahora es como si no hubiera pasado nada durante muchísimos años. El otro día estuve revisando unos 'Estudio 1', que no los había vuelto a ver desde que los grabé, y pensaba que cómo me habían puesto tanto los cuernos con lo mona que era... Dicen que las mujeres elegimos siempre y no ha sido mi caso, me dejé elegir, y fue un desacierto. En la vida hay muchas más cosas que vivir en pareja. La mía está llena de alicientes, he hecho el camino, entre comillas, sola. No echo de menos a nadie, solo a mis mayores porque me dieron mucho amor, pero están dentro de mí y me acompañan bien. Los que no me dieron tan amor, que ya no están aquí, no les guardo rencor. Espero que estén en buen lugar...

Lola Herrera