Marc Escrivá, interiorista: “Los colores que elegimos para las paredes y textiles influyen directamente en nuestro sistema nervioso”
El interiorista recuerda que la elección de tonos en paredes y textiles no es neutra y puede marcar la diferencia entre un dormitorio que invita a desconectar y otro que mantiene al cerebro en alerta
Dormir mal no siempre tiene que ver con el colchón o con el estrés del día. A veces, el problema está más cerca de lo que pensamos, en las paredes que nos rodean y en los tejidos que vemos antes de apagar la luz. El interiorista Marc Escrivá pone el foco en un aspecto que suele pasar desapercibido y que, sin embargo, condiciona más de lo que creemos nuestro descanso diario.
Según explica, “los colores que elegimos para las paredes y los textiles influyen directamente en nuestro sistema nervioso”. El motivo es sencillo: el cerebro no percibe los colores solo como algo decorativo, sino como estímulos constantes. Algunos activan, despiertan o invitan a la concentración; otros, en cambio, favorecen la relajación y ayudan a bajar revoluciones al final del día.
Escrivá advierte de un error habitual en dormitorios contemporáneos: mezclar mensajes contradictorios. Cuando se utilizan tonos muy vivos o contrastados en un espacio pensado para dormir, el cerebro recibe señales de actividad justo cuando debería prepararse para el descanso. “Puedes acabar activado cuando lo que buscas es relajarte, y al revés”, apunta el interiorista, subrayando la importancia de entender la teoría del color antes de elegir una paleta.
Para quienes quieren priorizar el sueño, su recomendación es clara: apostar por colores desaturados y suaves, como los tonos arena, visón u ocre. Estas gamas neutras ayudan a crear un ambiente más estable y calmado, reducen la estimulación visual y facilitan que el cuerpo entre en un estado de reposo más natural.
En cambio, si el objetivo es estimular la creatividad o mantener una actitud más activa, los colores más intensos y las paletas de azules y verdes pueden ser aliados. Estos tonos, bien utilizados, favorecen la concentración y la energía, pero conviene reservarlos para espacios donde esa activación tenga sentido.
El mensaje de fondo es claro: decorar no es solo una cuestión estética. Elegir bien los colores implica entender cómo afectan al cuerpo y a la mente. Ajustar la paleta de un dormitorio puede ser un gesto sencillo, pero también una forma silenciosa y eficaz de mejorar el descanso sin cambiar nada más.
Dormir mal no siempre tiene que ver con el colchón o con el estrés del día. A veces, el problema está más cerca de lo que pensamos, en las paredes que nos rodean y en los tejidos que vemos antes de apagar la luz. El interiorista Marc Escrivá pone el foco en un aspecto que suele pasar desapercibido y que, sin embargo, condiciona más de lo que creemos nuestro descanso diario.